Regencia de María Cristina estatuto real

1. La revolución de 1868, la “Gloriosa” La caída de la monarquía de Isabel II se debíó al monopolio del poder del partido moderado.
El resto de partidos se aliaron en el pacto de Ostende (progresistas, demócratas y Uníón Liberal), para derrocar a la reina. Esta conspiración es dirigida por Juan Prim. En Cádiz (Septiembre 1868) se pronuncian Prim, Serrano y Juan Bautista Topete contra el régimen de Isabel. Ese mismo mes, el general Serrano triunfaba sobre el gobierno en la batalla de Alcolea. La reina abandona el país junto a su corte dos días después. Paralelamente surgía una revolución popular donde se constituían Juntas Revolucionarias, que defendían, medidas avanzadas como el sufragio universal, la abolición de los consumos y las quintas.

b) La crisis final del reinado (1863-1868). En la crisis final contribuyó la corona, empeñada en contar con solo gobiernos moderados. A esto, el gobierno actuaba con dureza ante cualquier acontecimiento que alterara el curso de la vida política: el catedrático Emilio Castelar, con Narváez presidiendo, fue expedientado tras criticar a la reina. Esto dio lugar a los sucesos de la “noche de San Daniel” (1865), donde estudiantes se manifestaron. La sangrienta actuación de la fuerza pública hizo que se formará un nuevo gobierno dirigido por O’Donnell. A los progresistas, liderados por Juan Prim, solo les quedaba pronunciarse: los sargentos de artillería del cuartel de San Gil (1866) se amotinaron para controlar dicho cuartel; acabaron enfrentándose a sus oficiales, generando una cacería. O’Donnell respondíó fusilando a los sublevados, por lo que la reina creó otro gobierno con Narváez. En el exilio, la oposición de progresistas y demócratas, uníéndose más tarde los unionistas de Serrano tras morir O’Donnell (1867), firmaban el pacto de Ostende (1866) para destronar juntos a Isabel II y convocar Cortes para elegir, mediante sufragio universal, el tipo de gobierno que debía tener el país. Muere Narváez y le sucede González Bravo. Pero estalla “la Gloriosa”, una sublevación que acaba con Isabel II, que huye a París, y abre puertas a la democracia.


4. El reinado de Amadeo de Saboyá (Diciembre 1870- Febrero 1873) Amadeo de Saboyá llega a España en Diciembre de 1870. Tres días antes había fallecido Prim, víctima de un atentado, lo que deja a Amadeo sin en único apoyo que tenía, que habría sido muy necesario en los momentos de crisis, como cuando Sagasta y Zorrilla dividieron el partido progresista en dos corrientes debido a su diferencia de ideas. Además había que hacer frente a la guerra de Cuba y a la insurrección carlista (1872). El reinado de Saboyá tuvo una gran inestabilidad política; en dos años se suceden seis gobiernos y tres elecciones a Cortes. Hay que añadir el rechazo y la presión que recibía de las fuerzas de derecha e izquierda. Derecha: carlistas y alfonsinos, que apoyaban monarquías distintas pero ninguno la de Saboyá; el clero, que consideraba al rey enemigo del papado; y la alta burguésía y las industrias catalanas, preocupadas por las posibles decisiones del gobierno. Izquierda: los republicanos, que no apoyaban ningún tipo de monarquía y que estaba a favor de cambios económicos y sociales; y las sociedades obreras que defendían una postura apoliticista. La gota que colmó el vaso fue la oposición del rey a aprobar una ley para reforzar la artillería. Cuando esta ley fue aprobada en las Cortes, el rey dimitíó. En Febrero de 1873, la Asamblea Nacional asume los poderes y proclama la República.

5. La Primera República (Febrero 1873- Enero 1874) La República nacía en un momento lleno de dificultades económicas, políticas y sociales. Figueras fue el presidente de gobierno designado por la Asamblea Nacional. Figueras abolíó la esclavitud en Puerto Rico y suprimíó las quintas, aun teniendo dos guerras abiertas. También se convocaron Cortes para elegir si la República sería federal o unitaria. Las Cortes se inauguran proclamando la República Democrática Federal casi por unanimidad. Sin embargo, además de haber diferencias entre federales y unitarios, también había diferencias entre los propios federales: transigentes; a favor de esperar a la redacción de la nueva Constitución y seguir la vía constitucional para el establecimiento del estado, con la opinión del parlamento. Los intransigentes querían implantar el Estado a través de cantones. En ese momento Figueras dimite y Pi i Margall le sucede. Había conflictos sociales y ataques carlistas, a los que hacían frente con un ejército indisciplinado y de ideales Página 3 contrarios a los republicanos. 


En Julio el país entró en un proceso revolucionario que provocaría el hundimiento de la república. Hubo una huelga en Alcoy que derivó en una insurrección obrera y la revolución cantonalista, con la que los federales intransigentes proclamaban la independencia de ciertos territorios. Ante esto, Pi i Margall dimite. El siguiente en el poder fue Nícolás Salmerón, que detuvo los cantones, excepto el de Cartagena. Salmerón dimite en Septiembre por problemas de consciencia y sube al poder Emilio Castelar, que refuerza el Ejército y se enfrenta a los cantonalistas y a los carlistas. Es unitario, por lo que no gusta a los federales, que le imponen una moción de confianza en la que se le obliga a dimitir. Cuando se procedía a la votación para el nuevo gobierno, el general Pavía da un Golpe de Estado, dando final a la I República y lugar a un periodo de transición, la dictadura del general Serrano, que daría lugar a la Restauración Borbónica.

6. La República de Serrano. La Transición (Enero-Diciembre 1874) El golpe de Pavía pretendía poner fin a la inestabilidad. Se establecíó una nueva República presidida por el general serrano, de signo autoritario, sin Cortes ni Constitución. Logró acabar con el cantón de Cartagena, disolvíó la I Internacional y se enfrentó con éxito a los carlistas. Sin embargo, los alfonsinos tenían cada vez más adeptos. En Diciembre de 1874 Martínez Campos se pronunciaba en Sagunto a favor de Alfonso XII. El golpe fue aplaudido en todo el país, por lo que Serrano decidíó irse de España. Así, el 31 de Diciembre de 1874 se establecía el “ministerio-regencia” de Cánovas del Castillo. Así se da lugar a una nueva etapa, la Restauración. El fracaso de la República se debíó a las divisiones internas de los republicanos, las guerras y el proceso revolucionario de la burguésía, que dio un giro conservador, además de las primeras reivindicaciones de los movimientos obreros


1. Moderados y progresistas. Mientras se libra la guerra carlista, se instaura con Isabel II un Estado liberal.
Con ello surgen diferencias dentro del liberalismo:  Moderados. A favor de una soberanía compartida entre las Cortes y el rey. Defendían: unas Cortes bicamerales y una organización administrativa centralizada para toda España: ésta se debe dividir en provincias y los alcaldes se deben elegir por el gobierno mediante un sufragio censitario. Respecto a lo social, se apoyan en la antigua nobleza y en la nueva burguésía.  Progresistas. Defendían: una soberanía nacional, limitaciones para el poder de la corona, la Milicia Nacional, un sufragio más amplio y ayuntamientos electivos. Respecto a lo social, los progresistas se apoyaban en las clases medias, artesanos, parte del ejército y profesionales liberales.

2. La regencia de María Cristina (1833-1840). A) Comienzos moderados de la revolución liberal. El estatuto Real de 1834. Tras la muerte de Fernando VII, María Cristina es nombrada regente. Al frente del gobierno está Cea Bermúdez, quien se opónía tanto a progresistas como a liberales; por ello María Cristina decide sustituirlo en 1834 por Martínez de la Rosa. Ese mismo año se aprueba el Estatuto Real (fórmula de equilibrio entre progresistas y moderados), propuesto por Martínez de la Rosa. Este estatuto era una “carta otorgada” por la corona donde NO se reconocía ni derechos individuales, ni división de poderes, pero SÍ una convocatoria a Cortes con dos cámaras: Estamento de Próceres (cámara alta) y Estamento de Procuradores (cámara baja). Para poder elegir el Estamento de Procuradores hubo una convocatoria electoral donde se aprobó una ley electoral con un sufragio restringido. La cámara elegida propone profundas reformas. El gobierno se encuentra con la oposición de los liberales radicales y los carlistas. En 1935, Martínez de la Rosa dimite por falta de apoyo, y es sustituido por Conde de Toreno (moderado). Su gobierno duró solo cuatro meses, ya que no supo imponerse contra la guerra carlista ni contra el vandalismo de los liberales. Con ello surgen las Juntas Revolucionarias (progresistas), las cuales Toreno tampoco fue capaz de disolver y, bajo tanta presión, presenta su dimisión. En 1835 la reina llama a formar gobierno a Mendizábal


b) La fase progresista de la revolución (1835-1837). Mendizábal y la desamortización eclesiástica. El motín de La Granja. La Constitución de 1837. Este gobierno empieza con una Hacienda sin fondos y una necesidad por dar un giro en la guerra a favor de los isabelinos. Por ello se amplía el alistamiento de hombres para el ejército y se aprueba la desamortización de bienes eclesiásticos del clero regular. Mendizábal dimite debido a las diferencias que presenta con la regente. En 1836, Francisco Javier Istúriz (moderado) forma gobierno, pero no tiene el apoyo de las Cortes. De nuevo, vuelven los levantamientos populares progresistas contra el gobierno a favor del restablecimiento de la Constitución de 1812. El 12 de Agosto 1836 tiene lugar el motín de los sargentos de la Granja, que obliga a la regente a restablecer dicha constitución y a formar nuevo gobierno con José María Calatrava, con Mendizábal en la Hacienda. Este gobierno implanta un régimen liberal con una monarquía constitucional. Se convocan elecciones a Cortes, y la nueva cámara tiene mayoría progresista. Por lo tanto, se crean leyes para: la disolución del régimen señorial y el mayorazgo, supresión de privilegios gremiales dando libertad de industria y comercio, establecimiento de la libertad de imprenta y reanudación de la desamortización. Se redacta la Constitución de 1837 para mantener el orden entre las dos ramas liberales. En ella se reconocía la soberanía nacional, los derechos individuales y establecía Cortes bicamerales (Congreso de los diputados elegido por sufragio censitario y Senado designado por el rey a partir de una triple lista elegida en cada provincia). Con la ley electoral (1837) se amplía el número de electores, pero sigue siendo censitario y restringido.

c) La vuelta de gobiernos moderados (1837-1840). La ley de ayuntamientos. En 1837 hay elecciones donde vencen los moderados. Los gobiernos de esta etapa están influidos por los militares Baldomero Fernández Espartero (progresista) y Ramón María Narváez (moderado). Se aprueba la ley de ayuntamientos, la cual marca diferencias muy fuertes entre los dos grupos liberales: los progresistas se movilizan en contra de ella. Espartero rechaza la ley y la regente sanciona la nueva normativa (1840). Días después se vuelven a formar juntas, y la regente nombra a Espartero jefe de gobierno, negándose éste. María Cristina renuncia y se va a Francia.


d) El problema carlista y la primera guerra (1833-1839). Análisis de los dos bandos enfrentados. En 1833 murió Fernando VII. Su hermano, Carlos María Isidro, reclama el trono a través del Manifiesto de Abrantes. Esto se convierte en una guerra dinástica entre los que quieren el Antiguo Régimen (carlistas) y los que prefieren Estado liberal (isabelinos):  Carlistas: defendían el absolutismo monárquico, la religión y los fueros. Sus partidarios fueron el ejército, clero regular y bajo clero secular y parte de la nobleza y campesinado, triunfando en las zonas rurales.  Isabelinos: son partidarios parte de la nobleza, altas jerarquías de la Iglesia, altos mandos del ejército, burguésía y profesionales liberales y clases populares urbanas. Desarrollo bélico: Primera fase (1833-1835): triunfos carlistas. Su suerte se acaba cuando muere el coronel carlista Zumalacárregui. Segunda fase (1835-1837): grandes expediciones carlitas y asentamiento del carlismo. En 1837 se lleva a cabo una “expedición real”, pero se regresó al sitio de partida debido a la acción de Espartero. Tercera fase (1837-1839): agotamiento y búsqueda de paz por la parte carlista. En 1839 se firma el convenio de Vergara por el general carlista Maroto con Espartero, poniendo fin a la guerra. Los carlistas reconocen la derrota, pero conservan sus grados militares en el ejército. A Don Carlos no le gusta y cruza a Francia. Consecuencias: monarquía de carácter liberal; militares protagonizan pronunciamientos y los gastos dan lugar a la desamortización de tierras de la Iglesia.

3. La regencia de Espartero (1840-1842). Espartero es proclamado regente por las Cortes. En 1842 se intenta poner fin a esta regencia mediante un pronunciamiento realizado por aliados de María Cristiana, pero este intento es fallido. Espartero se apoya en una camarilla de militares y es esto y su forma de gobernar lo que provocan grandes problemas. Sucesos de Barcelona: aparece un proyecto de negociación librecambista con Inglaterra; éste es perjudicial para los intereses de la industria textil catalana. En Barcelona surge una insurrección social, formándose una junta en contra de esta negociación, a la cual Espartero responde con un bombardeo (1842) que causa gran destrucción. Con esto, el regente pierde seguidores. El partido progresista sigue dividido en camarilla militar (a favor del regente) y el sector progresista de la Cámara (en su contra). Este último se alía con los liberales para derrotar a Espartero


1. Las reformas moderadas. La Constitución de 1845. A lo largo de la década encontramos 16 gobiernos y, aunque esto es símbolo de una gran inestabilidad, Narváez es el liberal moderado que preside esta época. El primer gobierno sería el de González Bravo, que puso en vigor la ley de ayuntamientos (1840), suprimíó la Milicia Nacional y creó la Guardia Civil, instrumento para mantener el orden en el campesinado y la propiedad agraria en el medio rural. Con Narváez al frente, se celebraron elecciones para formar una Asamblea constitucional (1844), triunfando los moderados aplastantemente. Narváez, líder de indiscutible poder, redactaría la Constitución de 1845, donde no hubo consenso con los progresistas. Limitaba las atribuciones de las Cortes y se reforzaba las del rey. La soberanía era compartida entre monarca y Cortes, y éstas eran bicamerales, contando el Senado con un número ilimitado de senadores elegidos por un rey vitalicio. Se defendíó un Estado centralizado y uniforme, designándose alcaldes en municipios y capitales de provincia, además de gobernadores civiles en las diputaciones provinciales. El gobierno se reconcilió con la Iglesia suspendíéndose la desamortización, por lo que se firmó el Concordato con la Santa Sede (1851). Se hizo una reforma de la Hacienda (1845) introducíéndose “consumos” y se establecíó la ley electoral de 1846, pudiendo votar solo los más ricos.

2. El desarrollo político de la época

a) Matrimonio de la reina. Isabel II, debido a que Francia e Inglaterra limitaron los candidatos al ámbito familiar a favor de sus intereses, se casó con su primo Francisco de Asís (1846), siendo el otro candidato rechazado Carlos VI; su hermana Luisa Fernanda se casó con el duque de Montpensier.

b) Segunda guerra carlista. Como los carlistas confiaban en que se casara con Carlos VI, estalló la segunda guerra carlista (1846-1849) con centro en Cataluña y donde Ramón Cabrera líderó a los guerrilleros.

c) Novedades del gobierno de Bravo Murillo. Tras el último gobierno de Narváez le siguió el de Bravo Murillo, en el cual se firmó el Concordato con la Santa Sede (1851) donde el papa reconocía a Isabel II como reina y aceptaba la pérdida de los bienes vendidos. Se reforzaba la confesionalidad católica, se supervisó la enseñanza de la moral católica en el sistema educativo se creaba la dotación de “culto y clero”.


La revolución liberal acabó con la sociedad estamental, dando lugar a una sociedad de clases, una sociedad igual ante la ley pero desigual por su nivel de renta y las propiedades Página 5 de cada uno. Los estamentos del Antiguo Régimen dieron lugar a una división propia de una sociedad capitalista, una sociedad de clases. La nobleza perdíó sus derechos señoriales pero acrecentó su poder económico por las desamortizaciones. Se integró en los grupos dirigentes de la burguésía. La Iglesia vio reducido su poder económico, y su importancia social entre la clase proletaria y los sectores intelectuales se vio perjudicada. Las clases burguesas adquirían el papel de nuevas clases dirigentes, en principio tenían ideas progresistas, que querían acabar con los privilegios de la nobleza y el clero, pero fueron adoptando ideales conservadores al incrementarse su poder. La alta burguésía estaba constituida por altos cargos militares o Administración, las clases medias por comerciantes, abogados, médicos…La pequeña burguésía, de tenderos y artesanos. Las clases medias, por su parte, fueron un sector poco numeroso constituido por comerciantes, dueños de talleres, mandos intermedios del ejército… Ocuparon la cúspide social de las ciudades. La mayor parte de la población eran las clases populares: campesinos y obreros industriales. Los campesinos seguían ocupando el estrato más bajo de la escala social. Sus condiciones de vida eran miserables, lo que causó numerosas revueltas en el campo. El número de obreros industriales fue creciendo. Los campesinos y artesanos emigraron a las ciudades en busca de mejores condiciones de vida. Sin embargo, las condiciones de trabajo y de vida eran iguales o peores que las del campo, por lo que poco a poco fueron tomando conciencia de su situación como clase y se crearon asociaciones para la defensa de sus derechos. Por último, dentro de las clases populares destacaba el servicio doméstico, donde abundaban mujeres, que desempeñaban las tareas del hogar de las familias nobiliarias, de la alta burguésía e incluso de las clases medias.