El Sistema de la Restauración y el Desastre del 98 en España

Bases del Sistema Canovista (Alfonso XII – Regencia de María Cristina)

El sistema político de la Restauración se asentó sobre tres pilares fundamentales:

  • 1. Monarquía: Los Borbones y las Cortes son instituciones tradicionales de la Historia de España y se consideran las depositarias de la soberanía.
  • 2. Constitución de 1876: Se trata de un texto breve, ambiguo (ecléctico), flexible e interpretable de muchas formas.
  • 3. Bipartidismo: Consiste en la alternancia regular y pacífica de dos partidos en el poder. Durante la Restauración, estos fueron el Partido Liberal-Conservador (liderado por Cánovas) y el Partido Liberal Fusionista (liderado por Sagasta).

Bipartidismo y Turno Pacífico

1. Puntos en común: Ambos partidos defienden la Monarquía, la Constitución, la propiedad privada y un Estado unitario y centralista.

2. Composición social: Ambos son partidos de notables, integrados por las élites económicas y la clase media acomodada (clero, nobleza, administración del Estado, ejército, burguesía industrial, comercial, agraria y financiera, y clases medias).

3. Diferencias ideológicas:

  • Conservadores: Se caracterizan por el inmovilismo político, la defensa de la Iglesia, el orden social y la tradición.
  • Liberales: Tienen un perfil más reformista y laico.

Mecánica del Turno de Partidos (Caciquismo)

El sistema funcionaba de la siguiente manera: el líder del gobierno y el líder de la oposición, por determinados motivos, pactan el cambio de gobierno y se lo comunican al Rey. El Rey nombra al nuevo presidente y a sus ministros, quienes proceden a convocar elecciones a Cortes.

Para asegurar el resultado, el Ministro de Gobernación elabora el Encasillado (la lista de los ganadores de las elecciones). Este se impone al Gobernador Civil, quien a su vez lo traslada a los Caciques locales para que lo impongan en cada municipio. Si el encasillado fallaba, se recurría al Pucherazo (tupinada), donde los caciques manipulaban las elecciones mediante:

  • Sobornos, amenazas y favores.
  • Promesas de empleo o librar del servicio militar.
  • Hacer votar a personas fallecidas (lázaros).
  • Exclusión de votantes de partidos opositores.
  • Manipulación directa de cifras y urnas electorales.

Aunque el sistema canovista consiguió estabilidad, lo hizo excluyendo a importantes sectores: carlistas, republicanos, el obrerismo y el nacionalismo.

La Guerra de Cuba y el Desastre del 98

Cronología del Conflicto

  • 1ª Guerra: Guerra Larga (1868-1878), que finaliza con la Paz de Zanjón.
  • 2ª Guerra: Guerra Chiquita (1879).
  • 3ª Guerra: Guerra Hispano-Americana (1895-1898), que termina con la Paz de París.

Contexto Histórico

Los acuerdos de la Paz de Zanjón solo aplazaron el conflicto. Se prometió autonomía para la isla, libertad de comercio, abolición de la esclavitud y representación de 40 diputados cubanos en las Cortes de Madrid. Sin embargo, la política del gobierno español consistió en retrasar estas promesas. La única cumplida fue la abolición de la esclavitud por Sagasta, aunque tardó 10 años en ejecutarse.

Esto fortaleció a los independentistas. José Martí y Máximo Gómez fundaron el Partido Revolucionario Cubano (PRC) en 1893, obteniendo el apoyo de EE.UU. En 1891, Cánovas aprobó un arancel proteccionista que perjudicó tanto a Cuba como a los intereses estadounidenses.

En 1895, el Grito de Baire marcó el inicio de la tercera guerra. El general Martínez Campos dirigió inicialmente las tropas españolas buscando la conciliación, pero fracasó. Fue sustituido por el general Weyler, quien aplicó una fuerte represión encerrando a la población rural en campos de concentración para evitar que ayudaran a los rebeldes.

Factores que impidieron la victoria española:

  • Campo de batalla selvático y desconocido.
  • Epidemias y enfermedades tropicales.
  • Tropas mal pertrechadas y avitualladas.
  • Falta de apoyo popular.

En 1897, tras el asesinato de Cánovas, Sagasta asume el poder y sustituye a Weyler por el general Blanco, retomando la política de Martínez Campos. Se ofrecieron las libertades de la Paz de Zanjón, pero los cubanos ya solo aceptaban la independencia.

La Intervención de Estados Unidos

En febrero de 1898, EE.UU. envió el acorazado Maine a La Habana para defender sus intereses. El buque explotó, causando la muerte de 237 marineros. EE.UU. culpó a España, mientras que España lo consideró una estratagema estadounidense. En abril de 1898, EE.UU. lanzó un ultimátum para que España se retirara de Cuba. Ante la negativa española, estalló un gran patriotismo, pero la marina estadounidense derrotó a la flota española en apenas tres horas.

España se vio obligada a firmar el Tratado de París, perdiendo todas sus colonias. El conflicto dejó un saldo de 33.000 muertos (solo 5.000 en combate; el resto por enfermedades y el viaje).

Apoyos y Oposición a la Guerra

  • A favor de la guerra: Élite terrateniente en Cuba, partidos dinásticos, burguesía industrial catalana (textil), clero, oligarquía española y clases medias (por patriotismo).
  • En contra de la guerra: Partido Federal (Pi y Margall), obrerismo socialista, catalanismo político (Unió Catalanista) y las clases bajas, que sufrían el injusto sistema de quintas.

Consecuencias del Desastre del 98

El desastre supuso la primera gran crisis de la Restauración:

  • Aspecto demográfico: 33.000 muertos, además de heridos y mutilados que supusieron una carga para el Estado.
  • Aspecto económico: Aumento de la presión fiscal por el déficit y pérdida del mercado colonial. No obstante, el impacto fue menor de lo esperado gracias a la baja inflación y la repatriación de capitales de los «indianos».
  • Aspecto político: Se mantuvo el sistema canovista, pero Silvela (sucesor de Cánovas) fracasó en su intento de aplicar una política regeneracionista. Surgieron fuertes tensiones entre políticos y militares.
  • Aspecto internacional: España quedó aislada como una potencia de segundo orden, calificada de país corrupto y atrasado.
  • Aspecto social: La burguesía catalana retiró su apoyo al gobierno central al sentirse desatendida, volcándose en el catalanismo político de «La Lliga» (Cambó y Prat de la Riba). Creció el antimilitarismo en las clases bajas.

Crisis Moral, Psicológica e Intelectual

El fin del mito del imperio español provocó un profundo pesimismo y desencanto. Intelectuales de la Generación del 98 (Machado, Pío Baroja, Valle-Inclán) reflejaron una España anticuada, incompetente y no preparada para los retos del siglo XX, la democracia o los movimientos sociales.