Sublevación Militar y Guerra Civil (1936-1939)
Desarrollo de la guerra y consecuencias
1. Causas de la Guerra Civil
La Guerra Civil Española fue consecuencia de una combinación de causas políticas, sociales, económicas e ideológicas, que provocaron una creciente radicalización de la sociedad durante la Segunda República.
La causa directa fue el golpe de Estado militar contra el gobierno legítimo de la República.
Entre las causas económicas, destacó la coyuntura desfavorable provocada por la Crisis de 1929, así como la fuga de capitales debido al miedo de los grandes inversores ante la participación de socialistas en el gobierno.
Las causas sociales se relacionaron con la oposición al régimen republicano tanto de los sectores privilegiados —oligarquía rural e industrial, Iglesia y parte del Ejército— como del movimiento obrero y campesino, que protagonizó continuas revueltas sociales.
Desde el punto de vista político, existía una fuerte polarización: una derecha antirrepublicana, cercana al fascismo; una izquierda anarcosindicalista muy radicalizada; y un centro republicano debilitado, unido a la incompetencia del último gobierno de la República.
En el plano ideológico, el conflicto se planteó como un enfrentamiento entre quienes se consideraban defensores de la patria y la religión, y quienes defendían la libertad y los derechos de los trabajadores frente al fascismo.
2. La conspiración contra la República
2.1. Conspiración civil
La conspiración civil estuvo alentada desde el primer momento por los sectores sociales privilegiados, como grandes financieros, aristócratas y políticos monárquicos. Su objetivo era acabar con la República y restaurar una monarquía de tipo fascista, similar a la italiana. Estos grupos buscaron apoyos económicos e internacionales y colaboraron activamente con la conspiración militar.
2.2. Conspiración militar
La conspiración militar fue dirigida desde abril de 1936 por el general Mola, cuyo objetivo era imponer una dictadura bajo el mando del general Sanjurjo. Contó con el apoyo de militares de la UME, de generales considerados prorrepublicanos y de figuras clave como Francisco Franco. También obtuvo el respaldo de los carlistas, con sus milicias armadas (requetés), y de los falangistas de José Antonio Primo de Rivera.
La tensión política aumentó con una escalada de violencia, destacando el asesinato del teniente Castillo y, como represalia, el asesinato de Calvo Sotelo, que aceleró la decisión de llevar a cabo el golpe.
3. El golpe de Estado de julio de 1936
El golpe de Estado comenzó el 17 de julio de 1936 en el Protectorado de Marruecos y el 18 de julio en la Península. El gobierno republicano reaccionó destituyendo a Casares Quiroga y nombrando a Martínez Barrio, que dimitió al no lograr un acuerdo. Finalmente, José Giral asumió el poder y decidió entregar armas a las milicias populares, disolver el ejército tradicional y crear uno nuevo a partir de las milicias.
La sublevación triunfó en amplias zonas del país, como Galicia, Castilla y León, Navarra, Baleares y parte de Andalucía, pero fracasó en Madrid y Barcelona gracias a la movilización popular. Al no triunfar en todo el territorio, el golpe dio lugar a una larga Guerra Civil.
4. Distribución de fuerzas, territorios y recursos
En cuanto a las fuerzas militares, los sublevados contaban con menos efectivos en la Península, pero disponían del Ejército de África, el mejor preparado, formado por la Legión y tropas regulares marroquíes. La República, por su parte, conservó gran parte de la aviación y la flota.
Territorialmente, la zona sublevada era mayoritariamente rural y agrícola, mientras que la República controlaba las principales zonas industriales y urbanas.
Respecto a los recursos económicos, la República disponía de las reservas de oro del Banco de España, mientras que los sublevados contaron con el apoyo financiero de grandes oligarcas y con la ayuda de la Italia fascista y la Alemania nazi.
5. Intervención internacional
La Guerra Civil tuvo una importante dimensión internacional. Las democracias europeas impulsaron el Pacto de No Intervención, que impidió a la República comprar armas en los mercados internacionales.
La República recibió ayuda de la URSS, aunque en condiciones difíciles, y el apoyo de las Brigadas Internacionales, formadas por unos 40.000 voluntarios. También contó con el respaldo diplomático de México.
Los sublevados recibieron una ayuda decisiva de Italia, Alemania y Portugal, destacando el envío del Cuerpo de Tropas Voluntarias, la Legión Cóndor y apoyo logístico y financiero. Además, empresas estadounidenses y británicas, como Texaco, suministraron combustible a crédito.
6. Etapas de la Guerra Civil
6.1. Guerra de columnas (1936)
En los primeros meses se desarrolló una guerra de columnas. Las tropas sublevadas avanzaron desde Navarra hacia Madrid y desde Marruecos hacia Andalucía, Extremadura y Toledo, pero fueron frenadas ante Madrid por las milicias republicanas.
6.2. Batallas de Madrid (1936-1937)
El ejército sublevado intentó conquistar Madrid sin éxito. Destacaron las batallas de la Ciudad Universitaria, Jarama y Guadalajara, donde fracasaron incluso las tropas italianas.
6.3. Campaña del norte (1937)
Franco cambió de estrategia y conquistó el norte peninsular (País Vasco, Cantabria y Asturias). En esta campaña tuvo lugar el bombardeo de Guernica, inmortalizado por Picasso.
6.4. Marcha al Mediterráneo y Batalla del Ebro (1938)
Tras la batalla de Teruel, las tropas franquistas llegaron al Mediterráneo, dividiendo el territorio republicano en dos. La Batalla del Ebro, la más larga y sangrienta, supuso el principio del fin de la República.
6.5. Final de la guerra (1939)
Franco conquistó Cataluña y Barcelona en enero de 1939. Tras el golpe de Casado y el fracaso de cualquier negociación, el 1 de abril de 1939 se emitió el último parte de guerra.
7. Consecuencias de la Guerra Civil
Las consecuencias humanas fueron devastadoras, con alrededor de 650.000 muertos y cientos de miles de exiliados. Socialmente, el bando vencedor impuso una dura represión política.
Económicamente, la guerra provocó una auténtica catástrofe, con destrucción de infraestructuras, hambre de posguerra, racionamiento y estraperlo. La renta per cápita no recuperó el nivel de 1936 hasta los años cincuenta.
Políticamente, la guerra supuso el establecimiento de la dictadura franquista, la pérdida de derechos de los trabajadores y el aislamiento internacional de España. Culturalmente, el exilio de numerosos intelectuales provocó un profundo empobrecimiento cultural.