Crisis y Transformación Política en España: De la Restauración a la Segunda República (1902-1931)

I. Regeneracionismo y revisionismo político: Evolución política desde 1902 a 1914

El inicio del reinado de Alfonso XIII en 1902 estuvo marcado por el Regeneracionismo, un movimiento que buscaba reformar los vicios del sistema de la Restauración tras el desastre del 98. Los líderes políticos de la época intentaron aplicar una «revolución desde arriba» para modernizar el país sin alterar las bases de la monarquía.

1. Los grandes problemas del país

El sistema político se enfrentó a una crisis de liderazgo tras la muerte de Cánovas y Sagasta, lo que fragmentó a los partidos dinásticos en facciones enfrentadas. A esta inestabilidad se sumó una fuerte conflictividad social por el auge del movimiento obrero y el sindicalismo (UGT y CNT), una creciente tensión religiosa alimentada por el anticlericalismo y la presión de un estamento militar que exigía mayor autonomía. Además, el fortalecimiento de los nacionalismos periféricos y el constante desgaste humano y económico de la guerra en Marruecos terminaron por debilitar profundamente las bases del régimen.

2. Evolución política entre 1902 y 1914: La «revolución desde arriba»

Hasta 1912, como consecuencia del «desastre del 98», los gobiernos españoles intentaron aplicar reformas regeneracionistas. Destacaron los gobiernos de Maura y Canalejas, quienes lideraron el regeneracionismo conservador y liberal, respectivamente, con medidas sociales, políticas y administrativas. Pese a ello, estos esfuerzos resultaron insuficientes y la realidad del país terminó minando el sistema político.

a) Los comienzos del siglo (1902-1906)

Este periodo inicial se caracterizó por un turnismo inestable, con diez gobiernos en apenas cinco años. El conflicto más grave ocurrió en 1905, cuando oficiales del ejército asaltaron la revista catalanista ¡Cu-cut!. Lejos de castigar a los militares, el gobierno cedió ante ellos aprobando la Ley de Jurisdicciones en 1906, que permitía juzgar a civiles bajo la justicia militar si se consideraba que habían ofendido a la Patria o al Ejército.

b) El regeneracionismo de Maura (1907-1909)

Antonio Maura, al frente del Partido Conservador, lideró el intento más serio de reforma. Su objetivo era movilizar a las «masas neutras» y acabar con el caciquismo mediante una nueva Ley Electoral y la Ley de Administración Local. Además, impulsó medidas sociales pioneras como la creación del Instituto Nacional de Previsión y la regulación del descanso dominical.

c) La Semana Trágica de Barcelona (1909)

El ambicioso proyecto de Maura se truncó por la movilización de reservistas para la guerra de Marruecos. Esto desencadenó una huelga general en Barcelona que derivó en una insurrección popular, con barricadas y quema de conventos. La durísima represión posterior, que incluyó la ejecución del pedagogo Francisco Ferrer i Guardia, provocó una ola de indignación internacional que forzó la dimisión de Maura bajo el lema «¡Maura no!».

d) El gobierno Canalejas (1910-1912)

Tras la caída de Maura, el liberal José Canalejas intentó una vía de reforma más progresista. Logró aprobar la «Ley del Candado» para frenar la expansión de las órdenes religiosas, sustituyó el odiado impuesto de consumos por uno progresivo sobre las rentas urbanas y estableció el servicio militar obligatorio en tiempos de guerra. Su labor terminó trágicamente cuando fue asesinado por un anarquista en Madrid.

3. La evolución de los movimientos sociales

Paralelamente a la política oficial, la sociedad española experimentó una transformación profunda marcada por el crecimiento imparable del movimiento obrero. El sindicalismo dejó de ser una fuerza marginal para convertirse en un actor político masivo que cuestionaba el sistema:

  • UGT: De orientación socialista, se consolidaba mientras el PSOE lograba su primer diputado en las Cortes con Pablo Iglesias en 1910.
  • CNT: Fundada en 1910, bajo los principios de la acción directa y la huelga general revolucionaria, se convirtió rápidamente en la organización sindical mayoritaria, especialmente en Cataluña y Andalucía.

II. La crisis del parlamentarismo: Evolución política desde 1914 a 1923

1. El impacto de la Primera Guerra Mundial

España se mantuvo neutral en la Gran Guerra, lo que provocó un auge económico debido a las exportaciones masivas. Sin embargo, este crecimiento fue desigual: la burguesía acumuló grandes fortunas mientras las clases trabajadoras sufrieron una inflación galopante que encareció los productos básicos, agravando la miseria y el descontento social.

2. La crisis de 1917

En el verano de 1917, el sistema se enfrentó a un desafío triple: las Juntas de Defensa militares, la Asamblea de Parlamentarios y la huelga general revolucionaria. Aunque el gobierno logró reprimir estos movimientos utilizando al Ejército, el régimen de la Restauración quedó herido de muerte.

a) Las Juntas de Defensa

El ejército estaba descontento por los bajos salarios y por el sistema de ascensos por «méritos de guerra». Los oficiales de la península formaron las Juntas de Defensa para exigir mejoras profesionales. El gobierno, ante la amenaza de un golpe, terminó legalizándolas, lo que debilitó el poder civil frente al militar.

b) La Asamblea de Parlamentarios

Ante la negativa del gobierno de abrir las Cortes, los parlamentarios de la oposición (liderados por la Lliga Regionalista) se reunieron en Barcelona. Exigían la convocatoria de Cortes Constituyentes para democratizar el país y una nueva organización del Estado que reconociera la autonomía de Cataluña.

c) La huelga general

Convocada conjuntamente por UGT y CNT en agosto. No era una huelga laboral común, sino que tenía un objetivo revolucionario: forzar un cambio de régimen. La reacción del gobierno fue usar al ejército para reprimirla con dureza (más de 70 muertos).

3. El hundimiento del régimen (1918-1923)

Tras 1917, el régimen de la Restauración se hundió debido a la descomposición de los partidos dinásticos, que puso fin al sistema del «turno».

  • Inestabilidad política: Fracaso de los gobiernos de concentración y 13 cambios de gobierno entre 1917 y 1923.
  • Conflictividad social: El Trienio Bolchevique en Andalucía y el pistolerismo en Barcelona, donde el gobierno respondió con la «Ley de Fugas».
  • Desastre de Annual (1921): Derrota militar humillante con 13.000 bajas. El Expediente Picasso, que investigaba las negligencias, precipitó el apoyo del ejército a un golpe de Estado.

III. La dictadura de Primo de Rivera y la caída de la monarquía (1923-1931)

1. El Directorio Militar (1923-1925)

El general Miguel Primo de Rivera dio un golpe de Estado en septiembre de 1923, alegando que el sistema parlamentario era incapaz de resolver los problemas del país. Alfonso XIII lo aceptó, convirtiéndose en cómplice de la dictadura. Se suspendió la Constitución y se prohibieron los partidos. Su mayor éxito fue el desembarco de Alhucemas (1925), que puso fin a la guerra de Marruecos.

2. El Directorio Civil (1925-1930)

Tras el éxito en Marruecos, Primo de Rivera intentó dar un marco legal a la Dictadura convocando en 1927 una Asamblea Nacional Consultiva, pero el proyecto fracasó. Se benefició de la prosperidad de los «felices años veinte» con un fuerte intervencionismo estatal:

  • Obras públicas: Construcción de carreteras, embalses y creación de las Confederaciones Hidrográficas.
  • Política social: Creación de los comités paritarios para resolver conflictos laborales.

A partir de 1928, el régimen se desgastó por la falta de apoyo popular, la crítica de los intelectuales (Unamuno, Ortega y Gasset) y la oposición estudiantil. Primo de Rivera dimitió en enero de 1930.

3. Fin de la monarquía

Tras la dimisión, el Rey nombró al general Berenguer para volver a la legalidad (la «Dictablanda»). En 1930, republicanos, socialistas y nacionalistas acordaron el fin de la monarquía. Tras las elecciones municipales de 1931, donde los republicanos ganaron en las grandes ciudades, Alfonso XIII se exilió y el 14 de abril de 1931 se proclamó la II República.