Transformaciones Globales y Desafíos de la Sociedad Digital en el Siglo XXI

1. El ecosistema tecnológico

La introducción de la informática en la vida cotidiana es tan importante que a quienes nacieron en este siglo se les llaman nativos digitales. Desde la creación de los ordenadores personales en 1990, el mundo se ha digitalizado enormemente. El mundo está inmerso en una cuarta revolución industrial, definida por la automatización de los procesos productivos y la generalización de los robots en las cadenas de montaje, almacenamiento y distribución. El microchip se está convirtiendo en la pieza clave de todos los procesos industriales.

Internet y las redes sociales se han convertido en algo más que un medio de comunicación que conecta a las personas. Son también un medio de promoción de las actividades comerciales que lo usan como gran utilidad. Los millones de datos que circulan por la red o big data permiten a muchas empresas conocer y adecuar la oferta a la demanda de sus productos. Pero lo malo es que dirigen los gustos del consumidor.

Desde la irrupción de la comunicación de masas, el creciente volumen de información y la diversidad de recursos para acceder a la misma han generado una sobrecarga que dificulta su funcionamiento. Las fake news han dejado de ser un hecho aislado y están por todas partes; esto ha dado lugar a la posverdad y a la ciberdelincuencia. Esta hiperconexión digital está generando, además, tecnopatologías, la mayoría psicológicas como el estrés y la dependencia digital, con muchos efectos negativos aparte.

Tras un largo tiempo sin pisar la Luna, desde hace unos años se han reactivado estas misiones espaciales y otras más ambiciosas, como la de pisar Marte. Sin duda, la cooperación internacional en esta materia a través de proyectos como la Estación Espacial Internacional ha favorecido la reanudación de estas misiones.

2. El nuevo contexto socioeconómico

Resulta contradictorio que se hable de la aldea global para ilustrar la proximidad en la que vivimos a nivel planetario, y esa unión está creando a ricos y a pobres, e incluso creando nuevas desigualdades sociales como la reducción de barreras comerciales o la deslocalización de la producción. Esta realidad ocurre tanto en pueblos como en ciudades.

La irrupción de nuevas actividades con nuevos perfiles laborales está afectando a las condiciones de trabajo de los trabajadores en una situación de precariedad, porque el trabajo es cada vez más flexible o porque los contratos laborales son temporales e inestables. Por otra parte, la sustitución de mano de obra por máquinas está polarizando los perfiles de los trabajadores, ya que para algunos trabajos se requiere una mayor cualificación profesional.

El bienestar de los ciudadanos se sustenta en los servicios que prestan los gobiernos, los cuales se financian a través de impuestos que pagan esos ciudadanos. Es así como se puede atender gratuitamente la obligación a la educación y cubrir otras necesidades básicas para la población como la justicia y la libertad. En este momento de grandes cambios, y argumentando la crisis fiscal de los estados y su elevado endeudamiento, desde posturas neoliberales se ha postulado la conveniencia de disminuir los gastos sociales y la intervención del estado. Por otro lado, las posiciones socialdemócratas defienden la continuidad del estado del bienestar como uno de los grandes logros sociales de Europa.

El desarrollo de nuestra sociedad ha generado reivindicación de derechos impactando con fuerza en las últimas décadas e incidiendo especialmente en algunos colectivos:

  • Los derechos de las llamadas minorías étnicas. La segregación y la violencia racial en países como EE. UU. han potenciado el movimiento Black Lives Matter.
  • El colectivo LGTBI+ integra a todas aquellas personas que se sienten fuera de la norma en cuanto al género y sexo, reivindicando el reconocimiento de sus derechos.
  • Los movimientos como #MeToo, que se viralizó a través de las redes sociales y que pretende sacar a la luz los casos de agresión y acoso sexual a las mujeres.

4. Posmodernismo e ideologías alternativas

Una característica de los movimientos sociales en las últimas décadas es su carácter global. La globalización ha contribuido a hacer del planeta una unidad de referencia para movimientos que, desde lugares alejados del planeta, coinciden en protestas y reivindicaciones. Una de las primeras convocatorias de carácter realmente global fueron las protestas “No a la guerra” realizadas en diferentes países del mundo en 2003. En respuesta a las desigualdades sociales acentuadas por la crisis de 2008 surgió el movimiento de los indignados, que reivindicaban el modelo económico y social. En los países islámicos se conocieron como la Primavera Árabe, que supuso el derrocamiento de varios dictadores, sobre todo en el norte de África.

En plena era de información llama la atención la continuidad de actitudes que cuestionan los descubrimientos de los científicos; estos son los negacionistas, que niegan la esfericidad de la Tierra, la seguridad de las vacunas, el cambio climático o el holocausto nazi. Este escepticismo se manifiesta de dos modos:

  • Convenciendo mediante el uso de argumentos simples pero que llegan fácilmente a la población.
  • Imponiendo sus ideas y forma de vida a través de la violencia física y psicológica.

En algunos países se están adoptando formulaciones nuevas cuestionadas por la erosión que genera la corrupción. Pero también se da la eliminación de los opositores políticos y el ascenso de líderes que pervierten su esencia al introducir en sus constituciones cambios para reducir las características que definen a una democracia plena o para perpetuarse en el poder. En otros casos se entabla un pulso entre modelos totalitarios y democráticos. Desde 2016, la publicación The Economist ha establecido un índice de democracia que evalúa la calidad democrática de los países. De unos años a esta parte, la calidad de la democracia ha empeorado, siendo solo plenamente democráticos un 22% de los países en todo el mundo.

Este concepto, acuñado por el psicólogo Zygmunt Bauman, refleja el continuo y gran incremento de cambios en el ámbito del conocimiento. La crisis económica mundial acaecida en el 2008 ha agudizado y acelerado estos cambios bajo la máxima del individualismo, incluida cierta desafección democrática. La envergadura y el volumen de todos estos cambios llevan a pensar en un posible cambio de Edad histórica de la Contemporánea a la posmoderna.

6. Un país en la cuerda floja

Pese a que vivimos un periodo de excedentes de todo tipo, una parte importante de la humanidad pasa hambre. Sigue existiendo una enorme bolsa de pobreza. Según el Banco Mundial, más de 1300 millones de personas viven en la pobreza, de los cuales 783 millones lo están de forma extrema. El pronóstico es que la pobreza seguirá creciendo, influyendo cada vez a más jóvenes y a trabajadores poco cualificados del ámbito de los servicios y las manufacturas. El hambre explica la mayor parte de las migraciones que empujan a millones de personas a buscarse la vida.

Pese a la aparente paz en la que se vive en la mayoría de los países de occidente, en el resto del planeta sigue habiendo guerras, algunas iniciadas en el siglo anterior. A ello se suman los motivos para nuevos enfrentamientos, entre los que destacan los relacionados con los recursos. Otros conflictos de la actualidad son la nueva guerra fría que a nivel comercial sostiene a China con su principal competidor, EE. UU., y las guerras entre cárteles de la droga.

Estamos ante una verdadera emergencia climática que, como consecuencia, está alterando las condiciones para la vida en muchos sentidos. Así lo evidencian:

  • El deshielo de los casquetes polares.
  • La desertización.
  • La deforestación.
  • El aumento de grandes incendios.
  • La contaminación del agua.

Todo ello está generando una nueva categoría migratoria: los refugiados climáticos, que designa a las personas que abandonan sus casas como consecuencia del cambio climático.

De un tiempo a esta parte han surgido enfermedades vinculadas a nuevas prácticas y hábitos de alimentación, como la crisis de las vacas locas o la obesidad. Las enfermedades contagiosas más recientes tienen un componente bacteriológico o viral, como el ébola, la gripe A y el COVID-19. Aunque algunas de las enfermedades que más están afectando a la humanidad son las de naturaleza psíquica, como la depresión y la ansiedad.

3. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), adoptados por la Asamblea General de las Naciones Unidas en el año 2015, plantean un plan de acción a favor del bienestar de las personas, la sostenibilidad y la prosperidad. Con el horizonte del año 2030, la alianza de diversas instituciones internacionales, con la mediación de los gobiernos de los Estados y contando con sus ciudadanos, ha establecido una agenda con las metas hacia las que encaminar las acciones sociales y con las que reorientar una parte importante del estilo de vida y la relación entre semejantes y el planeta. El IDH es el índice de desarrollo humano y es un indicador creado por el PNUD que, desde hace tres décadas, da a conocer el grado de progreso de cada país.