Aristóteles y Santo Tomás de Aquino: Influencia y diferencias en ontología, antropología, conocimiento, teología, ética y política

1. En cuanto a la concepción de la realidad (ontología)

La influencia de Aristóteles sobre el pensamiento tomista

La influencia de Aristóteles sobre el pensamiento tomista en cuanto a la ontología puede resumirse en los siguientes puntos:

  • Distinción entre sustancia y accidente (solución aristotélica para el problema del cambio).
  • El hilemorfismo como teoría que acepta dos coprincipios explicativos de la realidad: la materia y la forma.
  • El par de conceptos potencia/acto y la explicación del movimiento y sus clases.
  • Teoría de la causalidad: toda la naturaleza creada resulta de la interacción de cuatro tipos de causas —material, formal, eficiente y final—. La causa eficiente es la responsable de la producción o generación de los seres; la causa final orienta el fin o propósito.
  • Diferenciación entre el mundo físico terrestre y el mundo físico celeste, donde se ubicarían las entidades espirituales según su perfección.
  • El carácter empirista (la importancia de los sentidos/experiencia en el conocimiento) de toda la filosofía de Aristóteles deja también una huella en la filosofía tomista, junto con su marcado carácter realista.
  • Las formas aristotélicas, como principios determinativos del ser de las cosas, son las esencias de las que habla Santo Tomás, que Dios se encargó de introducir en cada especie en el acto de creación. Así, el realismo moderado defendido por Tomás de Aquino en la doctrina de los universales es claramente deudor de los escritos aristotélicos sobre Filosofía primera.

Separaciones tomistas respecto de Aristóteles

El pensamiento tomista, sin embargo, se separa de Aristóteles en cuanto a la explicación del origen y la existencia del mundo. Para Tomás de Aquino el mundo es creado por Dios: una creación de la nada que se debe al poder y la bondad infinitos de Dios. Desde planteamientos estrictamente filosóficos, de forma racional, no tenemos ningún tipo de evidencia de que el mundo fuese creado en el tiempo o desde la eternidad. Pero como creyente, Tomás defiende que el mundo no ha existido desde siempre y que ha sido creado por Dios en el tiempo; aunque como filósofo, desde la mera razón, esta cuestión no puede resolverse, pudiendo pensarse una creación desde la eternidad sin que ello implique contradicción.

2. En cuanto a la concepción del ser humano (antropología)

Semejanzas

  • Tomás de Aquino asume la teoría hilemórfica de Aristóteles para explicar al hombre como un compuesto de materia (cuerpo) y forma (alma); su relación es sustancial, es decir: ambas son necesarias para constituir la sustancia humana. Ahora bien, esta unión del alma con la materia no constituye ninguna cárcel, ni busca purificarse como había señalado Platón.
  • También para Tomás de Aquino el alma es principio de vida y posee diferentes facultades: vegetativa, sensitiva y racional.
  • Tomás de Aquino acepta el entendimiento agente universal aristotélico como una entidad que, en su interpretación, puede sobrevivir al cuerpo.

Diferencias

Sin embargo, Tomás de Aquino se separa de Aristóteles al considerar que:

  • El alma no solo es la forma que da vida al cuerpo sino una sustancia, y en cuanto tal puede sobrevivir al cuerpo.
  • El alma humana es una sola, aunque posea funciones vegetativas, sensitivas y racionales.
  • Tomás de Aquino interpreta el entendimiento agente, dada la escasa claridad del texto aristotélico y el carácter cristiano del pensamiento tomista, como algo individual y no universal como hacía Averroes siguiendo a Aristóteles. Justifica el carácter inmortal del alma argumentando que:
  • a) Gracias al alma, el hombre puede percibirse como un ser con conciencia, lo que le diferencia de los animales.
  • b) Siendo capaz de percibirse como conciencia, es capaz de tomar decisiones libres y voluntarias sobre su vida.
  • c) El alma inmortal, por su capacidad para percibirse a sí misma, capacita también para conocer la esencia de otras sustancias, ya que si solo fuese materia estaría profundamente limitada su propia capacidad cognoscitiva. El hombre tiene memoria, tiene conciencia de sí mismo y puede conocer infinitud de realidades más allá de los elementos materiales.

4. El alma humana, para Tomás de Aquino, es creada por Dios, es inmortal y está destinada a permanecer unida al cuerpo; por ello, el estado natural del alma es su unión con el cuerpo. La inmortalidad de las almas exige, pues, la resurrección también de los cuerpos. Se conocerá la suerte eterna de cada uno de los hombres y de sus almas nuevamente unidas a su cuerpo.

3. En cuanto al problema del conocimiento

Semejanzas

  • Tomás de Aquino rechaza la teoría de la iluminación agustinista y el innatismo platónico siguiendo el empirismo aristotélico: estima que todo conocimiento ha de partir de la experiencia sensible aunque no se agote en ella.
  • El conocimiento racional busca lo universal de las cosas que se encuentra en la forma, portadora de la esencia común a las especies y a los géneros.
  • Distingue, como Aristóteles, el conocimiento sensible, que proviene de las sensaciones corporales y es un conocimiento particular de las cualidades sensibles de las cosas, del conocimiento inteligible, obra del entendimiento y que se constituye como un conocimiento universal por conceptos.
  • El proceso sigue los mismos pasos que en Aristóteles: sensaciones —especie sensible impresa (grabada en la imaginación)— abstracción (separación de la forma o esencia de las sustancias por parte del entendimiento agente que origina el concepto universal) y recepción de estos conceptos para su uso posterior por parte del entendimiento pasivo.
  • Como Aristóteles, Tomás de Aquino defiende que la forma, el universal, se halla en las sustancias individuales, no fuera de ellas. Los universales abstractos de lo individual se constituyen como objetos propios del entendimiento agente. Esto dará paso al realismo moderado que caracteriza a Aristóteles y a Tomás de Aquino en el problema de los universales.

Diferencias

  • La distinción tomista de dos tipos de conocimiento —razón natural y sobrenatural (fe)— como dos fuentes de conocimiento que generan conocimientos distintos: filosofía y teología, con objetos de conocimiento distintos (el mundo natural y el mundo sobrenatural) es ajena al planteamiento aristotélico.
  • El predominio de la teología sobrenatural sobre la filosofía en caso de conflicto no hubiera sido posible en Aristóteles.

4. En cuanto a la Teología

La idea de un ser “Absoluto” ya había sido apuntada en algunos filósofos (Platón —idea del Bien—, Aristóteles —Motor Inmóvil—, etc.) como causa última del mundo. Sin embargo, es Santo Tomás quien presenta argumentos más sólidos en cuanto a la demostración de la existencia de Dios. La idea de un “Motor Inmóvil” propuesta por Aristóteles para explicar la causa última del movimiento queda recogida en la primera vía tomista; igualmente, la idea aristotélica de un “Acto Puro”, sin potencia, como realidad existente más allá del universo móvil, sin posibilidad de cambio, es una idea que Santo Tomás acepta para comprender a Dios como perfección y como ser simple.

Además, Tomás hereda de Aristóteles la idea de que Dios es autoconocimiento y autocontemplación, pero Santo Tomás va más allá de Aristóteles al afirmar que Dios puede, además, conocer y crear el mundo.

Por otro lado, Tomás de Aquino acepta, de Aristóteles, la idea de composición (materia-forma, acto-potencia, sustancia-accidentes) para explicar los seres creados; sin embargo, añade una composición adicional: esencia y existencia, que excepcionalmente en Dios son una sola cosa. Por ello, Dios es un ser simple (no está compuesto) y necesario (su esencia consiste en existir), a diferencia de todos los demás seres cuya existencia es recibida de Dios.

5. En cuanto a la ética y la política

  • Tomás de Aquino acepta el carácter teleológico y eudaimónico de la ética: el hombre obra buscando un fin último, la felicidad, y ésta está relacionada con el desarrollo de la naturaleza humana; el conocimiento y la sabiduría son virtudes relevantes, como también afirmaba el intelectualismo moral de Sócrates y Platón.
  • Acepta la idea de virtud como hábito —fruto de la repetición de actos que nos llevan al bien—, así como la idea del “justo medio” y la clasificación aristotélica en virtudes intelectuales y virtudes morales (justicia, fortaleza, templanza). Pero añade las virtudes teologales (fe, esperanza y caridad), ajenas al pensamiento aristotélico.

Sin embargo, existen importantes diferencias:

  • Para Tomás de Aquino el conocimiento que hace plenamente feliz al hombre no se alcanza solo con el conocimiento racional (por medio de la razón natural) del mundo; dado el carácter trascendente del hombre, la felicidad plena es el conocimiento de Dios (verdad plena de todas las cosas), la contemplación de la esencia divina —la “visión beatífica”—, que solo puede tener lugar en la otra vida.
  • La vía que defiende Tomás de Aquino para llegar a la felicidad es el amor. Serán buenas acciones aquellas que, basándose en el amor y en el conocimiento natural, nos acerquen a la presencia divina, y malas las que nos alejen del camino de Dios. Este fin teológico perfecciona a los hombres como seres racionales. Ahora bien, el hombre por sí mismo no puede lograr este fin sin la ayuda divina, por lo que necesita la gracia de Dios. Luego la ética tomista parte de que Dios, creador de la naturaleza humana, necesita a Dios (su gracia) y culmina en Dios —visión beatífica—, alejándose del naturalismo aristotélico.

1. Santo Tomás se separa de San Agustín en cuanto al origen de la sociedad: no la considera un castigo ni el resultado inmediato del pecado y la expulsión del paraíso, sino algo natural y necesario para el desarrollo del ser humano, aceptando así la sociabilidad natural de Aristóteles. La sociedad, el Estado y el gobierno son querido(s) por Dios.

2. Sigue a Aristóteles en cuanto a los distintos regímenes políticos y al criterio del bien común como base de su clasificación. Además acepta una cierta supeditación del individuo al Estado (del todo a la parte) como ya hiciera Aristóteles, aunque eso no significa que el Estado tenga poder absoluto sobre el individuo, pues está limitado por la ley natural y el bien común.

Sin embargo, existen importantes diferencias:

  • En cuanto a la autarquía, autonomía e independencia del Estado propuesta por Aristóteles, Santo Tomás, al admitir el fin trascendente del ser humano —del que se encarga la Iglesia—, defiende la necesidad de colaboración entre Estado e Iglesia, estableciendo de nuevo —como ya hiciera en la relación fe-razón— una subordinación del Estado que debe facilitar la tarea de la Iglesia: la salvación del hombre.
  • De esta forma, el Estado tiene, además de una finalidad ético-biológica —que busca que vivan bien y felices los ciudadanos—, una finalidad religiosa: que alcancen su salvación.