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LA POESÍA DESDE 1939 HASTA LA ACTUALIDAD


Década de los años 40


Durante los años inmediatamente posteriores a la Guerra Civil, la situación poética en España también se resiente. La situación es la siguiente: algunos poetas muertos, como Unamuno, García Lorca, Miguel Hernández o Machado; otros, en el exilio, como es el caso de Alberti, Cernuda, Juan Ramón Jiménez, León Felipe, Pedro Salinas. Por ello, podemos dividir la poesía de esta época en tres grandes grupos: – Poetas en el exilio: En estos poetas está siempre presente la añoranza, la tristeza por el país abandonado, con temas como la guerra, la destrucción, la miseria… También dedican poemas a sus respectivos países de acogida.- Poesía arraigada. Se trata de una poesía poco comprometida socialmente, de poetas generalmente afines al régimen franquista. Sus temas son suaves, como la familia, el paisaje o el amor. En cuanto a la forma de esta poesía, pretenden una vuelta al clasicismo y a las reglas puras de la métrica española. Se agrupan en torno a dos revistas: Escorial y Garcilaso. Sus principales representantes fueron Leopoldo Panero, Luis Rosales, Dionisio Ridruejo o Luis García Nieto. – 

Poesía desarraigada

 A diferencia de los poetas anteriores, para éstos, el mundo es un lugar de caos y angustia. Dios también se encuentra presente en sus poemas, pero se trata de un Dios cruel que les ha abandonado y, por ello, el mundo está dominado por la soledad y por el miedo a vivir. En cuanto a la forma, predomina el verso libre. Destacan autores como José Hierro y Dámaso Alonso, con su obra Hijos de la ira, en el que se rebela ante un mundo arrasado, dirigido por un Dios que está en silencio y al que el poeta pide cuentas. Publican sus obras, principalmente, en la revista Espadaña, en la cual se enfrentan a los autores de Garcilaso por medio de una poesía comprometida y directa, en la que lo importante es el contenido y no la forma. 

Década de los años 50

En este período se abandona el pesimismo y la angustia existencial de la década anterior, para pasar a denunciar las injusticias y desigualdades sociales. Es una poesía social, dirigida a la inmensa mayoría y, por ello, el lenguaje se hace sencillo para poder ser entendido por todos. Los temas se acercan a las preocupaciones de la gente de la calle y los autores intentan que lo más importante de sus poemas sea el mensaje que pretenden transmitir, es decir, el contenido, por encima de la forma poética. Por ello, emplean con frecuencia el verso libre y el versículo, aunque esto no impide que los poemas tengan una cuidada elaboración formal. Sus temas principales fueron las duras condiciones de vida, las dificultades económicas, la falta de trabajo, la preocupación por España y las consecuencias de la Guerra Civil. Destacan autores como Blas de Otero, con su principal obra Pido la paz y la palabra, Gabriel Celaya (Rafael Múgica), con su obra Cantos íberos, y José Hierro, autor de Alegría. 

Década de los años 60

Este periodo supone una continuación lógica y evolucionada de la poesía iniciada por sus antecesores. Aunque no se abandonan del todo los temas sociales, los poetas tratan de desplazar su poesía desde lo colectivo a lo personal. Algunos de los temas comunes que presentan son: el amor, visto desde la perspectiva de la experiencia individual; el paso del tiempo, que muestra la fugacidad de la vida y se evoca con nostalgia los años perdidos de la infancia y la adolescencia; la creación de la propia poesía, reflexionando acerca de ella. Los autores abandonan el tono sentencioso y solemne de épocas anteriores para utilizar un lenguaje coloquial, donde el humor y la ironía también estarán presentes. Destacan autores como Jaime Gil de Biedma (Compañeros de viaje), José Manuel Caballero Bonald (Las adivinaciones) o Ángel González (Tratado de urbanismo). Poesía posterior a los años 70 En 1970, José Ma Castellet renovó el ambiente poético español al publicar la antología Nueve novísimos poetas españoles. Se trata de un período de renovación en todos los sentidos, con apertura cultural, experimentación con el idioma, etc. Aparecen nuevos temas y nuevos enfoques para los temas tradicionales, como la muerte, el tiempo o el amor, en los que se insertan también aspectos como la homosexualidad o el erotismo. 
A partir de 1980 surge la llamada poesía de la experiencia, una poesía más realista, escrita en tono coloquial y que trata historias cotidianas en escenarios urbanos. Sus principales autores son Luis García Montero, con sus temas bohemios de bares nocturnos, y Felipe Benítez Reyes. También hay que destacar, en los últimos veinte años, la presencia de una poesía llamada esencialista, con contenidos filosóficos, en los que se busca la condensación expresiva y se tiende a la brevedad y a la concisión. Sus principales autores son José Luis Jover y Amparo Amorós. Por último, hay que destacar la poesía escrita por mujeres y el neoerotismo. Se trata de una poesía muy expresiva e intelectual, con abundancia de antologías cuyos títulos aluden a la poesía hecha por mujeres: Ellas tienen la palabra, Las diosas blancas… Destacan autoras como Ana Rosetti, en los que trata temas eróticos desde el punto de vista de la mujer, o Blanca Andréu.