La crisis de la Restauración: intentos regeneradores y oposición al régimen
La derrota frente a Estados Unidos en 1898 y la pérdida del imperio colonial provocaron una profunda crisis moral y política en España, reflejada en textos como España sin pulso. Este contexto aceleró el final de la regencia de María Cristina y la subida al trono de Alfonso XIII en 1902, con tan solo 16 años. Su reinado estuvo marcado por una visión conservadora y autoritaria, así como por su cercanía al ejército, que recuperó protagonismo político hasta desembocar en la dictadura de Primo de Rivera.
La crisis del 98 intensificó las críticas al sistema de la Restauración. Surgió así el regeneracionismo, un movimiento que consideraba al sistema canovista corrupto y caduco. Dentro de él se distinguían dos corrientes:
- Regeneracionistas radicales: como Joaquín Costa, que pedían una transformación profunda.
- Revisionistas: como Antonio Maura o Francisco Silvela, que defendían reformar el sistema sin sustituirlo.
Durante los primeros años del reinado de Alfonso XIII se mantuvo el modelo político tradicional (bipartidismo, turno de partidos y la Constitución de 1876). El nuevo líder del partido conservador era Antonio Maura, y, entre los liberales, José Canalejas dirigía el partido. Se intentó hacer una “revolución desde arriba”, en palabras del propio Maura. El revisionismo conservador impulsó medidas como la creación del Instituto de Reformas Sociales, la Ley de Jurisdicciones (1906) y la Ley Electoral (1907). A pesar de ello, el sistema empezó a debilitarse, alcanzando su punto máximo durante la crisis de 1909.
La crisis de 1909, originada por la guerra en Marruecos, marcó un punto de inflexión. Tras la Conferencia de Algeciras (1906), España obtuvo el derecho a intervenir en el Rif, lo que implicó una creciente presencia militar y conflictos con los rifeños. La movilización de reservistas provocó la Semana Trágica de Barcelona (julio de 1909), caracterizada por huelgas, violencia y anticlericalismo. La represión gubernamental provocó la caída de Maura.
Posteriormente, el revisionismo liberal de José Canalejas (1910-1912) impulsó reformas sociales, pero su asesinato en 1912 provocó una crisis de liderazgo y la ruptura del turno de partidos. En este contexto, cobraron fuerza los movimientos nacionalistas (catalanismo con la Lliga Regionalista y la Mancomunidad de Cataluña; PNV en el País Vasco) y la oposición republicana y obrera (PSOE, UGT y la creación de la CNT).
El impacto de los acontecimientos internacionales: Marruecos, la Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa
El comienzo de la Primera Guerra Mundial permitió un auge económico basado en la exportación, aunque fue engañoso: el aumento de la producción vino acompañado de inflación y empobrecimiento de la clase trabajadora. La inestabilidad política se intensificó desde 1913, debilitando el turnismo.
Todo ello desembocó en la crisis de 1917, con tres dimensiones:
- Militar: Surgimiento de las Juntas de Defensa.
- Política: Asamblea de Parlamentarios en Barcelona exigiendo reformas.
- Social: Huelga general de agosto organizada por UGT y CNT.
La situación económica empeoró tras la guerra, destacando el “Trienio Bolchevique” en Andalucía y el pistolerismo. En Marruecos, el desastre de Annual (1921) y el posterior Expediente Picasso desprestigiaron al ejército y al gobierno. En este clima, el golpe de Estado de Miguel Primo de Rivera en 1923 puso fin al sistema de la Restauración.
La dictadura de Primo de Rivera y el final del reinado de Alfonso XIII
El 13 de septiembre de 1923, el general Miguel Primo de Rivera protagonizó un golpe de Estado con el apoyo de la oligarquía, la Iglesia y el rey Alfonso XIII. Se estableció primero un Directorio Militar (1923-1925), que suspendió la Constitución y disolvió las Cortes. Su mayor éxito fue el fin de la guerra de Marruecos tras el desembarco de Alhucemas (1925).
Posteriormente, se inició un Directorio Civil (1925-1930) con la intención de institucionalizar la dictadura mediante organismos como la Unión Patriótica y la Asamblea Nacional Consultiva. Tras perder apoyos y ante la crisis de 1929, Primo de Rivera dimitió en 1930. El intento de restaurar el sistema con la “Dictablanda” de Berenguer fracasó. Tras el Pacto de San Sebastián y el triunfo republicano en las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, se proclamó la Segunda República el 14 de abril, finalizando el reinado de Alfonso XIII.
La Guerra Civil (1936-1939)
La Guerra Civil Española fue consecuencia de la polarización social y la radicalización política durante la Segunda República. El detonante fue el asesinato de José Calvo Sotelo, que adelantó la sublevación militar iniciada la noche del 17 al 18 de julio de 1936.
El conflicto se dividió en tres fases:
- 1936-marzo 1937: Intento de toma de Madrid y resistencia republicana (“¡No pasarán!”).
- Abril-octubre 1937: Conquista del norte industrial por parte de los sublevados y bombardeo de Guernica.
- 1937-1939: Avance franquista, Batalla del Ebro y caída de Cataluña. El 1 de abril de 1939 se proclamó el fin de la guerra.
Las consecuencias fueron devastadoras: cientos de miles de muertos, exilio masivo, ruina económica y una dura represión.
Evolución política y económica en las dos zonas y dimensión internacional
Durante el conflicto, España quedó dividida en dos zonas:
- Zona republicana: Marcada por la desorganización inicial, el papel de las milicias, la revolución social y el liderazgo final de Juan Negrín.
- Zona nacional: Se impuso el liderazgo de Francisco Franco, quien unificó las fuerzas políticas en la FET y de las JONS, estableciendo una dictadura militar centralizada apoyada por el ejército, la Iglesia y la Falange.
La dimensión internacional fue clave: el bando nacional recibió apoyo de la Alemania nazi e Italia, mientras que la República, perjudicada por la política de “no intervención”, solo contó con la ayuda de la URSS y México.
El Franquismo (1939-1975)
El régimen de Franco fue una dictadura militar personalista y autoritaria. Sus pilares ideológicos fueron:
- Tradicionalismo: Defensa de la religión, la familia y el orden social.
- Anticomunismo: Rechazo absoluto a ideologías opuestas.
- Nacionalcatolicismo: Identificación de la nación con el catolicismo.
- Centralismo extremo: Supresión de autonomías.
- Partido único: El Movimiento Nacional.
El régimen se apoyó en el ejército, la Iglesia, la Falange y los sectores conservadores (oligarquía y burguesía). A través de las Leyes Fundamentales (como el Fuero del Trabajo o la Ley de Sucesión), Franco institucionalizó un sistema de “democracia orgánica” que mantuvo su poder absoluto hasta 1975.