El Empirismo Británico y la Filosofía de David Hume
Los filósofos ingleses ofrecieron una respuesta diferente a la racionalista, conocida como empirismo. Esta corriente se desarrolló en los siglos XVII y XVIII en las Islas Británicas. Se caracterizó por defender que la razón no era omnipotente y estaba limitada por la experiencia, destacando las siguientes características:
- Supremacía de la experiencia.
- Negación de la existencia de ideas innatas.
- Interés por el estudio del conocimiento humano.
- Dificultad o imposibilidad de una metafísica.
- Las ciencias experimentales como modelo.
La contribución más importante en esta época se dio en el ámbito de la epistemología, donde destacó David Hume, concretamente con su crítica a las ideas de substancia y causalidad.
La Teoría del Conocimiento de Hume
Para Hume, todos nuestros contenidos mentales son percepciones que provienen de la experiencia. Las clasifica según su intensidad en:
- Impresiones: Sensaciones inmediatas de experiencia.
- Ideas: Copias difusas de impresiones.
Las ideas complejas se combinan mediante la asociación de ideas: semejanza, contigüidad (espacio-temporal) y la relación causa/efecto. Esta última es fundamental para su crítica al principio de causalidad, pues Hume sostiene que no observamos una conexión necesaria entre fenómenos, sino solo una sucesión constante fruto de la costumbre y la imaginación.
Crítica a la Metafísica
Hume rechaza la metafísica al aplicar su criterio empirista:
- Sustancia extensa: Es una invención de la imaginación, no fundamentada en impresiones.
- Sustancia infinita (Dios): Al no tener una impresión de lo infinito, no es posible un conocimiento metafísico.
- Sustancia pensante (el «yo»): Cuestiona la idea de un sujeto estable e idéntico, considerándolo una creencia.
El Liberalismo Político de John Locke
En la época moderna aparecen nuevas teorías políticas que postulan la existencia del individuo como algo anterior a la sociedad. Esto responde al protagonismo de la burguesía, que defendía las libertades individuales frente al origen divino del poder.
Estado de Naturaleza y Contrato Social
Locke, primer gran teórico del liberalismo, propone en sus Dos Tratados sobre el Gobierno Civil que el estado de naturaleza es una situación donde los seres humanos son libres e iguales, regidos por una ley natural (la razón) que prohíbe dañar la vida, la libertad o los bienes ajenos. De aquí derivan los derechos inalienables: vida, libertad y propiedad.
Para proteger estos derechos, los individuos pactan vivir en sociedad mediante un contrato social. A diferencia de Hobbes, para Locke este pacto es:
- Recíproco: El Estado debe proteger los derechos naturales.
- Reversible: Si el Estado incumple su misión, el pueblo tiene derecho a la rebelión.
La Separación de Poderes
Una de las mayores contribuciones de Locke es la separación de poderes para evitar la tiranía:
- Poder legislativo: Parlamento que elabora las leyes.
- Poder ejecutivo: Gobierno que aplica las leyes.
- Poder federativo: Establece alianzas y rupturas.
Esta estructura influiría posteriormente en Montesquieu, quien independizaría el poder judicial.