Salud física: Efectos físicos, psicológicos y sociales beneficiosos de un estilo de vida activo. Impacto de los alimentos ultraprocesados y bebidas energéticas o azucaradas. Educación postural en acciones motrices específicas y responsabilidad personal en el cuidado del cuerpo.
Salud mental: Consolidación y ajuste realista del autoconcepto, considerando la perspectiva de género. Respeto y aceptación del propio cuerpo y del aspecto corporal de los demás.