La novela española durante la dictadura franquista

Contexto histórico

En los años 40 la novela española, como las demás manifestaciones culturales, tuvo que arrostrar las consecuencias negativas de la guerra civil. Un grupo importante de novelistas tuvo que emprender el camino del exilio, lo que los obligó a renunciar a sus lectores naturales y condenó a un asfixiante exilio interior a los que escribían en España. Estos afrontaron su tarea sometidos al rigor y a la arbitrariedad de la censura; se vieron privados de la lectura de los grandes renovadores de la novela contemporánea (Proust, Joyce, Kafka…), prohibidos en un país cerrado a cualquier novedad sospechosa.

La novela de los años 40

Durante la primera década de la posguerra se impone una novela de corte realista en la que se presentan con crudeza y pesimismo las circunstancias de sus personajes. Tenemos la novela de corte tremendista, una novela a la que le gusta recrearse con lo sórdido y lo miserable de la existencia. La novela más representativa de esta tendencia es La familia de Pascual Duarte de Camilo José Cela, que narra la supuesta confesión de un condenado a muerte, cuya vida ha estado dominada por la miseria, la ignorancia y la brutalidad. Encontramos una novela realista de corte existencialista, que se centra en los problemas e incertidumbres del ser humano, analizados a través de la vida de un personaje que se erige como protagonista. La gran obra de esta tendencia es Nada de Carmen Laforet, cuenta la historia de Andrea, una joven que se traslada a Barcelona para comenzar la Universidad. Títulos importantes son Javier Mariño de Torrente Ballester y La sombra del ciprés es alargada de Miguel Delibes.

La novela social de los años 50

Durante los 50 surge una nueva narrativa que centra su atención en la sociedad de su tiempo. El protagonista único de la novela existencialista es sustituido por un protagonista colectivo, para reflejar la realidad con la mayor veracidad posible. Las novelas más destacadas son: La colmena de Camilo José Cela, inspirada en Manhattan Transfer, en la que Cela plantea una narración coral en la que se relatan diversas situaciones del Madrid de posguerra; Primera memoria de Ana María Matute, un retrato de las dudas de la adolescencia, agudizadas por un contexto social marcado por la falta de libertad; El Jarama de Sánchez Ferlosio, construida a partir de un fluido diálogo, y donde la intrascendencia del argumento esconde un retrato agudo y profundo de la falta de horizontes de toda una generación;

La novela experimental de los años 60

En la década de los 60 el cansancio de la novela realista llevó a los autores a buscar otras formas narrativas, incorporando en sus textos innovaciones técnicas: la ruptura de la linealidad temporal, la incorporación de la segunda persona o el monólogo interior, el perspectivismo o la utilización de un lenguaje más retórico. La novela más destacada de este periodo es Tiempo de silencio de Luis Martín-Santos. La novela plantea un argumento truculento: las vicisitudes de un joven médico, envuelto en una espiral de violencia tras intentar, sin éxito, salvar la vida de una chica a la que su padre le ha provocado un aborto. Otras novelas destacadas son Cinco horas con Mario de Miguel Delibes, Últimas tardes con Teresa, de Juan Marsé; La saga/fuga de J.B., de Torrente Ballester; y Volverás a Región, de Juan Benet.

La recuperación del público a partir de 1975

Después de la muerte de Franco, el panorama de la novela española se diversifica. Sin abandonar la experimentación, se observa una vuelta a la intriga, al suspense, elemento desdeñado en los años anteriores. De ahí el impacto de la novela de Eduardo Mendoza, La verdad sobre el caso Savolta, con una trama policial que atrapa al lector, sin por ello sacrificar la calidad literaria. Pueden destacarse autores como Juan José Millás (El desorden de tu nombre), Manuel Vázquez Montalbán (Los mares del sur), Antonio Muñoz Molina (El jinete polaco), Javier Marías (Todas las almas, Tu rostro mañana), Arturo Pérez-Reverte (El club Dumas, La carta esférica), Almudena Grandes (Los aires difíciles), Javier Cercas (Soldados de Salamina) o Clara Sánchez (Últimas noticias del paraíso), entre otros.

Conclusión

Abordadas diferentes tendencias de la novela durante la dictadura franquista. Elementos comunes en esas obras y autores: la triste realidad del exilio y la censura; la presencia del tema de la Guerra Civil, como experiencia directa, como recuerdo o como causa de la situación actual del escritor; la ruptura con la narrativa anterior, sin conexión con la realidad, y la búsqueda de referentes. La novelística supo sobreponerse a las duras condiciones sociopolíticas del momento, dando al mundo grandes historias que fueron prueba irrefutable del enorme talento narrativo y creatividad de los autores.