El Bienio Republicano-Socialista (1931-1933)
Tras la aprobación de la Constitución de 1931, Niceto Alcalá Zamora fue elegido presidente de la República y encargó a Manuel Azaña la formación de gobierno. Al no querer Alejandro Lerroux gobernar con los socialistas, Azaña formó un ejecutivo apoyado por los republicanos de izquierda y el PSOE. Este periodo se conoce como bienio republicano-socialista o bienio reformista, caracterizado por una profunda política de reformas destinada a modernizar el Estado español.
- Ámbito religioso: Se impulsó la separación entre Iglesia y Estado para reducir la influencia eclesiástica. Se aprobó la Ley del Divorcio (1932), se disolvió la Compañía de Jesús y, con la Ley de Confesiones y Congregaciones Religiosas (1933), el Estado dejó de financiar a la Iglesia.
- Educación y cultura: El gobierno defendió una enseñanza pública, gratuita y laica. Se construyeron unas 13.000 escuelas y se desarrollaron las Misiones Pedagógicas para llevar la cultura a zonas rurales.
- Plano laboral: Destacan la Ley de Contratos de Trabajo, la creación de los Jurados Mixtos y la Ley de Asociaciones Obreras, que mejoraron las condiciones de los trabajadores pero generaron rechazo patronal.
- Organización territorial: Se impulsaron los Estatutos de Autonomía. Cataluña logró el Estatuto de Núria (1932), mientras que el Estatuto Vasco se retrasó hasta 1936.
- Reforma agraria: Fue la medida más ambiciosa. La Ley de Reforma Agraria de 1932 pretendía redistribuir la tierra, pero fracasó por falta de presupuesto y lentitud, provocando revueltas campesinas.
El bienio estuvo marcado por graves problemas de orden público, especialmente por la actuación de la CNT y la FAI. El episodio más grave fue el de Casas Viejas (1933), cuya represión desacreditó al gobierno. Paralelamente, la derecha se reorganizó en la CEDA de Gil Robles. Finalmente, la crisis interna y la ruptura entre Azaña y Alcalá Zamora llevaron a elecciones en noviembre de 1933.
La Constitución de 1931
El 28 de junio de 1931 se celebraron elecciones a Cortes Constituyentes mediante sufragio masculino universal (23 años). La coalición republicano-socialista obtuvo la mayoría. La Constitución de 1931, aprobada el 9 de diciembre, estableció un Estado democrático, no confesional y progresista.
Características principales:
- Derechos y libertades: Se reconoció el sufragio femenino (defendido por Clara Campoamor frente a Victoria Kent), el matrimonio civil y el divorcio.
- División de poderes: Poder legislativo unicameral, judicial independiente con un Tribunal de Garantías Constitucionales, y ejecutivo compartido entre el presidente de la República y el gobierno.
- Modelo territorial: Definido como Estado integral, compatible con la autonomía de municipios y regiones.
- Cuestión religiosa: Proclamó la libertad de culto y eliminó privilegios eclesiásticos. Los artículos 26 y 27 provocaron la dimisión de Alcalá Zamora y Miguel Maura por su carácter anticlerical.
El Bienio Radical-Cedista o Contrarreformador (1933-1935)
Las elecciones de 1933 dieron el triunfo a la CEDA y al Partido Radical de Alejandro Lerroux. La izquierda acudió dividida, mientras la derecha se unió bajo la defensa del orden y la religión. Entre 1933 y 1934, el Partido Radical gobernó con apoyo de la CEDA, iniciando una política contrarreformista:
- Se frenó la reforma agraria y se devolvieron tierras a propietarios.
- Se amnistió a los golpistas de la Sanjurjada (1932).
- Se paralizaron las reformas educativas y religiosas.
La entrada de la CEDA en el gobierno en octubre de 1934 detonó la Revolución de Octubre. Fue una insurrección obrera con especial intensidad en Asturias (revolución minera) y Cataluña (proclamación del Estado Catalán). La represión, dirigida por el general Franco, fue durísima. El bienio terminó en 1935 tras escándalos de corrupción como el Straperlo y el asunto Nombela.
La Etapa del Frente Popular (1936)
En febrero de 1936, las izquierdas se agruparon en el Frente Popular, ganando las elecciones con un programa de amnistía y reanudación de reformas. Manuel Azaña asumió la presidencia de la República y Casares Quiroga la del gobierno. La tensión social creció con enfrentamientos callejeros entre milicias falangistas y de izquierda.
En este contexto se gestó el golpe de Estado militar, dirigido por el general Emilio Mola («el Director») y apoyado por Sanjurjo y Franco. El asesinato de José del Castillo y la posterior respuesta contra Calvo Sotelo aceleraron los planes. El alzamiento comenzó el 17 de julio de 1936 en Marruecos y el 18 en la Península, dando inicio a la Guerra Civil.
La Sublevación Militar y la Respuesta del Gobierno
El golpe triunfó en zonas agrarias y conservadoras (Castilla, Navarra, Galicia), pero fracasó en los centros industriales (Madrid, Barcelona, Bilbao, Valencia). España quedó dividida en dos bandos:
- Bando Sublevado («Nacionales»): Apoyados por la Iglesia, el ejército de África, falangistas y carlistas. Buscaban restaurar el orden tradicional.
- Bando Republicano: Defensores de la legalidad democrática, integrados por partidos de izquierda, sindicatos y nacionalistas vascos y catalanes.
El gobierno de José Giral tomó la decisión trascendental de entregar armas a las milicias obreras para frenar el avance rebelde, lo que derivó en una revolución social en la zona republicana.
El Estatuto Vasco
Tras varios intentos fallidos (Estatuto de Lizarra y de las Gestoras), el Estatuto de Autonomía del País Vasco fue aprobado en octubre de 1936, ya iniciada la guerra. El PNV apoyó a la República a cambio de la autonomía.
- Gobierno Vasco: Se constituyó en Gernika con José Antonio Aguirre como primer lehendakari.
- Competencias: Legislación, educación, policía (Ertzaintza) y mantenimiento del Concierto Económico.
- Fin de la autonomía: Tras la caída de Bilbao en junio de 1937, Franco derogó el Concierto en Bizkaia y Gipuzkoa, calificándolas de «provincias traidoras».
El Desarrollo de la Guerra Civil
Inicios de la guerra (1936)
La República contaba con los recursos industriales y el oro del Banco de España, pero los sublevados tenían tropas mejor preparadas y recibieron ayuda rápida de Alemania e Italia. Franco fue nombrado Generalísimo y Jefe del Estado en octubre de 1936.
La batalla de Madrid (agosto 1936 – marzo 1937)
Los sublevados intentaron tomar la capital sin éxito. La resistencia republicana, bajo el lema «No pasarán», contó con las Brigadas Internacionales y ayuda soviética. Tras fracasar en el Jarama y Guadalajara, Franco cambió de estrategia hacia una guerra de desgaste.
La caída del Frente Norte (abril – octubre 1937)
Franco atacó la zona industrial del norte. Destaca el bombardeo de Gernika por la Legión Cóndor alemana. Bilbao cayó en junio de 1937, proporcionando a los sublevados minas y fábricas clave.
La ofensiva de Teruel y la batalla del Ebro (1937 – 1938)
La batalla del Ebro fue el enfrentamiento más largo y sangriento. La derrota republicana dejó el camino libre hacia Cataluña y agotó las reservas del gobierno de Juan Negrín.
El fin de la guerra (1939)
Tras la caída de Barcelona y el reconocimiento internacional de Franco, el coronel Casado dio un golpe en Madrid contra el gobierno de Negrín para negociar una paz que Franco no aceptó. El 1 de abril de 1939, Franco firmó el último parte de guerra, dando comienzo a una dictadura de 40 años.
Análisis de Documentos Históricos
1) Estatuto de Autonomía del País Vasco (1936)
Texto jurídico-político aprobado por las Cortes republicanas. Estableció el primer gobierno autónomo vasco liderado por el PNV, reconociendo la cooficialidad del euskera y competencias en orden público y economía en el contexto crítico de la Guerra Civil.
2) Decreto-ley de abolición del Concierto Económico (1937)
Documento de carácter represivo promulgado por Franco tras la toma de Bilbao. Suprimió el régimen fiscal especial en Bizkaia y Gipuzkoa como castigo por su lealtad a la República, manteniéndolo solo en Álava y Navarra.
3) El Concierto Económico
Sistema de autonomía fiscal originado en 1878. Durante la República fue un pilar de la autonomía vasca, pero se convirtió en herramienta de represalia política durante el conflicto bélico.
4) Discurso de Clara Campoamor (1931)
Intervención parlamentaria fundamental donde la diputada defendió el sufragio femenino. Su éxito permitió que las mujeres votaran por primera vez en España en 1933, marcando un hito en la historia de la democracia española.