El reinado de Alfonso XIII (1902-1931)
La crisis de la Restauración: intentos regeneradores y oposiciones al régimen
La Restauración borbónica se inició tras el fracaso de la I República con el reinado de Alfonso XII, quien murió en 1885, dando paso al gobierno provisional de su esposa, María Cristina. La Restauración se apoyó en el sistema canovista, caracterizado por el turno pacífico entre dos partidos, el liberal y el conservador, que se mantuvo hasta el comienzo del reinado de Alfonso XIII, iniciado en 1902 al ser declarado mayor de edad.
El comienzo del reinado estuvo marcado por las críticas contra la situación del país, generadas por la crisis de 1898. En ese contexto nació el movimiento reformista, cuyo principal promotor fue Joaquín Costa, quien defendió la necesidad de luchar contra el analfabetismo y la pobreza.
A principios del siglo XX, los partidos habían perdido a sus líderes: Cánovas del Castillo murió asesinado en 1897 y Sagasta en 1903, lo que dio paso a luchas internas por la autoridad.
La corrupción política hizo crecer las fuerzas de oposición al sistema:
- Asociaciones obreras: Aumentaron su número de miembros. Los socialistas estuvieron representados por el PSOE, liderado por Pablo Iglesias hasta su muerte en 1925, y el sindicato UGT. El PSOE, aliado con los republicanos, consiguió para Pablo Iglesias una plaza en las Cortes a comienzos de siglo.
- Republicanos: Crecieron al tiempo que caía el prestigio de la monarquía, aunque estuvieron muy divididos. Se crearon dos nuevos partidos: el Partido Republicano Radical de Lerroux y el Partido Reformista de Melquiades Álvarez, muy ligado al movimiento reformista. Al republicanismo se unieron políticos conservadores y liberales que perdieron la confianza en la monarquía, como el liberal Alcalá Zamora.
- Nacionalismos: También crecieron, especialmente el catalán, cuyo partido más fuerte fue la Lliga Regionalista liderada por Cambó. El nacionalismo vasco siguió representado por el PNV de Sabino Arana.
A pesar de las críticas, a comienzos de siglo los liberales y conservadores mantuvieron el turno. Cánovas fue relevado por Francisco Silvela, a quien sucedió Antonio Maura. Este decretó medidas sociales como la legalización de la huelga y la creación del Instituto Nacional de Previsión, modelo de la Seguridad Social. Su obra reformista quedó bloqueada por la crisis de 1909, relacionada con la ocupación española en Marruecos. La movilización de reservistas catalanes provocó una fuerte resistencia, derivando en la Semana Trágica. La ejecución de cinco personas, entre ellas José Ferrer Guardia, provocó una reacción nacional e internacional que obligó a Maura a dimitir.
Le sucedió José Canalejas (1910-1912), líder del partido liberal, quien proyectó reformas como la regulación de la jornada laboral y la Ley del Candado. Su gobierno terminó al morir víctima de un atentado en 1912. El rey cedió entonces el poder a Eduardo Dato, coincidiendo con el estallido de la I Guerra Mundial, en la que España mantuvo la neutralidad (1914-1918).
El impacto de los acontecimientos internacionales: Marruecos, la Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa
La intervención en Marruecos se dio en el contexto de la expansión colonial europea. En 1906, la Conferencia de Algeciras reconoció el reparto entre Francia y España de un Protectorado. La explotación minera provocó guerrillas locales, desembocando en conflictos militares y denuncias republicanas por el alto coste humano.
La neutralidad española en la I Guerra Mundial favoreció el desarrollo industrial y la banca, pero los beneficios no llegaron a los obreros, aumentando la tensión social. En 1917 coincidieron tres conflictos:
- Protestas del ejército: Los oficiales peninsulares formaron Juntas de Defensa.
- Protestas políticas: Contra la deshonestidad del sistema y la ausencia de elecciones limpias.
- Protesta obrera: El 17 de agosto, el PSOE y la UGT convocaron una huelga general que paralizó la industria durante una semana.
Los años previos al golpe de Estado de Primo de Rivera se caracterizaron por la descomposición del sistema. Entre 1914 y 1923 hubo quince gobiernos distintos y el rey intervino frecuentemente suspendiendo las Cortes. El desastre de Annual (1921) y el informe Picasso marcaron el declive definitivo, culminando en el pronunciamiento militar de Miguel Primo de Rivera en septiembre de 1923.
La dictadura de Primo de Rivera y el final del reinado de Alfonso XIII
El golpe de Estado de 1923 fue aceptado por Alfonso XIII ante la crisis social, el miedo de la burguesía a las exigencias obreras y el desastre de Annual. La dictadura se dividió en dos etapas:
- Directorio Militar (1923-1925): Se anuló la Constitución de 1876, se reprimieron partidos y sindicatos, y se prohibieron los nacionalismos. Se creó la Unión Patriótica y la Asamblea Nacional Consultiva. El éxito en el desembarco de Alhucemas fortaleció temporalmente al régimen.
- Directorio Civil (1925-1930): Se incorporaron civiles como José Calvo Sotelo. Sin embargo, la dictadura perdió apoyos y la crisis económica de 1929 aceleró su caída.
Tras la dimisión de Primo de Rivera en 1930, se inició la dictablanda de Berenguer y Aznar. El Pacto de San Sebastián unió a la oposición republicana y socialista. Finalmente, tras las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, Alfonso XIII renunció al trono y el 14 de abril se proclamó la II República.