Pío Baroja: El pesimismo existencial
Pío Baroja fue un hombre de talante solitario y amargado, con más sensibilidad de la necesaria; esto explica su pesimismo sobre el hombre y el mundo en sus obras. Sin embargo, es también capaz de sentir una inmensa ternura por los seres desvalidos o marginados. Al final de su vida, experimentó una gran añoranza de acción.
En sus obras se observa el pesimismo existencial y el escepticismo religioso. Para Baroja, el mundo carece de sentido, la vida le resulta absurda y no alberga ninguna confianza en el ser humano. Ideas como estas explican el hastío vital de muchos de sus personajes.
Estilo literario
- Espontaneidad narrativa y tendencia antirretórica.
- Tono agrio y autenticidad conversacional en los diálogos.
- Preferencia por la frase corta y el párrafo breve.
- Viveza y amenidad del relato.
Baroja fue un escritor fecundísimo. Sus obras más conocidas son: Tierra vasca, La lucha por la vida y La raza.
El teatro español a principios del siglo XX
El teatro español hasta 1936 ignoró las tendencias experimentales y renovadoras que triunfaban en Europa, debido a los fuertes condicionamientos comerciales del teatro como espectáculo. Esto tuvo consecuencias ideológicas: los empresarios teatrales no se arriesgaban a montar obras alejadas de los gustos del público medio.
Teatro comercial
Es el teatro que triunfa, acomodado a los ideales conservadores burgueses, poco crítico y con escasas novedades técnicas. Se distinguen tres tendencias:
- La comedia burguesa o alta comedia: Plantea conflictos cotidianos con una actitud crítica muy baja, en ambientes de alta burguesía y con un lenguaje próximo al registro conversacional. Destacó Jacinto Benavente.
- Teatro cómico: Buscaba el entretenimiento del público mediante temas superficiales y personajes populares y castizos. Destacan los hermanos Álvarez Quintero, Carlos Arniches y Pedro Muñoz Seca.
- El teatro poético: Heredero de los dramas románticos, abordaba temas históricos o fantásticos con versos y efectos modernistas. Destacaron Eduardo Marquina y los hermanos Machado.
Teatro innovador
Reaccionó contra el convencionalismo del teatro comercial. Algunos escritores pretendieron renovar la escena española, pero los circuitos comerciales y el público no aceptaron bien la experimentación. Algunos autores de la Generación del 98 cultivaron este teatro, siendo los más destacados Valle-Inclán y Lorca.
Ramón María del Valle-Inclán
Su origen gallego y su estancia en México influyeron profundamente en su obra. Fue una personalidad excéntrica y notable en la vida madrileña. En todos los géneros que cultivó se observa una singular evolución: de un modernismo elegante y nostálgico a una literatura crítica.
Evolución creativa
- Sonatas: Sonata de otoño, Sonata de estío, Sonata de primavera, etc.
- Comedias bárbaras: Entre las sonatas y los esperpentos, destaca este ciclo (Águila de blasón, Romance de lobos, Cara de plata), donde retrata el ambiente rural gallego en su miseria con un lenguaje fuerte, agrio, pero musical y brillante.
- Los esperpentos: Divinas palabras es un violento drama y una de las cumbres del autor. Luces de Bohemia es la primera obra a la que Valle-Inclán da el nombre de esperpento.
El esperpento es una técnica cercana al expresionismo que consiste en deformar y distorsionar la realidad mediante la parodia, la humanización de objetos y la cosificación de los seres humanos. Con ellos, el teatro español alcanza la plena modernidad.
Federico García Lorca
Su teatro constituye una de las cumbres de la literatura española y universal. En sus obras existe un hondo malestar; lleva a escena destinos trágicos, pasiones condenadas a la soledad o a la muerte, y amores marcados por la esterilidad.
Lorca se nutrió de diversas tradiciones: desde la raíz modernista y el drama rural, hasta la tragedia griega, Shakespeare y el teatro de vanguardia. Cultivó géneros como las farsas y el teatro de guiñol, utilizando un lenguaje de claro sabor popular y poderoso aliento poético.