Evolución Política de España: De la Década Moderada a la Restauración Borbónica

1. La Década Moderada (1844-1854)

En 1843, Isabel II fue proclamada reina, iniciándose una etapa dominada por los moderados, especialmente por el general Ramón María Narváez. Este periodo supuso la consolidación del poder de la burguesía terrateniente y financiera, así como el protagonismo del ejército y la Corona como pilares del sistema político.

La principal obra fue la Constitución de 1845, que establecía una soberanía compartida entre el rey y las Cortes, aunque otorgaba amplios poderes al monarca, como nombrar ministros o disolver las cámaras. Las Cortes eran bicamerales: un Congreso elegido por sufragio censitario y un Senado designado por la Corona. Además, se implantó un modelo centralista, se limitaron los derechos individuales y se estableció la confesionalidad del Estado, siendo el catolicismo la única religión permitida.

Durante esta etapa también se llevaron a cabo importantes reformas:

  • Concordato de 1851: Restableció las relaciones con la Iglesia.
  • Reforma fiscal de 1845: Centralizó los impuestos.
  • Creación de la Guardia Civil: Para mantener el orden público.
  • Reorganización de la enseñanza: (Plan Pidal).

A pesar de estos avances administrativos, el sistema tuvo un carácter autoritario y oligárquico.

2. El Bienio Progresista (1854-1856)

El desgaste del gobierno moderado provocó en 1854 el pronunciamiento de Vicálvaro, liderado por Leopoldo O’Donnell. Tras el Manifiesto de Manzanares, se amplió el apoyo social al movimiento, lo que llevó a la reina a entregar el poder a Baldomero Espartero, quien gobernó junto a O’Donnell.

Durante este periodo se intentó aplicar un programa reformista:

  • Se elaboró una nueva Constitución en 1856, aunque no llegó a promulgarse.
  • Desamortización de Madoz (1855): Afectó a bienes municipales.
  • Ley de Ferrocarriles: Clave para el desarrollo económico.
  • Consolidación del Banco de España.

Sin embargo, estas reformas no mejoraron las condiciones de vida de las clases populares, lo que, unido a la crisis económica y al aumento de la conflictividad social, provocó la caída del gobierno progresista.

3. Nuevos gobiernos conservadores (1856-1868)

Tras la caída de Espartero, se inició una etapa dominada por O’Donnell y la Unión Liberal, que aportó cierta estabilidad política, especialmente entre 1858 y 1863. Este periodo se caracterizó por una política exterior activa, con intervenciones en lugares como Marruecos, México o la Conchinchina, lo que generó un sentimiento de prestigio y exaltación patriótica. En estas campañas destacó el general Juan Prim. En el ámbito interno, se mantuvo la Constitución de 1845 con algunas reformas, se impulsaron obras públicas y se aprobó la Ley Moyano de educación. Sin embargo, la estabilidad fue temporal, ya que a partir de 1863 regresaron los gobiernos conservadores y aumentó la inestabilidad política.

4. Crisis final del reinado (1863-1868)

En los últimos años del reinado, el sistema político entró en una profunda crisis. Entre las causas destacan el desprestigio de la reina por su vida privada, la creciente oposición política, las protestas sociales y militares (como la sublevación del cuartel de San Gil) y la grave crisis económica de 1866.

Además, la desaparición de figuras clave como O’Donnell y Narváez debilitó aún más el régimen. En este contexto, los partidos de la oposición firmaron el Pacto de Ostende (1866) con el objetivo de derrocar a la monarquía y establecer un nuevo sistema político basado en el sufragio universal. La situación culminó en la Revolución Gloriosa, que provocó el exilio de Isabel II y dio inicio al Sexenio Revolucionario.

5. El Sexenio Democrático (1868-1874)

La Revolución de 1868 (“La Gloriosa”)

La Revolución de 1868 supuso el inicio del Sexenio Democrático y el final del reinado de Isabel II. Esta revolución fue consecuencia de una profunda crisis económica iniciada en 1866, que afectó al sistema financiero, a la industria —especialmente en Cataluña— y provocó una grave crisis de subsistencias. A estas causas económicas se sumaron las políticas, como el desprestigio de la monarquía, la corrupción, la represión y la exclusión de progresistas y demócratas del sistema político.

En septiembre de 1868, el almirante Juan Bautista Topete se sublevó en Cádiz, apoyado por Prim y por Francisco Serrano. Tras la derrota de las tropas isabelinas en la batalla de Alcolea, la reina se exilió en Francia.

Gobierno provisional y Constitución de 1869

Tras el triunfo de la revolución, se formó un Gobierno Provisional presidido por Serrano, con Prim como figura principal. Se convocaron elecciones a Cortes Constituyentes, que elaboraron la Constitución de 1869. Esta fue la primera plenamente democrática en España, estableciendo la soberanía nacional, la división de poderes, el sufragio universal masculino y una amplia declaración de derechos y libertades individuales.

Regencia de Serrano (1869-1870)

Durante esta etapa, el ministro Laureano Figuerola impulsó reformas como la implantación de la peseta. Sin embargo, el gobierno enfrentó sublevaciones republicanas, descontento social y el inicio de la guerra de independencia en Cuba (1868). Finalmente, Prim consiguió que las Cortes eligieran como rey a Amadeo I de Saboya.

La monarquía de Amadeo I (1871-1873)

El reinado de Amadeo I fue un intento de establecer una monarquía democrática que fracasó debido a la falta de apoyos, el asesinato de Prim, la oposición de republicanos, carlistas y la Iglesia, además de la guerra en Cuba y la Tercera Guerra Carlista. Ante esta inestabilidad, Amadeo I abdicó en 1873.

6. La Primera República (1873-1874)

La proclamación de la Primera República fue consecuencia del vacío de poder tras la abdicación de Amadeo I. Fue un régimen con escaso apoyo social y gran división interna entre federalistas y unitarios.

a) La República Federal y el cantonalismo

Pi y Margall, segundo presidente, defendió un modelo de República Federal. Su proyecto coincidió con el estallido del movimiento cantonalista, una insurrección de sectores radicales que pretendían crear repúblicas independientes a nivel local (Cartagena, Sevilla, Cádiz, Málaga). La expansión del cantonalismo desbordó al gobierno y provocó la dimisión de Pi y Margall.

b) La República unitaria

Salmerón y posteriormente Castelar intentaron restablecer el orden mediante el uso del ejército. Castelar gobernó con amplios poderes, pero al perder una votación clave en las Cortes en enero de 1874, el general Manuel Pavía dio un golpe de Estado que disolvió el parlamento.

c) La República presidencialista (1874)

Tras el golpe de Pavía, se instauró una dictadura dirigida por el general Francisco Serrano. Ante la inestabilidad, Antonio Cánovas del Castillo impulsó la restauración borbónica mediante el Manifiesto de Sandhurst. Finalmente, el pronunciamiento de Arsenio Martínez Campos en Sagunto (diciembre de 1874) proclamó rey a Alfonso XII, poniendo fin al Sexenio Democrático.