Modernismo, Generación del 98 y Novecentismo: Un recorrido literario

El Modernismo en la lírica castellana

Los signos de una renovación en la lírica castellana van siendo cada vez más visibles a partir de 1880. Sin embargo, es indudable la primacía de América Latina en la constitución de un nuevo movimiento literario: el Modernismo. En concreto, el papel de Rubén Darío (1867-1916) es fundamental en el desarrollo de la nueva lírica española: su llegada a nuestro país en 1892, y su regreso en 1899, son hitos decisivos en el triunfo del Modernismo en España.

Darío alcanzó muy joven la gloria literaria con la publicación de Azul (1888). Sus viajes a Francia le pusieron en contacto con la poesía francesa, convirtiéndolo en el introductor del Modernismo en España. Su evolución se marca por hitos clave:

  • Azul (1888): Mezcla de prosas y poemas, destaca por sus sonetos en alejandrinos (ej. Caupolicán).
  • Prosas profanas (1896): La consolidación de la estética modernista, vitalista y opulenta (ej. Sonatina, Divagación).
  • Cantos de vida y esperanza (1905): Obra cumbre donde aparecen tonos graves, amargura y compromiso social (ej. Lo fatal, Oda a Roosevelt).

La etapa modernista de Valle-Inclán

Ramón M.ª del Valle-Inclán (1866-1936) destaca en esta etapa por:

  • Sonatas (1902): Novelas cortas que exaltan un mundo decadente y nostálgico con una prosa rítmica y sensorial.
  • Comedias bárbaras: Ambientación rural gallega con personajes violentos y pasionales.
  • La guerra carlista (1908-1909): Contraste entre el heroísmo romántico y la brutalidad de la guerra, con un lenguaje más desgarrado.

La Generación del 98 y el Desastre colonial

En 1895 estalla la guerra colonial en Cuba, Puerto Rico y Filipinas. La derrota y el posterior Tratado de París (1898) marcan el «Desastre del 98». Ante esta crisis, intelectuales como Joaquín Costa abogaron por la regeneración del país bajo el lema «despensa y escuela».

El germen de la Generación del 98 se encuentra en el «grupo de los Tres» (Azorín, Pío Baroja y Ramiro de Maeztu). A ellos se unirían figuras como Miguel de Unamuno, Antonio Machado y Valle-Inclán.

Principales ideas de la generación:

  • Política: Ideas avanzadas (socialismo, anarquismo) en su juventud.
  • El problema de España: Interés por el paisaje, la vida de los pueblos y la «intrahistoria» (la vida callada de las gentes sencillas).
  • Europeización: Deseo de superar el atraso cultural y económico.
  • Estilo: Voluntad antirretórica, subjetivismo y uso de léxico tradicional.

Autores clave de la Generación del 98

  • Pío Baroja: Novelista de acción, inconformista radical. Destacan sus trilogías como La lucha por la vida y La raza.
  • Azorín: Maestro de la precisión y la claridad. Destaca por sus evocaciones de Castilla y sus ensayos críticos.
  • Miguel de Unamuno: Centrado en el problema de España y el sentido de la vida (la duda, la inmortalidad). Obras: Del sentimiento trágico de la vida, Niebla, San Manuel Bueno, mártir.

El Novecentismo (Generación del 14)

Anunciada por Azorín en 1914, esta generación se caracteriza por un reformismo burgués y una sólida preparación universitaria. Frente al casticismo del 98, los novecentistas defienden el europeísmo, el urbanismo y el ideal de «arte puro».

Narrativa y ensayo novecentista

Destacan figuras como:

  • Gabriel Miró: Maestro de la descripción sensorial (Nuestro Padre San Daniel).
  • Ramón Pérez de Ayala: Representante de la novela «intelectual» (Belarmino y Apolonio).
  • José Ortega y Gasset: Figura central del ensayo. En La deshumanización del arte y La España invertebrada, reflexiona sobre la vanguardia y la crisis nacional.

Antonio Machado: La palabra esencial

Machado (1875-1939) evoluciona desde un Modernismo intimista (Soledades) hacia una poesía de sobriedad y densidad. Su obra Campos de Castilla (1912) es fundamental para entender su compromiso con la realidad española y su búsqueda de los «universales del sentimiento».

Juan Ramón Jiménez: La poesía pura

El «andaluz universal» (1881-1958) recorrió tres etapas poéticas:

  1. Época sensitiva: Influencia modernista y becqueriana (Arias tristes, Platero y yo).
  2. Época intelectual: Marcada por la «poesía desnuda» (Diario de un poeta recién casado).
  3. Época «suficiente» o «verdadera»: Búsqueda de la eternidad y la belleza absoluta (Espacio, Dios deseado y deseante).