Hume: Los principios
- Principio empirista: La experiencia es el origen y el límite de nuestros conocimientos (“tabula rasa”).
- Principio de inmanencia: Solo conocemos las “ideas” (representaciones mentales de las cosas) y nunca las cosas en sí mismas (sustancia/esencia/idea). Hume reprocha a Locke por utilizar el término idea en general, y por eso cambia la terminología utilizada para clasificar el contenido de conciencia. Para Hume, el único contenido de conciencia es la percepción, que puede ser de dos tipos: impresiones o ideas.
- Principio de copia: Todas nuestras ideas son copias de nuestras impresiones; por lo tanto, decimos que no existen ideas innatas. El innatismo para Hume es sinónimo de originalidad, no de derivación, por lo que las impresiones son lo único innato.
- Principio de asociación de ideas: Las ideas no se encuentran desconectadas en la mente; al contrario, están asociadas entre sí de acuerdo con las leyes de semejanza, contigüidad y causa-efecto.
- Principio de negación de las ideas generales: No existen ideas generales y abstractas.
Elementos del conocimiento
Hume concluye que los únicos contenidos de conciencia son las percepciones, que a su vez están divididas en dos tipos:
Impresiones
- Fenómenos psíquicos actuales (datos inmediatos de la experiencia).
- Es aquello de lo que no se puede dudar, lo realmente existente.
- Las impresiones son percepciones que se caracterizan por:
- Originariedad: Son el primer elemento en el orden del conocimiento. Todos los conocimientos derivan de ellos.
- Vivacidad: Son fuertes e intensas; la vivacidad para Hume es la principal diferencia entre impresiones e ideas.
Las impresiones surgen de la mente, originariamente por causas desconocidas, que no podemos justificar racionalmente.
Ideas
- Fenómenos psíquicos reproducidos (datos inmediatos de la experiencia).
- Derivan de las impresiones, son datos o copias suyas.
- Son más débiles y menos vivas.
Al distinguir entre impresiones e ideas, Hume sienta las bases del empirismo radical e introduce un criterio tajante sobre la verdad de nuestras ideas. Una idea es verdadera si procede de una impresión; por el contrario, estamos hablando de una “ficción de nuestra imaginación”. El límite de nuestro conocimiento son las impresiones. Nuestro conocimiento se reduce a dos tipos de cuestiones mentales:
- Relación entre ideas (lógica y matemáticas):
- Verdad formal: Verdad como identidad.
- Proposiciones analíticas: Aquellas oraciones cuyo predicado está contenido en el sujeto (el triángulo tiene 3 lados) y necesarias (no contingentes).
- Razonamientos demostrativos y sometidos al principio de no contradicción.
- Cuestiones de hecho:
- Verdad material: Verdad como correspondencia.
- Proposiciones sintéticas: Aquellas cuyo predicado no está contenido en el sujeto (la pizarra es blanca) y contingentes (no necesarias).
- Razonamientos probabilísticos no sometidos al principio de no contradicción.
Fuera de las cuestiones de hecho y las relaciones entre ideas no existe ningún conocimiento cierto: será, en todo caso, un pseudoconocimiento.
Crítica de la idea de causalidad y sus consecuencias
Casi todo conocimiento se basa en la idea de causalidad (conexión de un suceso y otro posterior). Para Hume, el principio de causalidad no posee ningún valor ontológico, es decir, no es una ley que afecta a lo real. En la naturaleza no podemos observar causas que mediante su acción provoquen determinados efectos. El único valor que posee la llamada idea de causalidad es el valor psicológico basado en la asociación de ideas.
Podemos pasar de una impresión a otra, pero no de una impresión a algo de lo cual nunca ha habido impresión o experiencia. A partir de ahí, Hume lleva a cabo una crítica de la metafísica racionalista y de las ideas de res cogitans (yo), res extensa (cuerpo) y res infinita (Dios).
En efecto, la existencia del yo como sustancia no puede justificarse apelando solo a una serie de ideas y de impresiones, y ninguna impresión es permanente. Tampoco se puede demostrar la existencia del mundo apelando a la idea de causalidad. No existe la realidad distinta a la de nuestras impresiones. No se puede pasar de las impresiones de las cosas a una realidad que está más allá de esas impresiones y de la cual no tenemos impresión. Por tanto, no se podrá tampoco utilizar el principio de causalidad para la demostración de la existencia de Dios. Como vemos, la postura de Hume es un fenomenismo (la realidad queda reducida a lo que se muestra): todos nuestros conocimientos comienzan y acaban en los fenómenos de los sentidos.
Descartes
Introducción
Descartes sigue la corriente filosófica del racionalismo, nacido en el siglo XVII, que tiene como máximo ideal el uso de la razón y como ideal científico las matemáticas. Además de Descartes, destacan otros autores racionalistas como Leibniz y Malebranche.
Tipos de ideas (representación mental de las cosas)
- Adventicias: Son las que vienen de “afuera”, las conocidas a través de los sentidos.
- Facticias: Aquellas que construimos (por reflexión) a partir de las anteriores.
- Innatas: Aquellas presentes a un “espíritu abierto” desde el nacimiento: Dios, alma/yo/res cogitans, mundo/cuerpo/sustancia extensa.
Método: Serie de reglas ciertas y fáciles para alcanzar la certeza sin esfuerzos inútiles (“certeza absoluta”)
- Evidencia: No admitir como verdadero nada más que aquello que sea absolutamente evidente, es decir, lo que se presenta a un “espíritu atento” con total:
- Claridad: Lo presente y manifiesto a un espíritu atento (vs. “oscuridad”).
- Distinción: Lo preciso y diferente de todo lo demás (vs. “confusión”).
- Descomposición (análisis): Dividir el problema en tantas partes como sea necesario para resolverlo.
- Recomposición (síntesis): Ir ordenadamente de lo simple a lo complejo.
- Enumeración: Revisiones exhaustivas de los pasos anteriores para asegurar el resultado.
Duda metódica
Definición:
- Epistemológicamente: Actitud de incertidumbre que obliga a no decidirnos por la verdad/falsedad de un enunciado.
- Psicológicamente: Inseguridad con más o menos ansiedad.
- Filosóficamente: Es escéptica (pirrónica) o metódica (cartesiana), entendiendo la duda como una herramienta para alcanzar la certeza.
Características
- Universalidad, metódica, exagerada (hiperbólica), pasajera, proporciona evidencia, consecuencia de la primera regla, tiene restricciones (moral provisional).
Proceso de la duda
- Realismo ingenuo (sentidos), realismo mental (sueño/vigilia), realismo científico matemático (genio maligno).
“Dormido o despierto 2+3 son 5”. Dudo = pienso (cogito) = soy (sum). Dios existe y es garantía del sistema.
Metafísica: Realidad en Descartes
Descartes emplea como sinónimos las palabras sustancia y cosa (res). La sustancia es aquello que no necesita de nada más que de sí mismo para existir (causa sui). Entre las sustancias distingue:
- Res infinita: Dios, cuya esencia es la perfección.
- Res finita: Compuesto de res cogitans (yo, alma, pensamiento) y res extensa (cuerpo, extensión).
San Anselmo
Anselmo de Canterbury se inscribe dentro de la tradición del pensamiento agustiniano. Defendió el poder espiritual frente al temporal. Sus obras más importantes son Monologium (esencia y atributos de Dios) y Proslogium (argumento ontológico). Para San Anselmo, la búsqueda filosófica consiste en un esfuerzo por aclarar la verdad revelada. La razón está al servicio de la fe (crede ut intelligas).
El argumento ontológico
Es la primera prueba de la existencia de Dios a partir de la idea misma de Dios:
- Punto de partida: La fe.
- Definición: Dios es “algo mayor que lo cual nada puede ser pensado”.
- El problema: El necio niega a Dios, pero entiende el concepto.
- Distinción de planos: Plano del entendimiento (lógico) vs. plano ontológico (realidad).
- Conclusión: Dios existe tanto en el pensamiento como en la realidad, pues lo realmente existente es mayor que lo que solo se piensa.
Este argumento fue defendido por Descartes, Leibniz y Hegel, pero criticado por Gaunilo (analogía de la isla), Santo Tomás (salto injustificado del pensamiento a la realidad) y Kant (la existencia no es una perfección).