Síntesis de Pensamiento Filosófico: Ética, Sociedad y Existencia

Ética y moral en Kant

Kant critica las éticas materiales, como la de Aristóteles, porque establecen un bien supremo (por ejemplo, la felicidad) y unas normas concretas para alcanzarlo. Para él, estas éticas son empíricas y a posteriori, ya que se basan en la experiencia, y de la experiencia no se pueden obtener principios universales y necesarios. Sin embargo, la moral debe ser válida para todos los seres humanos.

Por eso propone una ética formal, es decir, una ética sin contenido concreto: no indica qué fin debemos perseguir, sino la forma en la que debemos actuar. Es una ética a priori y autónoma, porque la ley moral nace de la razón del propio sujeto.

Se fundamenta en la buena voluntad y en el deber. La buena voluntad es lo único bueno en sí mismo, y la verdadera moralidad aparece cuando actuamos por deber, por respeto a la ley moral, no por interés ni por las consecuencias.

Kant distingue tres tipos de acciones:

  • Contrarias al deber.
  • Conformes al deber (correctas, pero hechas por interés).
  • Realizadas por deber (las únicas verdaderamente morales).

La ley moral se expresa en el imperativo categórico, cuyas formulaciones principales son: actuar de manera que nuestra acción pueda convertirse en ley universal y tratar siempre a toda persona como un fin en sí mismo y nunca como un medio. Si todos actuaran así, se alcanzaría el Reino de los Fines, una sociedad ideal basada en el respeto mutuo.

En la Crítica de la Razón Práctica, Kant añade tres postulados de la razón:

  • La libertad: sin ella no hay responsabilidad moral.
  • La inmortalidad del alma: el perfeccionamiento moral nunca termina.
  • La existencia de Dios: garante de la unión entre virtud y felicidad (el bien supremo).

Aun así, Kant insiste en que no debemos actuar para obtener felicidad, sino para ser dignos de ella.

Marx: El problema del ser humano

Para Marx, el ser humano no puede entenderse de forma abstracta, sino como un ser concreto, sensible, corporal, social e histórico. Critica a filósofos como Hegel, que daban prioridad a la conciencia, y defiende que el hombre se define sobre todo por la práctica y el trabajo.

El trabajo es fundamental porque, a través de él, el ser humano transforma la naturaleza y se transforma a sí mismo. Además, es el medio por el que se autorrealiza libremente. Sin embargo, en la sociedad capitalista esto no ocurre, ya que el trabajador está separado del producto de su trabajo y de los medios de producción.

Marx también considera que el hombre es un ser social, porque se desarrolla dentro de una sociedad concreta y, al mismo tiempo, contribuye a transformarla mediante su actividad. Por eso también es un ser histórico, ya que tanto el individuo como la sociedad cambian con el tiempo.

A partir de aquí aparece el concepto de alienación, que significa sentirse extraño o ajeno a uno mismo. Para Marx, la alienación principal es la económica, causada por el trabajo asalariado en el capitalismo. El obrero no posee ni la materia prima, ni los instrumentos, ni el producto final, que pertenece al capitalista. Así, el trabajo deja de ser autorrealización y se convierte en una mercancía.

La alienación se manifiesta en varios sentidos:

  • Respecto al producto del trabajo.
  • Respecto al acto de trabajar (vivido como algo impuesto).
  • Respecto a sí mismo y a la naturaleza.
  • Respecto a los demás hombres (relaciones deshumanizadas).

Además, Marx distingue varias formas de alienación: la económica, la social, la política, la religiosa (“la religión es el opio del pueblo”) y la filosófica.

Política y sociedad en Marx

Marx explica la sociedad y la historia mediante el materialismo histórico, según el cual lo que determina la forma de pensar y organizarse de una sociedad son sus condiciones materiales y económicas.

La base de toda sociedad es el modo de producción, formado por las fuerzas productivas y las relaciones de producción. De estas relaciones surgen las clases sociales.

La historia avanza por una dialéctica histórica cuyo motor es la lucha de clases. Marx distingue entre:

  • Infraestructura: la base económica.
  • Superestructura: Estado, leyes, religión e ideologías.

En el capitalismo, la explotación se basa en la plusvalía. Estas contradicciones conducirán a la revolución proletaria, seguida por el socialismo, hasta llegar a la sociedad comunista.

Nietzsche: Problema del conocimiento

Nietzsche realiza una crítica radical de la metafísica tradicional. Frente a la realidad fija de Platón, afirma que la única realidad es el devenir (cambio continuo). No existe un mundo de Ideas, solo este mundo sensible.

Critica la distinción entre mundo verdadero y mundo aparente. Para él, los conceptos son solo metáforas o simplificaciones que no reflejan la realidad cambiante. Propone una verdad basada en la intuición y el lenguaje del arte y la metáfora.

Nietzsche: Ética y moral

Nietzsche critica la moral y la religión occidentales, afirmando la “muerte de Dios”. Utiliza el método de la genealogía para investigar el origen de los valores. Distingue dos tipos de moral:

  • Moral de señores: activa, creadora y afirmativa.
  • Moral de esclavos: pasiva, basada en el resentimiento y la obediencia.

Frente a esto, propone la figura del superhombre, que crea sus propios valores.

Nietzsche: Antropología y problema de Dios

Los conceptos fundamentales de su antropología son:

  • Nihilismo: pérdida de sentido tras la muerte de Dios.
  • Superhombre: ser libre que supera la moral tradicional.
  • Voluntad de poder: fuerza vital que impulsa a superarse.
  • Eterno retorno: la vida como repetición circular.

La triple metamorfosis del espíritu (camello, león y niño) simboliza el camino hacia la libertad creadora. Nietzsche concluye que la idea de Dios ha servido para negar la vida, y su desaparición es necesaria para recuperar la creatividad humana.