El Fin de la Monarquía de Alfonso XIII y la Segunda República Española

Crisis de la Restauración y Oposición Política

El reinado de Alfonso XIII se desarrolló en el contexto de la crisis del sistema de la Restauración, basado en la alternancia pacífica entre conservadores y liberales. Este sistema comenzó a descomponerse debido a:

  • La corrupción electoral (caciquismo).
  • La falta de representación real.
  • La creciente intervención del monarca en la política, lo que debilitó el parlamentarismo.

El Desastre del 98 supuso un punto de inflexión, ya que evidenció el atraso estructural del país y provocó una profunda crisis de identidad nacional. Como respuesta surgió el regeneracionismo, con figuras como Joaquín Costa, que proponían modernizar España mediante la educación, reformas políticas y el fin del caciquismo.

Intentos de Regeneración y Oposición

Dentro del sistema se intentó una regeneración desde el poder mediante el revisionismo político impulsado por Antonio Maura y José Canalejas. Maura defendía una “revolución desde arriba” para evitar una revolución social, mientras que Canalejas impulsó reformas sociales, la limitación de privilegios eclesiásticos y una mayor intervención del Estado. Sin embargo, estos intentos fracasaron tras crisis como la Semana Trágica de Barcelona y el asesinato de Canalejas en 1912, hechos que agravaron la inestabilidad política.

La oposición al régimen se fortaleció progresivamente a través de diversas fuerzas:

  • El republicanismo, liderado por Lerroux.
  • Los nacionalismos periféricos: Cataluña con la Lliga Regionalista y la Mancomunidad de 1914, y el País Vasco con el PNV.
  • El movimiento obrero: PSOE de Pablo Iglesias Posse, UGT y CNT.

Todo ello reflejaba la incapacidad del sistema para integrar las nuevas fuerzas sociales y políticas.

Impacto Internacional: Marruecos, Primera Guerra Mundial y Revolución Rusa

La política exterior, especialmente el problema de Marruecos, fue decisiva en la crisis del régimen. Tras la Conferencia de Algeciras, España obtuvo un protectorado en el norte de África, donde tuvo que enfrentarse a la resistencia de Abd el-Krim. El conflicto culminó en el Desastre de Annual, una derrota militar de gran impacto que provocó miles de muertos, la desmoralización del ejército y una fuerte crisis política que puso en cuestión al propio sistema y a la monarquía.

La Gran Guerra y la Crisis de 1917

Durante la Primera Guerra Mundial, España permaneció neutral, lo que favoreció el crecimiento económico en sectores industriales y exportadores. Sin embargo, este crecimiento fue desigual y generó inflación, especulación y el deterioro de las condiciones de vida de las clases populares, aumentando la conflictividad social.

La influencia de la Revolución rusa impulsó el movimiento obrero y radicalizó las demandas sociales. En 1917 estalló una crisis triple:

  1. Militar: Juntas de Defensa.
  2. Política: Asamblea de Parlamentarios liderada por Francesc Cambó.
  3. Social: Huelga general.

Desde entonces, el sistema entró en una fase de inestabilidad permanente, con un aumento de huelgas, violencia social (pistolerismo en Barcelona) y conflictos laborales, destacando el denominado “trienio bolchevique” en Andalucía.

Dictadura de Primo de Rivera y Final del Reinado

Ante el deterioro del sistema, Miguel Primo de Rivera dio un golpe de Estado en 1923 con el apoyo de Alfonso XIII, instaurando una dictadura militar que suspendió la Constitución, disolvió las Cortes y eliminó las libertades políticas.

Etapas de la Dictadura

  • Directorio Militar (1923-1925): El régimen reprimió la oposición, prohibió partidos y sindicatos y creó la Unión Patriótica como partido único. En política exterior, logró estabilizar Marruecos tras el desembarco de Alhucemas (1925), que permitió derrotar definitivamente a Abd el-Krim.
  • Directorio Civil (1925-1930): Primo de Rivera intentó institucionalizar el régimen mediante una Asamblea Consultiva y una política económica intervencionista basada en el desarrollo de infraestructuras, obras públicas y monopolios estatales como Telefónica.

No obstante, el régimen perdió apoyos progresivamente debido a la oposición de intelectuales como Miguel de Unamuno, sectores obreros, estudiantes y parte del ejército. La crisis económica de 1929 agravó la situación y Primo de Rivera dimitió en 1930.

Tras su caída, el intento de restaurar la monarquía fracasó por su desprestigio. Las elecciones municipales de 1931 se interpretaron como un plebiscito entre monarquía y república; el triunfo republicano en las ciudades provocó la proclamación de la Segunda República y el exilio del rey.

Proclamación, Gobierno Provisional y Constitución de 1931

La Segunda República se proclamó el 14 de abril de 1931 tras las elecciones municipales del 12 de abril, convocadas por Juan Bautista Aznar. La victoria republicana en los núcleos urbanos provocó la marcha de Alfonso XIII y el fin de la monarquía.

El Gobierno provisional, presidido por Niceto Alcalá-Zamora, inició un programa reformista en un contexto internacional adverso marcado por el Crack de 1929, que agravó el paro y la conflictividad social.

La Constitución y el Sufragio Femenino

La Constitución de 1931 estableció un Estado democrático, laico y descentralizado, con soberanía popular, sufragio universal y amplios derechos individuales. Reconocía la separación Iglesia-Estado, la posibilidad de autonomía regional y una clara división de poderes.

Uno de los debates más trascendentales fue el sufragio femenino. Fue defendido por Clara Campoamor frente a la oposición de Victoria Kent y Margarita Nelken. Finalmente, se aprobó el voto femenino en 1931, lo que supuso un avance clave en los derechos políticos de España.

Bienio Reformista (1931-1933)

Durante el gobierno de Manuel Azaña se desarrolló un amplio programa de reformas con el objetivo de modernizar el país:

  • Reforma agraria (1932): Pretendía redistribuir tierras, aunque su aplicación fue lenta y generó tensiones sociales entre jornaleros y propietarios.
  • Reforma educativa: Impulsó la enseñanza pública, laica y gratuita, con la creación de escuelas y las Misiones Pedagógicas.
  • Reforma militar: Redujo el número de oficiales, buscó profesionalizar el ejército y asegurar su subordinación al poder civil.
  • Ámbito religioso: Se separó la Iglesia del Estado y se prohibió a las órdenes religiosas dedicarse a la enseñanza.
  • Política territorial: Se aprobó el Estatuto de Cataluña (1932), liderado por Francesc Macià.

Estas reformas generaron una fuerte oposición de la derecha, que intentó un golpe fallido en la “Sanjurjada” (1932). También aumentaron los conflictos sociales, como los sucesos de Casas Viejas (1933), y la radicalización política, destacando la aparición de la CEDA de José María Gil Robles. El desgaste político llevó a la convocatoria de elecciones en 1933.

Bienio Radical-Cedista, Frente Popular y Conflictos

Tras las elecciones de 1933, gobernó el Partido Radical de Alejandro Lerroux con el apoyo de la CEDA. Este gobierno revirtió muchas reformas anteriores: paralizó la reforma agraria, frenó el Estatuto de autonomía y favoreció a la Iglesia.

La Revolución de 1934 y el Frente Popular

La entrada de la CEDA en el gobierno en 1934 provocó la Revolución de octubre de 1934. En Cataluña, Lluís Companys proclamó el Estado catalán, siendo reprimido. En Asturias, la revolución obrera tuvo mayor alcance y fue duramente sofocada por el ejército. Tras escándalos de corrupción como el Estraperlo, se convocaron elecciones en 1936.

Las fuerzas de izquierda se unieron en el Frente Popular, que ganó los comicios. Se reanudaron las reformas y Manuel Azaña fue nombrado presidente de la República. Sin embargo, la situación se deterioró rápidamente por la polarización, huelgas y violencia callejera. La conspiración militar, dirigida por Emilio Mola, avanzaba en paralelo.

El asesinato del guardia de asalto José Castillo y la posterior muerte de José Calvo Sotelo aumentaron la tensión al límite. Finalmente, el 17 de julio de 1936 se produjo el levantamiento militar en Melilla, extendiéndose al resto del país el 18 de julio e iniciando la Guerra Civil española.