La Vigencia del Pensamiento Clásico: De Sócrates a la Ética de la Inteligencia Artificial

El Origen del Pensamiento Occidental: La Filosofía Antigua

La filosofía comienza en Grecia en el siglo VI a. C. con el célebre paso del mito al logos. El periodo comprendido entre el siglo VI a. C. y el III-IV d. C. es conocido como “Filosofía Antigua” y se suele asimilar a la “Filosofía Griega”.

Periodización de la Filosofía Griega

  1. Época Arcaica (Siglos VII y VI a. C.)

    La polis se convierte en la forma política dominante, siendo el centro del poder político, del comercio y de la vida cultural. Aunque no podemos hablar de actividad filosófica como tal, la literatura y las narraciones míticas que se desarrollan en este momento tendrán una influencia decisiva en el origen del pensamiento filosófico.

  2. Época Preclásica (Siglos VI-V a. C.)

    Todos los pensadores de esta época son conocidos como presocráticos. Con este nombre se alude a los filósofos anteriores y coetáneos de Sócrates. Los autores y escuelas más representativos son los siguientes:

    • JÓNICOS: Tales de Mileto, cuyo arjé es el agua; Anaximandro, que consideró que era el ápeiron; y Anaxímenes, el aire.
    • Otros destacados: Anaxágoras, Empédocles, Los Atomistas, Los Pitagóricos, Heráclito de Éfeso y Parménides de Elea.

    Estos tres últimos (Heráclito, Parménides y Pitagóricos) tendrán una enorme influencia en Platón. Todos tienen en común su preocupación por la naturaleza y el cosmos. Esta reflexión culminará en Aristóteles, quien dará una solución definitiva a las cuestiones planteadas por ellos. La importancia de los presocráticos radica en que suponen el llamado paso del mito al logos, un proceso que no es brusco, sino gradual.

  3. Época Clásica (Siglos V-IV a. C.)

    Atenas es el centro político, artístico y filosófico. En este momento gobierna Pericles, promotor de la democracia. Los problemas políticos del momento llevaron a la filosofía a preocuparse por cuestiones éticas y políticas y a “abandonar” el tema de la naturaleza. Este cambio se conoce como giro antropológico.

    Destacan los sofistas, como Gorgias y Protágoras. Este movimiento ofrece una mentalidad cosmopolita, un racionalismo laico y humanista, y un relativismo y convencionalismo moral. Frente a esta postura, Sócrates (IV a. C.) mantendrá una ética basada en valores absolutos, que buscará a través del método mayéutico, y defenderá un intelectualismo moral que heredará su discípulo más célebre: Platón.

    Platón defenderá un dualismo a todos los niveles:

    • Dualismo Cosmológico: Mundo de las Ideas y Mundo Sensible (Metafísica).
    • Dualismo Gnoseológico: Conocimiento racional y conocimiento sensible.
    • Dualismo Antropológico: Alma inmortal y cuerpo.

    Aristóteles, discípulo de Platón, hará filosofía contra Platón, superando dicho dualismo.

  4. Época Helenística (323 a. C. en adelante)

    Comienza con la muerte de Alejandro Magno (323 a. C.) y Aristóteles (322 a. C.) y continúa hasta el dominio romano. Atenas sigue siendo la sede central de la filosofía, puesto que continúan abiertas las escuelas fundadas por Platón y Aristóteles (la Academia y el Liceo), y se fundan escuelas importantes como el Jardín de Epicuro y la Stoa de Zenón.

Concluimos afirmando la importancia de la filosofía en nuestra cultura. Dentro de esta, ocupa un lugar fundamental la Filosofía Antigua, que comienza con el paso del mito al logos (donde tienen una gran importancia los presocráticos), le sigue un giro antropológico llevado a cabo por Sócrates y los sofistas, y culmina en la época clásica de la filosofía con Platón y Aristóteles, terminando en las escuelas menores como los cínicos, epicúreos, cirenaicos, estoicos, etc.

Tomás de Aquino y la Ética de la Inteligencia Artificial

En el mundo actual, el debate sobre la Inteligencia Artificial (IA) hace visible la relación entre fe y razón que defendía Tomás de Aquino. Hoy, la razón se refleja en los avances tecnológicos, capaces de crear sistemas que toman decisiones, procesan información y automatizan tareas complejas. Sin embargo, este crecimiento tan rápido también genera dudas éticas: cómo garantizar un uso justo, cómo evitar errores o discriminaciones y cómo asegurar que la tecnología respete siempre al ser humano. Por otro lado, esta necesidad de orientar la técnica con principios éticos recuerda la idea tomista de que la razón, por sí sola, puede equivocarse si no está guiada por valores superiores. Para Tomás, la fe iluminaba a la razón; en la actualidad, ese papel lo cumplen los valores morales que buscan equilibrar el progreso tecnológico. La Inteligencia Artificial, por muy avanzada que sea, no puede desarrollarse sin una reflexión ética que marque sus límites y su finalidad. En conclusión, el pensamiento de Tomás de Aquino sigue siendo vigente: el conocimiento técnico necesita una orientación moral que garantice que los avances de la razón estén siempre al servicio del bienestar humano.

Aristóteles en la Era Digital: Ética y Redes Sociales

La filosofía de Aristóteles, aunque fue escrita hace miles de años, puede ayudarnos a entender cómo usamos hoy las redes sociales. Él decía que la verdadera felicidad, llamada eudaimonía, no viene de cosas rápidas como los “me gusta” o los seguidores, sino de vivir de acuerdo con nuestras virtudes y desarrollar lo mejor de nosotros mismos. Las redes sociales, en cambio, suelen llevarnos a buscar aprobación constante, lo que puede generar comparación, ansiedad o dependencia de lo que otros piensan. Para Aristóteles, este tipo de felicidad es superficial porque no nace de nuestro carácter, sino de la opinión externa.

Conceptos Clave de Aristóteles Aplicados a la Tecnología

El Justo Medio y el Equilibrio Digital

Otra idea clave de Aristóteles es el “justo medio”, que consiste en evitar los extremos. Si lo aplicamos a las redes sociales, significa que no es bueno usarlas en exceso, porque pueden distraernos y absorber demasiado tiempo, pero tampoco es necesario eliminarlas por completo, ya que forman parte de la vida actual. Lo ideal es encontrar un equilibrio: disfrutar de lo útil y positivo de las redes sin dejar que afecten nuestra mente o nuestro bienestar.

Hábitos y Carácter en el Mundo Virtual

Aristóteles también decía que nuestros hábitos construyen nuestro carácter. Las redes pueden crear hábitos automáticos, como mirar el móvil sin pensar o publicar solo para recibir atención rápida. Estos hábitos pueden afectar nuestra paciencia, nuestra concentración y nuestro autocontrol. Desde la visión aristotélica, es importante crear hábitos digitales más conscientes, que nos ayuden a ser más prudentes y equilibrados.

En conclusión, Aristóteles nos recuerda que la felicidad auténtica no depende de la aprobación virtual, que la clave está en usar las redes sociales con equilibrio y que nuestros hábitos digitales influyen en quiénes somos. Si aplicamos estas ideas, podremos tener una relación más saludable, consciente y ética con el mundo digital.