El Reinado de Isabel II: Política, Partidos y Constituciones (1843-1868)

Isabel II: el reinado efectivo. Los grupos políticos y las constituciones

El reinado efectivo de Isabel II se desarrolló desde la proclamación de su mayoría de edad en 1843 hasta la Revolución Gloriosa de 1868. El principal rasgo de este período fue el predominio absoluto de los moderados. Esto se debió a un sufragio censitario muy restringido, la manipulación electoral y la intervención de la reina en la vida política, quien apoyó a los sectores más conservadores evitando el acceso al poder de los progresistas, lo que les condujo al retraimiento y la conspiración.

Los Grupos Políticos del Periodo

Los principales grupos políticos ya habían surgido en el período de las regencias. Eran agrupaciones de notables, de carácter burgués y liderados por militares (espadones). No tenían organización permanente, ni disciplina de partido y no representaban a las clases populares, que vivían al margen de la política.

  • El Partido Moderado: Apoyado por las clases altas, defendía la soberanía compartida, un sufragio censitario muy restringido, derechos individuales limitados y la confesionalidad del Estado.
  • El Partido Progresista: Apoyado por las clases medias-bajas urbanas, defendía la soberanía nacional, reducir el poder real, mayores libertades, un sufragio censitario más amplio y la aconfesionalidad del Estado.
  • El Partido Demócrata: Escisión del progresista en 1849 que defendía la soberanía nacional, el sufragio universal y amplios derechos (reunión, asociación, libertad religiosa), además de la intervención estatal en asuntos sociales, como la enseñanza. Su base social fueron las clases populares e intelectuales.
  • La Unión Liberal: Fundada en 1858 por el general O’Donnell como partido de centro entre moderados y progresistas. Combinó aspectos conservadores (soberanía compartida, Cortes bicamerales) y progresistas (mayor libertad de expresión, intervención económica o cierta descentralización). Su principal apoyo social vino de las clases medias.

Por su parte, los republicanos fueron minoritarios y no crearon un partido hasta la caída de Isabel II en 1868.

Etapas del Reinado Efectivo

El reinado efectivo de Isabel II distingue tres etapas fundamentales:

La Década Moderada (1844-1854)

En esta etapa, el general Narváez dirigió el país con mano de hierro gracias a la Constitución de 1845, un texto conservador y elitista que establecía la soberanía compartida, Cortes bicamerales elegidas por un sufragio censitario muy restringido (0,8% de la población), amplios poderes a la Corona, derechos recortados (como la libertad de imprenta, que podía ser limitada por leyes posteriores) y la confesionalidad católica del Estado.

Los moderados aprobaron la creación de la Guardia Civil (1844), la Ley de Ayuntamientos (1845), la reforma fiscal (1845), el Código Penal (1848) y firmaron el Concordato de 1851, que restableció las relaciones con la Iglesia. El principal conflicto de esta etapa fue la Segunda Guerra Carlista (1846-1849), que estalló debido al fracaso del matrimonio entre Isabel II y el pretendiente carlista (Carlos VI).

El Bienio Progresista (1854-1856)

El descontento por el autoritarismo y centralismo de los moderados llevó al general O’Donnell (con apoyo de progresistas y demócratas) a realizar un pronunciamiento en junio de 1854 (la Vicalvarada). Los rebeldes publicaron el Manifiesto del Manzanares, que tuvo un gran respaldo social y forzó a la reina a dar el gobierno a Espartero.

Se inició así el Bienio Progresista, una etapa en que se restauraron las libertades y destacó por su legislación económica: la Desamortización de Madoz, la Ley de Ferrocarriles de 1855 o la creación del Banco de España en 1856. Hubo incluso un proyecto de Constitución en 1856 (la «non nata») que no se llegó a aprobar. Era un texto parecido al de 1837, que recuperaba la soberanía nacional, derechos individuales, la Milicia Nacional y, como novedad, la aconfesionalidad del Estado y tolerancia religiosa. El aumento de las protestas sociales y las disputas dentro del gobierno fueron aprovechados por Isabel II para dar de nuevo el gobierno a los moderados.

La Etapa Final del Reinado (1856-1868)

En este periodo se alternaron en el poder la Unión Liberal de O’Donnell y los moderados, que pasaron a estar controlados por su rama más autoritaria y confesional (los neocatólicos). Este período se caracterizó por un fuerte crecimiento económico y una política exterior colonial y de prestigio (Marruecos, Santo Domingo, México y Cochinchina).

Desde 1863, la bonanza económica llegó a su fin y el autoritarismo fue en aumento (Noche de San Daniel, Sublevación del cuartel de San Gil). Por el Pacto de Ostende (agosto 1866), progresistas y demócratas acordaron derrocar a Isabel II y establecer un régimen democrático. La muerte de O’Donnell y Narváez aisló aún más a la reina y, en septiembre de 1868, el pronunciamiento de Topete dio inicio a la Revolución Gloriosa, que supuso la caída de los Borbones y el inicio del Sexenio Revolucionario (1868-1874).