El reinado de Alfonso XIII: Crisis del sistema de la Restauración
En mayo de 1902 comienza el reinado efectivo de Alfonso XIII al proclamarse su mayoría de edad, iniciándose así una segunda etapa del período de la Restauración. Este régimen, que había comenzado en 1875 y que consiguió dotar a España de una cierta estabilidad política, durante las primeras décadas del siglo XX va a entrar en un lento proceso de crisis y resquebrajamiento.
Factores de la descomposición política
- El impacto del 98: España comienza el siglo XX con el recuerdo del “Desastre”, la humillante pérdida de las últimas colonias. Este acontecimiento generó un profundo malestar social y la percepción de un país atrasado, campesino y con políticos incompetentes.
- Crisis de liderazgo: La desaparición de las dos grandes figuras de los partidos dinásticos, Cánovas (1897) y Sagasta (1903), provocó disidencias internas y una inestabilidad gubernamental crónica.
- Debilitamiento del caciquismo: La rápida transformación económica y el crecimiento demográfico (Madrid duplicó su población en treinta años) hicieron que la “España real” se distanciara de la “España oficial”.
- Consolidación de la oposición: Nacionalistas, republicanos y el movimiento obrero comenzaron a desafiar el bipartidismo imperante.
Los intentos regeneradores
El reinado de Alfonso XIII estuvo marcado por el Regeneracionismo, un movimiento intelectual que clamaba por modernizar el país. Destaca la figura de Joaquín Costa, quien abogaba por la educación, obras públicas y la necesidad de un “cirujano de hierro” para una “revolución desde arriba”.
Líderes reformistas
- Antonio Maura (1903-1904, 1907-1909): Intentó reformar el sistema desde el conservadurismo, buscando una “masa neutra” que apoyara al Estado. Su gestión terminó abruptamente tras la Semana Trágica de 1909.
- José Canalejas (1910-1912): Representó el reformismo liberal. Impulsó la Ley del Candado, el servicio militar obligatorio y la Ley de Mancomunidades, hasta su asesinato en 1912.
La crisis de 1917 y el impacto internacional
La Primera Guerra Mundial trajo una prosperidad económica desequilibrada, provocando una inflación desorbitada. En 1917, la crisis estalló en tres frentes:
- Protesta militar: Formación de las Juntas Militares de Defensa por el descontento con los ascensos y salarios.
- Protesta política: La Asamblea de Parlamentarios en Barcelona exigió Cortes Constituyentes y autonomía.
- Crisis social: La huelga general de 1917, impulsada por UGT y CNT, fue reprimida duramente por el Ejército.
El auge del pistolerismo y la Guerra de Marruecos
Entre 1918 y 1921, el llamado “trienio bolchevique” y el “Pistolerismo” en Barcelona marcaron una etapa de violencia extrema. Paralelamente, el desastre de Annual (1921) en Marruecos hundió el prestigio del Ejército y puso en jaque al monarca con el Expediente Picasso.
La Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930)
El 13 de septiembre de 1923, el general Miguel Primo de Rivera dio un golpe de Estado con el beneplácito del rey. Su régimen se dividió en dos etapas:
- Directorio Militar (1923-1925): Suspensión de la Constitución, disolución del Parlamento y creación de la Unión Patriótica. Logró la pacificación de Marruecos tras el Desembarco de Alhucemas.
- Directorio Civil (1925-1930): Intentó institucionalizar el régimen, pero fracasó ante la oposición de intelectuales, republicanos y el creciente malestar militar.
El fin de la monarquía y la llegada de la II República
Tras la dimisión de Primo de Rivera en 1930, el gobierno de Dámaso Berenguer (la “dictablanda”) no logró restaurar la normalidad. El Pacto de San Sebastián unió a la oposición republicana. Tras las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, que fueron interpretadas como un plebiscito contra la Corona, Alfonso XIII partió al exilio y el 14 de abril se proclamó la Segunda República.