Historia de la Revolución Rusa y el Ascenso de los Totalitarismos en Europa

La Rusia de los zares

A comienzos del siglo XX, el Imperio ruso era el más extenso y poblado de Europa (22 millones de km² y unos 150 millones de habitantes), aunque muy atrasado. Presentaba una gran variedad étnica y religiosa (rusos ortodoxos, polacos católicos, finlandeses protestantes y musulmanes). La sociedad era muy desigual: dominaban la nobleza y el clero; existían minoritarias clases medias (kulaks e intelligentsia); y la mayoría eran campesinos y obreros en malas condiciones. La economía era principalmente agraria y poco productiva, con una industrialización escasa y dependiente del capital extranjero. Políticamente, el zar ejercía una monarquía absoluta apoyada en la burocracia, la Iglesia y la policía política (ojrana). La oposición incluía monárquicos reformistas, cadetes, eseristas y el Partido Socialdemócrata, dividido en mencheviques (reformas graduales) y bolcheviques (revolución).

Precedentes y causas de la revolución de 1917

A comienzos del siglo XX, Rusia se expandió hacia el Extremo Oriente, donde chocó con Japón, provocando la guerra ruso-japonesa (1904-1905), que terminó con la derrota rusa en la batalla de Tsushima. Este fracaso desencadenó la revolución de 1905, iniciada con el domingo sangriento, cuando una manifestación pacífica fue reprimida. Surgieron consejos revolucionarios (soviets) y el zar prometió reformas en el Manifiesto de Octubre, como la creación de la Duma y una constitución. Entre las causas de 1917 destacan las económicas, agravadas por la Primera Guerra Mundial, que provocó escasez y crisis; y las sociales, con una mayoría campesina pobre y oprimida. Políticamente, el régimen se desprestigió por el incumplimiento de reformas, la mala gestión de la guerra y el papel de la zarina Alejandra. Todo ello generó motines de soldados y protestas que desembocaron en la revolución.

Las revoluciones rusas de 1917

Entre 1916 y 1917, la crisis económica, el hambre y la mala situación en la Primera Guerra Mundial provocaron protestas y motines. En febrero de 1917 estalló una revolución en Petrogrado con huelgas y manifestaciones; el ejército se unió al pueblo y cayó la dinastía Romanov, que había gobernado 300 años. Nicolás II abdicó y se proclamó la república. Se estableció un doble poder entre el gobierno provisional (Duma) y los soviets, consejos de obreros y soldados. El gobierno quería implantar una democracia, pero no resolvió problemas como la guerra, la tierra y la crisis económica. Los bolcheviques, dirigidos por Lenin, fueron ganando control en los soviets defendiendo “todo el poder para los soviets” (tesis de abril). Tras el fracaso del golpe de Kornilov, los bolcheviques, dirigidos por Trotsky, tomaron el poder en octubre ocupando puntos clave. El II Congreso de los Soviets legitimó el proceso y se creó el Consejo de Comisarios del Pueblo.

Origen de la URSS. Guerra civil rusa. Del comunismo de guerra a la NEP

Tras la revolución de octubre, el gobierno bolchevique tomó medidas como la disolución de la Asamblea Constituyente y la firma del Tratado de Brest-Litovsk (1918), por el que Rusia cedió territorios como Finlandia, Polonia, Países Bálticos y Ucrania. Se proclamó la República Socialista Federativa Soviética de Rusia. Entre 1918 y 1922 estalló la guerra civil entre el ejército rojo (bolchevique) y el blanco (contrarrevolucionario, apoyado por potencias extranjeras). El gobierno persiguió a la oposición mediante la Checa y aplicó una economía de guerra basada en nacionalizaciones y requisas. En 1922 se creó la URSS, un estado federal socialista organizado según la constitución de 1924, con instituciones como el Congreso de los Soviets, el Comité Ejecutivo Central y el Presidium, bajo el control del PCUS. Ante la crisis, Lenin implantó la NEP (1921-1927), que introdujo medidas como el comercio privado y la inversión extranjera. Se aplicó para recuperar la economía y provocó crecimiento, pero también desigualdades.

La URSS de Stalin: dictadura, persecuciones y desarrollo

Tras la muerte de Lenin en 1924, se enfrentaron como candidatos Trotsky, partidario de extender la revolución internacional, y Stalin, que defendía consolidar el socialismo en un solo país. Stalin fue acumulando poder dentro del PCUS y desplazó a sus rivales. Desde 1927 estableció una dictadura personal basada en el terror, la propaganda y el culto a su figura. Fueron perseguidos opositores políticos, antiguos bolcheviques y mandos militares, muchos enviados a los gulags. La Constitución de 1936 reforzó el poder del PCUS. En economía, Stalin eliminó la NEP e implantó planes quinquenales y la colectivización agraria, creando koljoses (cooperativas) y sovjoses (granjas estatales). La URSS se convirtió en potencia industrial. En política exterior, impulsó la III Internacional y apoyó partidos comunistas. Firmó el Pacto Germano-Soviético en 1939 con Alemania. Intervino en la Guerra Civil Española (1936-39) y en la Guerra de Invierno contra Finlandia (1939-40).

Regímenes no democráticos en Europa

Los regímenes autoritarios concentran un gran poder en el gobernante, con pocas libertades pero sin control total de la vida social. En los dictatoriales, el poder se concentra en una persona o grupo que elimina derechos y libertades. En los totalitarios, un partido único controla el Estado y toda la vida pública y privada mediante una ideología oficial. Tras la Primera Guerra Mundial y la crisis de 1929, entre 1919 y 1939, se extendieron en Europa las dictaduras, reduciéndose los regímenes democráticos. En Europa central y oriental destacan la Hungría de Horthy (Partido de la Cruz Flechada), la Rumanía de Antonescu (Guardia de Hierro) y la Eslovaquia de Tiso (Movimiento Christus Rex). En Europa mediterránea y occidental destacan la Portugal de Salazar, la Grecia de Metaxás y el Reino Unido con la Unión Británica de Fascistas de Mosley.

Causas y características del fascismo

El fascismo es una ideología política creada por Benito Mussolini, opuesta a la democracia liberal y al socialismo, que dio lugar a regímenes totalitarios como el fascismo italiano y el nazismo alemán, aunque también influyó en otras dictaduras europeas. Sus causas incluyen:

  • El descontento de las clases medias tras la crisis económica provocada por la Primera Guerra Mundial, el crack del 29 y la Gran Depresión.
  • Las tensiones sociales con huelgas obreras.
  • El fracaso de las democracias para resolver los problemas.
  • El temor de la burguesía al comunismo.

Entre sus características destacan la desigualdad social, el nacionalismo extremo, el racismo y la exaltación del Estado por encima del individuo. También el culto al líder (Duce, Führer o Caudillo), el rechazo a la razón y la exaltación de la violencia, junto con la movilización de masas mediante propaganda en medios como la radio, el cine y la prensa, y actos como desfiles y mítines.

La Italia fascista: posguerra, PNF y toma del poder

En la Italia de posguerra existían tres grandes problemas: crisis social con huelgas y temor a la revolución, inestabilidad política con cinco gobiernos entre 1919 y 1922, y descontento nacional por no obtener las tierras irredentas de Istria y Dalmacia. Benito Mussolini, antiguo socialista, fundó los Fasci di combattimento y en 1921 el Partido Nacional Fascista. Su programa incluía nacionalismo extremo, defensa del orden y la propiedad privada, anticomunismo, exaltación del pasado romano y militarismo expansionista. El fascismo tomó el poder mediante la violencia de las escuadras fascistas, que intimidaban a la oposición, y la Marcha sobre Roma en 1922. El rey Víctor Manuel III permitió la llegada de Mussolini al gobierno pese a sus pocos escaños (37 de 535). Entre 1922 y 1925 Italia pasó de democracia liberal a dictadura tras la Ley Acerbo y el asesinato de Matteotti, consolidando el control fascista del Estado.

La Italia fascista: dictadura, sociedad y economía

La dictadura fascista estaba encabezada por Mussolini, el Duce, que concentraba el poder ejecutivo y legislativo por decreto. El Partido Nacional Fascista era el único legal, la oposición fue eliminada y la policía política reprimía a los disidentes. El sistema social se organizó en corporaciones y el Parlamento quedó subordinado al Gran Consejo Fascista. El régimen controlaba la sociedad mediante censura y propaganda, además de la educación y organizaciones juveniles, para asegurar la fidelidad al Estado. La Iglesia católica fue clave en el apoyo al régimen con los Acuerdos de Letrán (1929), que reconocían el Vaticano a cambio de su apoyo político. En política exterior, Italia adoptó una línea expansionista e imperialista. Económicamente, el fascismo aplicó intervencionismo estatal, proteccionismo y autarquía, con medidas como el control de precios, inversiones públicas y fomento de la industria bélica.

Ascenso del nazismo (1919-1933)

La República de Weimar (1919-1933) fue el régimen democrático alemán tras la caída del káiser Guillermo II. Tuvo dos grandes problemas: la crisis económica con hiperinflación y desempleo, y la inestabilidad política. También sufrió dos insurrecciones importantes: la Liga Espartaquista (1919) y el Putsch de Múnich (1923). Adolf Hitler, antiguo soldado, se unió al Partido Obrero Alemán, que pasó a llamarse NSDAP. Creó las SA como grupo paramilitar del partido. En Mein Kampf, Hitler expuso la ideología nazi: anticomunismo, ultranacionalismo, antisemitismo, supremacía de la raza aria y el Lebensraum o espacio vital en el este. El ascenso nazi se aceleró con la crisis de 1929, que provocó paro masivo. Hitler ganó apoyo de campesinos, obreros, grandes empresarios como Thyssen y Krupp, y sectores de la burguesía. En 1933 fue nombrado canciller con el apoyo del presidente Hindenburg.

La Alemania nazi y el Tercer Reich (1933-1945)

Hitler consolidó el poder mediante medidas iniciales como la prohibición de partidos y sindicatos, el control de la prensa y la persecución de la oposición. Tras el incendio del Reichstag en 1933, acusó a los comunistas y suspendió derechos fundamentales. Finalmente, el Parlamento le concedió poderes especiales que le permitieron gobernar sin control. El Tercer Reich se caracterizó por ser un Estado totalitario de partido único, con culto al Führer, eliminación de libertades y control absoluto del Estado por el NSDAP. En economía se aplicó dirigismo estatal y autarquía, fomentando la industria armamentística y obras públicas. El control social e ideológico se basó en la propaganda, la censura y la educación controlada. La ideología nazi defendía la pureza racial y el antisemitismo, que llevó a medidas como las Leyes de Núremberg, la segregación de los judíos y su persecución sistemática, culminando en el Holocausto con campos como Auschwitz.