Alfonso XIII y el ocaso del sistema de la Restauración (1902-1931)

Alfonso XIII y la crisis de la Restauración (1902-1931)

Regeneracionismo y revisionismo político: los grandes problemas del país (1902-1914)

El reinado de Alfonso XIII comenzó en 1902 en un ambiente de profunda autocrítica nacional tras el Desastre del 98. El sistema de la Restauración, ideado por Cánovas, empezó a mostrar signos de agotamiento debido a la desaparición de sus fundadores (Cánovas y Sagasta), lo que derivó en una lucha interna por el liderazgo.

  • Partido Conservador: Se disputaron el mando figuras como Silvela, Villaverde y Antonio Maura.
  • Partido Liberal: Destacaron Montero Ríos, Moret y José Canalejas.

Esta inestabilidad política, unida a la falta de políticos con carisma, propició que tanto el monarca como el estamento militar asumieran un protagonismo creciente en la vida pública. Durante este primer periodo, España enfrentó desafíos que el sistema no supo absorber:

  • Nacionalismo catalán: La Lliga Regionalista se consolidó como una fuerza política moderna, chocando frontalmente con el Ejército. Este conflicto estalló con el caso del Cu-Cut (1905), que derivó en la Ley de Jurisdicciones (1906).
  • Conflictividad social: Huelgas generales en Barcelona (1902), Bilbao y Andalucía, y la creación de Solidaridad Obrera en 1907.
  • Problema de Marruecos: Tras la Conferencia de Algeciras (1906), España asumió un Protectorado en el Rif, territorio hostil que consumiría hombres y recursos.

Los intentos de reforma: de Maura a Canalejas

Para intentar modernizar el sistema desde el poder, surgieron los proyectos revisionistas:

  • Antonio Maura (1907-1909): Impulsó la revolución desde arriba para movilizar a la «masa neutra» y erradicar el caciquismo. Destacaron la Ley del Descanso Dominical y la creación del Instituto Nacional de Previsión. Su proyecto se hundió tras la Semana Trágica de Barcelona (1909).
  • José Canalejas (1910-1912): Intentó una vía más progresista y laica. Implementó el servicio militar obligatorio, la jornada de ocho horas en la minería y la Ley del Candado. Su labor terminó abruptamente al ser asesinado por un anarquista en 1912.

La crisis de 1917 y el hundimiento del sistema parlamentario (1914-1923)

El estallido de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) profundizó la fractura social. Aunque España se mantuvo neutral, la inflación empobreció a las clases bajas. Esta tensión explotó en la crisis general de 1917, un desafío en tres frentes:

  1. Juntas de Defensa: Militares protestando por salarios y ascensos.
  2. Asamblea de Parlamentarios: Pedían autonomía para Cataluña y una nueva Constitución.
  3. Huelga general revolucionaria: Convocada por UGT y CNT en agosto.

A partir de 1918, el país entró en una fase de desgobierno absoluto. La violencia social se radicalizó con el pistolerismo en Barcelona y el Trienio Bolchevique en el campo andaluz. El golpe de gracia fue el Desastre de Annual (1921). El clamor por el Expediente Picasso fue el pretexto para que el general Miguel Primo de Rivera diera un golpe de Estado en septiembre de 1923.

La Dictadura de Primo de Rivera y el fin de la Monarquía

La dictadura suspendió la Constitución y las libertades, pero logró pacificar Marruecos tras el desembarco de Alhucemas y fomentó las obras públicas. Sin embargo, el régimen se desgastó por la falta de apoyo político y la crisis económica, forzando la dimisión de Primo de Rivera en 1930.

Los breves gobiernos de Berenguer y Aznar no pudieron salvar a la monarquía. La oposición se unió en el Pacto de San Sebastián (1930). Finalmente, tras el triunfo de las candidaturas republicanas en las elecciones municipales del 12 de abril, el 14 de abril de 1931 se proclamó la Segunda República y Alfonso XIII partió al exilio.