El Teatro Español de Posguerra: Entre la Injusticia y la Alienación
Las obras de este periodo comparten una temática común centrada en la injusticia social y la alienación, donde la actitud del autor se manifiesta como testimonio o protesta. En cuanto a la estética y la técnica, estas obras se inscriben en el realismo, aunque con diversos matices. Tanto por su temática como por su actitud, estos autores representan el intento de crear un teatro comprometido con los problemas de la España de su tiempo.
Miguel Mihura: Innovación y Humor en la Escena
Miguel Mihura nació y murió en Madrid. Su padre era actor y empresario, por lo que Miguel se movió desde niño en el ambiente teatral. Durante la guerra dirigió La ametralladora, revista de humor de la España “nacional”. En 1941 funda La Codorniz, que dirige hasta 1946, imponiéndole un original tipo de humor, fresco y descabellado. Mihura fue adaptándose a lo que el público demandaba.
Mihura realizó su entrada en el mundo del teatro con Tres sombreros de copa, escrita en 1932, comedia considerada una de las obras maestras del teatro humorístico. La obra desarrolla el tema de la libertad alcanzada y perdida, y supone una ruptura completa con el teatro cómico anterior. No fue comprendida y habrían de pasar veinte años hasta su estreno. La decepción de Mihura fue terrible y decidió hacer ese teatro comercial al alcance de la mentalidad de los empresarios, de los actores, de las actrices y del público burgués.
Veintitrés comedias, en total, componen la producción de Miguel Mihura:
- Sublime decisión (1955): constituye uno de sus mayores aciertos; es la deliciosa historia de una muchacha que, rompiendo con los prejuicios de su época, decide ponerse a trabajar en una oficina.
- Mi adorado Juan (1956): muy interesante, cuyos protagonistas intentan escapar de la vida rutinaria.
- La bella Dorotea (1963): obra destacada de su producción posterior.
Pese a sus limitaciones, Mihura es la primera figura del teatro cómico español posterior a la guerra. A su imaginación y a su humor van unidas la ternura y la poesía, combinación en la que reside, sin duda, la peculiaridad y el encanto de su obra.
Alfonso Sastre: El Teatro como Arte Social y Revolucionario
Alfonso Sastre nació en Madrid (1926). En 1945 fundó, junto con algunos amigos, el grupo teatral Arte Nuevo para hacer el teatro que se ajustaba a sus deseos: un teatro entendido como arte social, porque “el teatro no se puede reducir a la contemplación estética de una minoría refinada”. El grupo se disolvió tres años más tarde. Más tarde, funda en solitario en 1977 el Teatro Unitario de la Revolución Socialista, con un claro compromiso revolucionario activo.
Sastre es un dramaturgo de temprana vocación literaria, dedicado plenamente al teatro comprometido y de protesta. Sus piezas teatrales raramente han sido representadas en escenarios comerciales debido a la censura y al desinterés de los empresarios. La trayectoria dramática de Sastre va ligada a la evolución de su concepción teórica del teatro. Podemos distinguir tres etapas:
1. Etapa inicial
Con el grupo de teatro experimental Arte Nuevo, Sastre inicia una actitud de protesta y de rechazo del teatro español de los primeros años de posguerra, pretendiendo llevar a cabo su renovación total. En este periodo predomina la temática existencial con obras de un único acto: Escuadra hacia la muerte y El pan de todos.
2. Etapa con los grupos
Sastre empieza a concebir el teatro como un arte social desde el que trata de despertar la conciencia del público y la lucha revolucionaria. En esta época aborda planteamientos éticos, políticos y sociales, aspirando no solo a mostrar la realidad, sino también a modificarla. Destacan La mordaza, Muerte en el barrio, Tierra roja y Guillermo Tell tiene los ojos tristes.
3. Etapa de madurez
Caracterizada por la radicalización de sus tesis revolucionarias y un giro total en la técnica dramática, que le lleva a la “tragedia compleja”. Lo nuevo de este teatro es la utilización de toda la gama de registros lingüísticos y la inclusión de otros lenguajes no verbales, como carteles y la proyección de fotografías. La obra M.S.V., que presenta la figura de Miguel Servet como defensor de la verdad y víctima de la intolerancia y la hipocresía, inicia este periodo. El teatro trágico de Sastre se opone a la concepción esperanzadora de Buero Vallejo, puesto que sus tragedias son una lucha en la que el individuo sale siempre derrotado. La misión del teatro para Sastre consiste en transformar la sociedad injusta en la que vive el ser humano.