Contexto General del Sistema Político de la Restauración
El sistema político de la Restauración se fundamentaba en dos pilares principales:
- Caciquismo: Los altos cargos municipales ofrecían favores (que podían ir desde puestos de trabajo hasta dinero) a cambio de apoyo político al partido gobernante.
- Fraude Electoral: Si no se lograba la elección del candidato previsto, se recurría al “pucherazo”, es decir, a la falsificación de resultados, para asegurar el turnismo.
El turnismo consistía en el relevo pacífico y pactado en el poder de los dos grandes partidos. Antes de que el sistema pudiera consolidarse plenamente, Alfonso XII murió de forma inesperada. Para evitar la debilidad del sistema, este se consolidó con el Pacto de El Pardo, un acuerdo entre Cánovas (Partido Conservador) y Sagasta (Partido Liberal) con el apoyo de la Regente María Cristina para turnarse en el poder.
La Regencia de María Cristina (1886-1902) fue de continuidad con el turnismo, pero con mayores problemas económicos y sociales que la etapa anterior. El evento más relevante fue la pérdida de las colonias en el Desastre del 98. En 1902 comienza el reinado efectivo de Alfonso XIII (1902-1923) con su mayoría de edad, en medio de un contexto complicado. En definitiva, aunque aparentemente se trataba de un sistema avanzado con sufragio universal masculino, la manipulación del proceso electoral impedía su carácter verdaderamente democrático.
7.1. La Restauración Borbónica (1874 – 1902): Cánovas del Castillo y el Turno de Partidos
La Constitución de 1876
Tras el Sexenio Revolucionario, y acelerada por el pronunciamiento de Martínez Campos en Sagunto, se inicia la Restauración de los Borbones en el trono, impulsada por el Manifiesto de Sandhurst, tramado por Cánovas del Castillo.
Protagonistas y Estructura Política
- Cánovas del Castillo: Líder del Partido Conservador y gran protagonista de la Restauración.
- Partido Liberal: Encabezado por Sagasta, formado por progresistas de derecha con ideas más reformistas.
Cánovas diseñó un sistema electoral basado en el fraude. Sobre estas bases se publicó la Constitución de 1876, la de mayor vigencia (1876-1923). Se trataba de un texto breve, una síntesis de las constituciones anteriores (1845 y 1869).
Características de la Constitución de 1876
Establecía:
- Soberanía compartida entre la Corona y las Cortes.
- Reconocimiento de ciertos derechos individuales.
- Confesionalidad del Estado, dejando margen a la libertad religiosa en el culto privado.
El derecho de sufragio no quedó especificado en el texto y se concretó posteriormente en dos leyes electorales:
- La Ley Electoral de 1878, que estableció el sufragio censitario.
- La Ley Electoral de 1890, con sufragio universal masculino.
7.2. Los Nacionalismos en la Restauración (1874 – 1902)
Nacionalismo Catalán
A finales del siglo XIX nacieron movimientos que afirmaban que Cataluña y el País Vasco son naciones con derecho al autogobierno, basándose en elementos diferenciadores: lengua, derechos históricos (fueros), cultura y costumbres propias.
El desarrollo del nacionalismo catalán comenzó con la Reinaxença, un movimiento intelectual y literario (no político) centrado en la recuperación de la lengua catalana. A finales del siglo XIX se creó la Unió Catalanista, una organización conservadora y católica que firmó las Bases de Manresa, un programa que reclamaba el autogobierno, pero no la independencia.
Finalmente, a principios del siglo XX, nació la Lliga Regionalista, un partido conservador, católico y burgués con dos objetivos principales:
- La autonomía política para Cataluña (no la independencia).
- La defensa del proteccionismo para proteger los intereses económicos de los industriales catalanes.
El nacionalismo catalán se extendió entre la burguesía y el campesinado, mientras que la clase obrera catalana abrazó el anarquismo.
Nacionalismo Vasco
Nació tras la pérdida de los fueros vascos después de las derrotas en las Guerras Carlistas. A finales del siglo XIX, Sabino Arana lo impulsó defendiendo:
- La independencia de Euskadi y la creación de un estado vasco.
- La exaltación de la raza vasca y su pureza.
- El integrismo católico (relacionado con su base carlista).
- La promoción del euskera y las tradiciones vascas, así como el rechazo de la influencia cultural española considerada extranjera.
Arana fundó el Partido Nacionalista Vasco, que moderó sus ideas tras su muerte. Su influencia fue escasa al principio, con cierta fuerza en Vizcaya y Guipúzcoa.
Regionalismo Gallego
El regionalismo gallego nació ligado a la cultura, con el movimiento “O Rexurdimento”, que defendía la recuperación de la lengua y la cultura gallegas y criticaba el subdesarrollo de la zona. Sin embargo, no se creó un movimiento político por la autonomía hasta el siglo XX (Solidaridad Gallega).
El Movimiento Obrero
El movimiento obrero giró en torno a dos corrientes ideológicas fundamentales: el anarquismo y el socialismo.
Anarquismo
Tuvo gran arraigo en las zonas urbanas catalanas y el campesinado andaluz y extremeño, y rechazaba la vía política. Se organizaron en torno a dos sindicatos fundamentales:
- Solidaridad Obrera.
- La Confederación Nacional del Trabajo (CNT), que defendía la acción directa (huelgas, sabotajes, ocupación de fábricas, sublevaciones…). La CNT fue declarada ilegal entre 1911 y 1915 por impulsar una huelga general.
Socialismo
Defendía la entrada en la política. La figura socialista más relevante de la época fue Pablo Iglesias, líder del PSOE, que consiguió entrar en el parlamento tras pactar con los republicanos. Por otro lado, la UGT, sindicato surgido del PSOE, aumentó su presencia en las ciudades industriales como Asturias, Vizcaya o Madrid.
7.3. La Crisis de 1898 y sus Consecuencias
El Problema de Cuba y la Guerra contra Estados Unidos
Tras la independencia de la mayor parte del imperio español a inicios del siglo XIX, solo quedaban Cuba, Puerto Rico y Filipinas. En 1895 estallaron de nuevo insurrecciones independentistas en Filipinas y Cuba, con el apoyo abierto de Estados Unidos a los rebeldes cubanos.
Este enfrentamiento mostraba la lucha entre un imperialismo moribundo (el español) y uno en ascenso (el norteamericano).
Desarrollo del Conflicto
La guerra hispano-cubana se desarrolló desde 1895, destacando en la primera etapa el líder de la independencia José Martí. Los cubanos avanzaban sin que los generales españoles como Martínez Campos o Weyler lograran frenarlos.
La intervención estadounidense se precipitó tras la explosión del acorazado estadounidense Maine en el Puerto de La Habana (donde murieron más de doscientos marineros norteamericanos). Estados Unidos acusó a los españoles de provocar el hundimiento y declaró la guerra. Las causas profundas de su entrada fueron los intereses económicos (Cuba era la principal productora mundial de azúcar) y geoestratégicos.
La superioridad militar estadounidense se demostró en las victorias de Cavite (Filipinas) y Santiago de Cuba, tras lo cual España negoció la paz en el Tratado de París (10 de diciembre de 1898):
- España reconocía la independencia de Cuba.
- España cedía Puerto Rico, Filipinas y la isla de Guam a Estados Unidos, a cambio de una compensación.
En febrero de 1899, España entregaba al Imperio Alemán el resto de su imperio (islas Carolinas, Marianas —excepto Guam— y Palaos), a cambio de compensación económica.
Consecuencias del Desastre del 98
Para las antiguas colonias, la consecuencia fue la sustitución del dominio español por el norteamericano, generando gran descontento. EE. UU. tuvo que hacer frente a una guerra en Filipinas y en Cuba se extendió el sentimiento antinorteamericano.
Desde la perspectiva española, la pérdida de las últimas colonias se denominó “Desastre del 98” y tuvo una influencia profunda. Aunque las consecuencias económicas no fueron tan graves como se podría imaginar, la consecuencia fundamental fue una profunda crisis política y moral.
Reacciones a la Crisis
Hubo dos formas principales de enfrentar la crisis:
- Pesimismo: Marcó la obra de la Generación del 98 (Unamuno, Baroja…).
- Regeneracionismo: Defendía la necesidad de reformar y modernizar la política y la educación.
En definitiva, el Desastre del 98 resaltó todas las limitaciones del régimen de la Restauración y su parálisis para afrontar los problemas sociales y la modernización del país.
6.3 El Sexenio Democrático: La Constitución de 1869
El Final del Reinado de Isabel II y el Inicio del Sexenio
Durante el reinado de Isabel II se produjo una gran crisis, lo que llevó a la firma del Pacto de Ostende, cuyo objetivo era destronar a Isabel II, uniendo a progresistas y demócratas.
En septiembre de 1868, los generales Serrano, Prim y Topete llevaron a cabo un pronunciamiento contra Isabel II. Redactaron el Manifiesto de “¡Viva España con Honra!”, que obtuvo un gran respaldo popular, y se formaron juntas revolucionarias.
Las tropas leales a la reina fueron derrotadas en la batalla de Alcolea por el general Serrano, y Isabel II se exilió en Francia.
El Gobierno Provisional (1868-1870)
Tras el triunfo de la insurrección, se formó un gobierno provisional presidido por Serrano, Prim, Sagasta, Figuerola y Zorrilla, encargado de promover la elección de Cortes Constituyentes.
Medidas Implementadas
Se establecieron medidas para salir de la crisis, como:
- El establecimiento de una única moneda (la peseta).
- La supresión de los consumos.
- La introducción de un tributo proporcional a la renta.
La Constitución de 1869
Se convocaron elecciones a Cortes Constituyentes que se celebraron en enero de 1869, cuyo objetivo fue elaborar una nueva constitución que se promulgó en junio.
Esta constitución establecía un régimen democrático, soberanía nacional, división de poderes, sufragio universal masculino y consolidaba derechos básicos y libertad religiosa. Tuvo un fuerte rechazo por parte de republicanos y católicos.
El Reinado de Amadeo I de Saboya (1871-1873)
Una vez promulgada la Constitución, se volvieron a convocar elecciones a Cortes Legislativas y fue nombrado el general Serrano como regente, hasta que las Cortes eligieron en 1870 a Amadeo de Saboya como rey.
Su reinado fue corto debido a varios factores:
- La muerte de Prim.
- El conflicto cubano y las sublevaciones cubanas.
- La Tercera Guerra Carlista.
- Falta de apoyo político.
Amadeo abdicó en 1873 y se proclamó la Primera República.
La Primera República (1873-1874)
Figueras fue el primer presidente de la República Federal. El gobierno enfrentó las presiones de los republicanos intransigentes. Se convocaron Cortes Constituyentes y Figueras dimitió.
Fue sucedido por Pi i Margall, pero se vio desbordado por la revolución cantonalista y cedió el poder a Salmerón, quien puso fin a la insurrección. Salmerón dimitió y subió al poder Castelar, que suspendió las sesiones parlamentarias y gobernó de forma autoritaria.
El Final del Sexenio
El general Pavía dio un golpe de estado la noche del 3 de enero de 1874 y disolvió las Cortes Constituyentes, ascendiendo al poder Serrano, quien instauró una república autoritaria apoyándose en los liberales veteranos del Sexenio.
La época de crisis y las guerras promovieron el retorno de los Borbones al trono. El 29 de diciembre de 1874, el general M. Campos dio un golpe de estado en Sagunto y proclamó a Alfonso XII como monarca.