Fundamentos de la Coherencia y Cohesión Textual

1. El texto: definición

Se entiende por texto una unidad de carácter lingüístico intencionalmente emitida por un hablante en una situación comunicativa concreta y con una finalidad determinada.

Se trata de la unidad comunicativa máxima. Puede ser muy extenso o muy reducido; así, una novela como La Regenta es un texto y también lo es un solo enunciado como un refrán, por ejemplo.

Para que una secuencia de elementos lingüísticos constituya un texto, es necesario que posea estas dos propiedades: coherencia y cohesión.

2. La coherencia

Llamamos coherencia a la propiedad que tienen aquellos textos que pueden ser percibidos por su receptor como una unidad de contenido. La coherencia se manifiesta tanto a nivel global del texto como dentro de cada una de las partes que lo componen.

2.1. Coherencia global del texto

El carácter unitario del texto se percibe en que tiene un tema central al que se subordinan las partes que lo integran. Este tema central es como el hilo conductor gracias al cual apreciamos el sentido general del texto.

Cuando una secuencia de enunciados carece de un tema central que relacione sus significados, se rompe la coherencia global del texto.

2.2. Coherencia en las partes del texto (coherencia estructural)

Las partes que componen un texto también han de ser coherentes. Esto supone:

  • Progresión temática: Cada parte añade información nueva, de manera que el tema avanza. Se rompe la coherencia cuando las partes se limitan a repetir información o no siguen un orden lógico.
  • Coherencia local: Cada parte ha de tener significado en sí misma. Se pierde cuando se rompe la lógica o se contradice nuestro conocimiento del mundo.

3. Cohesión

La cohesión puede definirse como la manifestación lingüística de la coherencia. Un texto presenta una buena cohesión cuando en él aparecen mecanismos lingüísticos que revelan la relación coherente entre sus partes.

3.1. Procedimientos de cohesión textual

3.1.1. Recurrencia

La repetición de un elemento lingüístico a lo largo del discurso es uno de los mecanismos fundamentales que dota de unidad al texto. Se distinguen:

  • Recurrencia léxica: Repetición de una determinada palabra o del mismo lexema en diferentes enunciados.
  • Recurrencia semántica: Aparición reiterada de términos relacionados por su significado (sinonimia, antonimia, hiperonimia, hiponimia).

3.1.2. Sustitución

Recurso para evitar la reiteración excesiva de una unidad léxica:

  • Proformas: Palabras de significado ocasional o léxico muy general.
  • Pronombres: Sustitutos de sustantivos o segmentos de oración que establecen relaciones anafóricas y catafóricas.
  • Adverbios: De significado ocasional que sustituyen elementos previos.
  • Proformas léxicas: Palabras de significado amplio (como «cosa», «persona», «hacer», «suceder») usadas para sustituir vocablos precisos.

3.1.3. Elipsis

En determinados contextos, se omite algún elemento léxico de una oración por haber aparecido previamente. El contexto permite al receptor comprender a qué o quién se refiere el elemento ausente.

3.1.4. Marcadores discursivos

Son elementos lingüísticos que muestran la relación entre ideas. Los más importantes son los conectores discursivos:

  • Adición: Añaden una idea (es más, más aún, encima, incluso, asimismo, igualmente, del mismo modo…).
  • Oposición: Introducen contraste o contradicción (pero, sin embargo, no obstante, al contrario, ahora bien…).
  • Causalidad: Conectan causa y efecto (pues, porque, por tanto, por consiguiente, entonces, así pues…).
  • Reformulación: Enuncian nuevamente el contenido (es decir, o sea, esto es, mejor dicho, en otras palabras…).
  • Orden del discurso: Marcan partes del texto (para empezar, en primer lugar, por un lado, para finalizar, en conclusión, en resumen…).
  • Introducción de un tema: (en cuanto a, por lo que respecta a…).
  • Digresión o cambio de tema: (por cierto, a propósito…).