España a finales del siglo XIX: Del Desastre del 98 a la propuesta de Joaquín Costa

A finales del siglo XIX, España era una potencia de tercer orden en el contexto internacional. Al fracaso de la revolución industrial en el país, con el consiguiente subdesarrollo económico y conflictividad social, se unía un sistema político (la Restauración) muy poco democrático, con las consecuencias de una fuerte conflictividad política interna y un alto grado de corrupción.

Además, el país se encontraba aislado internacionalmente, no contando en ninguna de las alianzas entre las potencias europeas de la Europa de la Paz Armada. Todo ello explica que, cuando se enfrente a EE. UU., una potencia económica y militar emergente por la posesión de Cuba, España sufra una humillante derrota que la hará consciente de su debilidad.

Este conflicto se desarrolla durante la regencia de María Cristina de Habsburgo (1885-1902). Frente a los intentos de continuar con el sistema político imperante por parte de las clases dirigentes encuadradas en los partidos dinásticos, surgen las tesis regeneracionistas que intentan una reforma profunda de la estructura política, económica y social del país. Su fracaso supondrá el refuerzo de las fuerzas políticas opositoras situadas al margen del sistema.

Conflicto de Cuba

Antecedentes

El conflicto con la colonia cubana se remonta a 1868 con la revuelta conocida como el Grito de Yara, que da comienzo a la Guerra de los Diez Años (1868-1878). Con la Paz de Zanjón se pone fin a esta guerra.

Los enfrentamientos se retomaron un año después con la Guerra Chiquita (1879-1880). La causa de la vuelta a los enfrentamientos fue el incumplimiento por parte de España del Convenio de Zanjón. La victoria española calmó temporalmente los ánimos rebeldes cubanos.

Pero en 1895 se retoma el conflicto con el levantamiento denominado “Grito de Baire”, comenzando la Guerra de Independencia cubana (1895-1898). Como causas de la guerra encontramos:

  • El incumplimiento por parte de España de lo acordado en la Paz de Zanjón.
  • La incapacidad económica española para absorber plenamente la producción de azúcar y de otros productos cubanos, y para proveer a la isla de manufacturas.
  • La creencia de los criollos de que España estaba bloqueando la expansión económica de la isla.
  • La creciente atracción de los sectores más dinámicos de la isla por la órbita de influencia norteamericana.
  • El ostensible aumento del sentimiento patriótico en Cuba.

José Martí fue el líder que encabezó el conflicto y quien fundó el Partido Revolucionario Cubano, cuyo principal objetivo era lograr la independencia de Cuba. Más tarde, patriotas puertorriqueños se unieron con el compromiso de que, una vez liberada Cuba, las fuerzas independentistas hicieran lo mismo con Puerto Rico. Martí contó con el apoyo de otras figuras importantes en el proceso emancipador como fueron Antonio Maceo y Máximo Gómez, que se unieron en el Grito de Baire para comenzar la guerra contra España.

Desarrollo del conflicto

La insurrección de Cuba comienza en 1895 en la parte oriental de la isla. El gobierno español respondió enviando un ejército al mando del general Martínez Campos. La falta de éxitos militares de este general llevó al gobierno a relevarlo por el general Weyler, que empleó métodos más contundentes para acabar con la insurrección. El asesinato de Cánovas del Castillo en 1897 llevó al nuevo gobierno liberal a reemplazar a Weyler para apostar por una estrategia de conciliación.

Esta estrategia falló y el alargamiento de la guerra propició la intervención de Estados Unidos tras la explosión del acorazado Maine en el puerto de La Habana.

La intervención militar de Estados Unidos

Debe entenderse en el marco de su política expansionista y de sus intereses económicos, que estaban en peligro con la guerra. El gobierno estadounidense presionó al español para que solucionara con rapidez el conflicto e incluso propuso la compra de Cuba. Tanto esta propuesta como la mediación diplomática para evitar la intervención norteamericana fracasaron.

El pretexto de Estados Unidos para declarar la guerra a España fue la voladura del acorazado estadounidense Maine, fondeado en el puerto de La Habana. En respuesta, el gobierno de Estados Unidos planteó un ultimátum a España. España se lanzó a una guerra para la que no estaba preparada y la superioridad de las fuerzas estadounidenses originó dos desastres navales para España:

  • En Cavite (Filipinas), donde se aniquiló la flota del Pacífico.
  • En Santiago de Cuba, que supuso la destrucción de la escuadra del Atlántico y fue seguido por el desembarco norteamericano en Puerto Rico.

El conflicto concluyó en diciembre de 1898 con el Tratado de París, por el que Puerto Rico, Filipinas y la isla de Guam fueron cedidas a Estados Unidos. Cuba, aunque formalmente independiente, quedó bajo control norteamericano.

La pérdida del imperio español se completó con la venta a Alemania del resto de las Marianas, el archipiélago de las Carolinas y las Palaos. España quedó como un pequeño país sin relevancia internacional de cuyo vasto y fabuloso imperio solo quedaban algunos enclaves en África.

Consecuencias del Desastre

La derrota de 1898 sumió a la sociedad y a la clase política española en un estado de desencanto y frustración que dio origen a propuestas de reforma (Regeneracionismo) cuyo fracaso explica la caída del régimen de la Restauración.

  • Consecuencias económicas: A pesar de la pérdida de los mercados coloniales protegidos y del aumento de la Deuda Pública por la guerra, en el terreno económico las consecuencias fueron incluso beneficiosas debido a la repatriación de capitales y al descenso del gasto público que suponía el mantenimiento de las estructuras políticas y militares en las colonias.
  • Consecuencias políticas: Aunque herido de muerte, el sistema político de la Restauración sobrevivió temporalmente al desastre, mostrando una gran capacidad de recuperación. En todo caso, supusieron un reforzamiento de las tendencias nacionalistas, al contar con un apoyo más decidido de la burguesía industrial, que solicitaba reformas, y un cambio en la actitud del Ejército que, ante las críticas y el creciente antimilitarismo, carga las culpas en los políticos y vuelve a defender la injerencia en la vida política.
  • Consecuencias ideológicas: En cuanto a las repercusiones morales e ideológicas, fueron considerables; España se convirtió en una potencia secundaria y en la sociedad española se instaló el convencimiento de estar en manos de políticos corruptos e incompetentes.

Crisis del 98: Regeneracionismo

El Regeneracionismo es el movimiento intelectual y político que propuso una profunda reforma de todas las estructuras del país:

  • Políticas: Acabando con el caciquismo y la oligarquía.
  • Económicas: Desarrollando una amplia política hidrográfica para extender los regadíos y modernizar la agricultura.
  • Sociales: Utilizando la educación para combatir el atraso cultural.

La figura más destacada del regeneracionismo fue Joaquín Costa con la obra “Oligarquía y caciquismo”, en la que denunciaba la incultura, la decadencia de la oligarquía y el atraso español.

La incapacidad del sistema canovista para transformarse en un sistema verdaderamente democrático y el golpe que supuso la crisis de 1898 implicaron, a corto plazo, un crecimiento de las opciones políticas situadas al margen del turnismo pacífico. Frente a ello, las bases sociales del canovismo (clases altas y parte de las clases medias) intentarán seguir manteniendo su predominio político y social con ayuda del ejército, lo que explica la Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930), cuya caída supondrá también la de la Monarquía, proclamándose en 1931 la II República, un nuevo intento de establecer un régimen político democrático en España.