Descartes y el racionalismo
5. Teología
Las ideas innatas y el «yo pienso» son lo que nos muestran la verdad. Pero, según la hipótesis del genio maligno, no podemos estar seguros de nuestras ideas. Para poder estar seguros, Descartes demostrará la existencia de Dios y que Dios no puede permitir que me equivoque cuando uso las facultades que él mismo me ha dado. Es decir, el genio maligno es incompatible con la existencia de Dios.
Para afirmar la existencia de Dios, se tienen en cuenta los siguientes argumentos:
- Idea de un ser absolutamente perfecto: La idea de un ser absolutamente perfecto (que es Dios) no puede surgir más que de Dios, porque el resto de las cosas y las personas somos imperfectas. En consecuencia, Dios existe.
- Causalidad de la propia existencia: No puedo haberme creado a mí mismo; si así hubiese sido, me habría creado perfecto. Mis padres tampoco me pueden haber creado porque también son imperfectos. Solo Dios puede haber sido la causa de mi existencia.
- Principio de claridad y distinción: El pensamiento de que todo lo que concibo claramente existe. Examinando la idea de Dios como sustancia infinita, vemos que la existencia debe pertenecer a su esencia; luego Dios existe.
Así, la existencia de Dios garantiza:
- La verdad de mis percepciones: no me engaño al sentir cuando uso correctamente las facultades.
- La existencia de la realidad material.
- Conocimiento certero, cuando utilizo correctamente la razón.
6. Metafísica
Descartes distingue dos tipos de sustancias, definidas como «lo que no necesita de nada más que de sí misma para existir»:
- Sustancia infinita (res infinita): Dios, que se ajusta plenamente a la definición, pues no necesita nada más que a sí misma para existir.
- Sustancias finitas: Almas y cuerpos, que no necesitan de nada para existir excepto de Dios.
Esto conduce a Descartes a un sistema dualista:
- La sustancia pensante (res cogitans): El ser humano es esencialmente su mente, pues es de lo único de lo que estamos seguros. Por tanto, el pensamiento equivale a su alma.
- La sustancia extensa (res extensa): Accedemos a ella a través de los sentidos, gracias a la garantía de un Dios que no engaña. La extensión de un cuerpo es su atributo, y sus modos son el movimiento y la figura.
Al concepto de sustancia, Descartes añade los de atributo y modo, con los que trata de explicar la realidad:
- Atributo: La esencia de la sustancia. Habrá dos atributos principales de la sustancia finita: la extensión (res extensa, mundo material) y el pensamiento (res cogitans, mundo espiritual).
- Modo: La forma en que se da el atributo: modos de la extensión serían, por ejemplo, el movimiento y la figura, mientras que el pensamiento tendría modos como el entendimiento y la voluntad.
El atributo de Dios es la infinitud, y no puede tener modos, porque si tuviera modos no sería perfecto.
7. Antropología
La antropología de Descartes es dualista, ya que distingue en el hombre entre:
- Alma (sustancia pensante): inmortal, simple, indivisible, inalterable, no sometida a las «leyes mecánicas» de la naturaleza.
- Cuerpo (sustancia extensa): complejo, creado por Dios, caracterizado por su extensión y sometido a las leyes mecánicas de la naturaleza.
Ambas partes del hombre son independientes y no necesitan la una de la otra para existir. Sin embargo, su separación plantea el problema de la comunicación entre alma y cuerpo, que Descartes resuelve mediante la glándula pineal, situada a la base del cerebro, la cual pone en contacto ambas sustancias a través de los «espíritus animales» (pequeños motores nerviosos que, circulando por los nervios y el cerebro, comunican éste con los músculos).
En base a este dualismo, Descartes elabora su teoría de las pasiones del alma, causadas por el cuerpo (movimientos del corazón, la sangre y el sistema nervioso). Distingue seis emociones primitivas en el hombre:
- Admiración
- Amor
- Odio
- Deseo
- Alegría
- Tristeza
Estas pasiones se combinan entre sí, produciendo otras más complejas. Descartes señala que el hombre puede controlar sus pasiones porque dispone de libertad, cualidad que le hace muy superior a los animales (pues éstos están impulsados por pasiones que no pueden cambiar) y, además, porque mediante la razón puede evitar equivocarse al elegir. Por lo tanto, Descartes necesita elaborar una teoría antropológica dualista para dejar libre el alma del cuerpo, ya que solo el cuerpo está sometido a las leyes del universo. Así, el ser humano tiene capacidad de autonomía.
8. Ética
Descartes considera que la felicidad es el fin de la vida humana, entendida como tranquilidad de espíritu. Para alcanzarla, enuncia ciertas reglas morales:
- Actitud de prudencia: Es necesario obedecer las leyes y costumbres del país, ser fiel a la propia religión y seguir las opiniones más comúnmente aceptadas; lo más común tiende a ser lo más certero.
- Decisión en la acción: Actuar decididamente en las decisiones que tomemos.
- Autocorrección: Intentar cambiarme a mí y a mis opiniones antes que al orden del mundo y a sus acontecimientos (inspirado en el estoicismo).
- Especialización práctica: Ocuparnos de aquello en lo que seamos más capaces de realizar bien.
Estas reglas pretenden proporcionar una orientación práctica para mantener la calma interior y obrar rectamente en la vida cotidiana, coherente con la confianza en la razón y en la providencia divina.