1. La vinculación de la razón con la experiencia (tema 3, página 53)
Aristóteles, al igual que Platón, hace radicar la grandeza específica del ser humano en su alma, es decir, en sus capacidades racionales.
Todos nuestros conocimientos son el resultado de la colaboración entre el alma y el cuerpo: los sentidos ofrecen datos y experiencias sensibles al entendimiento, que los selecciona, organiza, sintetiza y universaliza. Esa acción conjunta se lleva a cabo mediante la abstracción, el proceso de ascenso por el que la razón va prescindiendo de lo sensible para configurar las ideas y el conocimiento racional.
El proceso de abstracción según Aristóteles
Para Aristóteles, el proceso de abstracción, en el que actúan conjuntamente los sentidos y la razón, sigue los siguientes pasos:
- Observación directa de las cosas por los sentidos: El punto de partida de todo conocimiento es la observación y percepción de los objetos o hechos.
- Recuerdo y confrontación de las observaciones: Mediante la memoria, el entendimiento recuerda y relaciona las observaciones. Se forma así la experiencia, que no son datos aislados, sino su apreciación conjunta.
- Formación de una imagen común: El entendimiento retiene lo que hay de común entre las experiencias percibidas y, mediante la imaginación, forma una imagen única de los diversos objetos percibidos.
- Inducción de conceptos universales: A partir de la imagen, el entendimiento configura un concepto o idea universal. Los conceptos o ideas de la razón son una representación intelectual del mundo real percibido por los sentidos.
2. La composición del ser y sus causas (tema 3, página 55)
- La materia: Es el principio que la razón concibe como sustrato permanente para poder decir que las cosas cambian y no se destruyen en cada cambio.
- La forma: Es la manera concreta y definida de presentarse la materia.
- Naturaleza de la materia: La materia, aquí, no equivale a la materia física. Es un principio “metafísico”, solicitado por la razón para poder entender los cambios.
Las cuatro causas del ser
Las cuatro causas del ser son:
- Eficiente: Ninguna sustancia sería real sin una causa. Solo hay una sustancia incausada: la divinidad.
- Formal: Coincide con la propia sustancia de la cosa; es lo que hace que una cosa sea lo que es.
- Material: Aquello de lo que está hecha la sustancia, sus elementos estructurales.
- Final: Designa el objetivo o fin para el que algo está constituido.
3. Los accidentes, el acto y la potencia (tema 3, página 55)
Todas las categorías tienen atributos que pueden cambiar sin afectar a la sustancia. Estos son los accidentes: todo aquello que puede estar o no estar sin afectar a la sustancia.
El acto y la potencia son principios del ser que explican cómo las sustancias pueden adquirir la perfección que les falta:
- El acto: Expresa la perfección de un ser en un momento dado (su actualidad).
- La potencia: Designa lo que puede llegar a ser (sus posibilidades), la situación que puede adquirir y todavía no tiene (por ejemplo, el niño en acto es joven en potencia y el joven en acto es anciano en potencia).
El paso de la potencia a un acto ulterior es lo que Aristóteles define como movimiento.
4. La felicidad como fin de las acciones humanas (tema 3, página 58)
El ser humano realiza múltiples actividades, siempre pensando en lo que es bueno para sí mismo. Pero la mayoría de nuestras acciones van encaminadas a buscar un bien superior. Cada acción tiende, por tanto, a alcanzar bienes superiores para lograr el mayor grado de felicidad.
El objetivo fundamental de la ética es fijar en qué consisten los bienes y la felicidad, teniendo en cuenta, por adelantado, las discrepancias y los desacuerdos. Por eso, el fin propio del ser humano, el que marca el ideal de su felicidad, es “una actividad del alma según la razón, o que implica a la razón”. Por tanto, la felicidad no está en la vida vegetativa ni en la sensitiva, sino en la perfección de la racionalidad.
5. Las virtudes racionales o dianoéticas (tema 3, página 58)
Virtud quiere decir ‘práctica excelente de la inteligencia’. Por tanto, la felicidad no radica en el ejercicio ordinario y normal de la racionalidad, sino en llevarla a su mayor grado de perfección. Se adquiere solo mediante la voluntad constante y el esfuerzo reiterado:
- Ciencia: Capacidad de demostración mediante el uso del razonamiento deductivo.
- Sabiduría: Capacidad para comprender los primeros principios de las ciencias.
- Arte: Capacidad para producir algo dirigidos por la razón.
6. El ser humano en San Agustín (tema 4, página 81)
- El ser humano es imagen de Dios: Para Agustín, Dios es Eternidad, Verdad y Amor. A su imagen, el ser humano está constituido por tres potencias: la memoria, por la que hace presente el pasado; la inteligencia, que busca la verdad; y la voluntad, por la que tiende a la felicidad.
- La dualidad cuerpo/alma: Agustín piensa que el alma es una sustancia autosuficiente unida accidentalmente al cuerpo. Con ello pretende mantener el valor superior de lo espiritual sobre lo material. Su concepción antropológica es dual, en cuanto que alma y cuerpo son sustancias distintas, aunque funcionalmente inseparables. Considera un misterio antropológico la forma en que dos sustancias tan distintas pueden formar una sola naturaleza: la humana.
- La herencia del pecado original: El género humano ha heredado de sus progenitores la culpa del primer hombre. La naturaleza humana es receptiva para recibir la acción de Dios, que se manifiesta como impulso interior y deseo de regeneración. Por sus solas fuerzas no la alcanzaría, pero Dios es amor que concurre con la libertad humana para remediar su caída (polémica con el pelagianismo).
- La conciencia como distensión en el tiempo: La conciencia unifica el discurrir de la vida interior. El tiempo es la “distensión de la propia conciencia”: por la memoria recupera el pasado, por la atención evita la huida del presente y por la espera hace presente el futuro.
7. Las miradas del alma: Imagen sensitiva y de la memoria
- Primera mirada (Imagen sensitiva): El alma da a los sentidos la capacidad para percibir objetos. Los sentidos forman activamente una imagen sensitiva o sensación. La sensación supone la visión interior de los objetos, comparándolos con las ideas previas del alma. Es una adecuación de las cosas al alma.
- Segunda mirada (Imagen de la memoria): La memoria se posa sobre las sensaciones, relacionándolas con las pasadas. Es la potencia esencial del alma porque permite comprender la unidad de la vida: el pasado se actualiza, el presente adquiere continuidad y el futuro se prefigura.
8. Imagen del entendimiento y de la sabiduría
Tercera mirada (Imagen del entendimiento): Elabora las ideas de las cosas, que sobrepasan en universalidad a las sensaciones iniciales. Mediante ideas se elabora el conocimiento científico, permitiendo que hablemos de cosas sin que estén presentes.
Cuarta mirada (Imagen de la sabiduría o razón superior): Aunque el conocimiento por ideas (razón inferior) es necesario, su alcance no colma las aspiraciones del alma a la verdad absoluta ni puede procurar la plena felicidad.
9. Historia y vida social
La moralidad queda implicada en la vida social a través del sentimiento más íntimo: el amor.
- El amor como causa: Aquellos cuyos amores coinciden engendran una sociedad. La calidad de la sociedad depende de si buscan amores espirituales o solo el dominio y la guerra.
- Las dos ciudades: La humanidad se divide entre la Ciudad terrenal (amor a sí mismos y cosas temporales) y la Ciudad de Dios (amor a Dios).
- Vínculos sociales: La Ciudad de Dios se vincula por la caridad; la Ciudad terrenal asienta su unidad en la autoridad necesaria para dominar los individualismos.
10. El sentido de la historia (tema 4, página 85)
La Ciudad terrenal es anterior temporalmente, pero la Ciudad de Dios es superior y perdurará. La construcción progresiva de la Ciudad de Dios es lo que confiere sentido a la historia. Esta debe juzgarse por su progresión hacia el ideal de desprendimiento del egoísmo para que el campo de la caridad cristiana se amplíe en el mundo.