El Saber Filosófico
1. La Necesidad Humana de Saber
Aristóteles inicia su Metafísica afirmando que “Todos los hombres desean por naturaleza saber”, lo cual se fundamenta en la **menesterosidad humana**: nacemos desvalidos, requerimos larga crianza y tenemos pocos instintos. A esto se suma que somos los únicos que podemos cuestionarnos y somos conscientes de nuestra mortalidad. Este deseo nos impulsa a conocer la realidad y a orientar nuestra vida hacia la felicidad, ya que ignorar ciertos saberes puede ser perjudicial o conducirnos a la infelicidad, a diferencia de los animales que solo pueden ser adiestrados y no educados, siendo el conjunto de saberes históricos lo que moldea la sociedad actual.
1.1. ¿Qué es Saber?
El término “saber” deriva del latín sapere (“saborear”), implicando gustar y distinguir componentes de las cosas, y aunque es sinónimo de “conocer”, no es idéntico. Este saber surge de la necesidad humana de interrogarse sobre la realidad, nuestra identidad y el orden del mundo, lo cual nos impulsa a aprehender, sistematizar y transmitir el **conocimiento**, haciendo que todos los saberes sean inherentemente **históricos**, pues reflejan y están sujetos a los cambios tanto de la realidad como de la vida humana, siendo esto especialmente relevante en la filosofía.
1.2. Fuentes del Saber
El **saber** se define como el resultado de operaciones (tomar conciencia, sistematizar y explicar ante otros) para apropiarse de un ámbito de la realidad, mientras que **conocer** es la actividad de hacerse con un objeto para compartir el resultado. Ambas facultades se apoyan en los **sentidos** y la **razón**:
- Los **sentidos** nos dan la experiencia inicial en diversos ámbitos (vida cotidiana, arte, etc.), siendo la vista prioritaria para Platón y el tacto para Aristóteles.
- La **razón** elabora esta experiencia mediante la **intuición**, **deducción**, **inducción** o **reflexión** para producir las distintas formas de saber.
2. La Historia de Nuestro Saber
La primera forma de saber que surge en la historia humana es la **literatura**, ya que el **lenguaje oral** sirvió como vehículo inicial para transmitir oralmente relatos sobre descubrimientos, fantasías y conjeturas, los cuales luego se convirtieron en narraciones escritas. En la Antigua Grecia, poetas como **Homero** y **Hesíodo** fueron fundamentales al plasmar estos saberes orales en forma de poemas épicos y **mitos**.
2.1. El Saber Mítico
Los **mitos** constituyen las primeras explicaciones de la realidad, siendo narraciones maravillosas atemporales protagonizadas por dioses o héroes. Se caracterizan por ofrecer una explicación total del cosmos y la vida humana, concibiendo las fuerzas naturales como deidades cuya voluntad, aunque caprichosa, está sujeta al destino (moira). Estos relatos, que no son leyendas por no ser históricos ni cuentos por su pretensión explicativa, convivieron con la filosofía, surgida en Mileto en el siglo VI a.C., la cual heredó la ambición de explicarlo todo, pero se diferenció al apoyarse en la **razón** y buscar abandonar el antropomorfismo y la arbitrariedad divina.
2.2. El Saber Literario
La palabra “literatura” viene del latín littera (letra), pero abarca el arte de la palabra hablada o escrita, como define María Moliner. Siguiendo a Aristóteles, una obra literaria se caracteriza por ser imitación (mímesis) de la realidad, centrarse en lo que puede suceder (**verosimilitud**), y provocar **catarsis** en el lector. A diferencia de la filosofía, que usa la razón para argumentos sistemáticos, la literatura crea situaciones imaginarias o reales para generar goce estético y emociones.
2.3. El Saber Religioso
El **saber religioso** busca responder el sentido de la vida basándose en la **revelación** de libros sagrados y la tradición, y se distingue por su profunda dimensión vital y personal al reconocer la presencia de un ser divino. Aunque contiene elementos del mito y utiliza la literatura para difundir la fe sin pretensión artística, su principal diferencia con la filosofía radica en que las religiones parten de verdades indubitables, mientras que la filosofía somete toda afirmación a la **duda racional**.
2.4. Otros Saberes
El **saber científico** es riguroso y metódico, basándose en hipótesis y leyes, y se relaciona estrechamente con el **saber técnico** (producción de cosas) a través de la **tecnología**. El **saber artístico** (música, pintura) narra la experiencia vital, posee un componente técnico (saber hacer) y es una forma de conocer. Finalmente, el **saber común u ordinario** surge de la experiencia personal sin ser sistemático y a menudo incluye prejuicios, permitiendo a las personas ser expertas en tareas sin poder fundamentar teóricamente su saber.
3. La Filosofía
3.1. La “Mirada” de la Filosofía
La filosofía surge en Mileto (siglo VI a.C.) como un cambio de “mirada” al usar los sentidos y la razón en lugar de la imaginación mítica, manteniendo la meta de una explicación total de la realidad. Esta **actitud filosófica** se fundamenta en la **admiración** por el orden natural, la **duda** ante la propia ignorancia (que es el principio de la sabiduría, según Sócrates), y la conciencia de desorientación. Etimológicamente significa “**amor a la sabiduría**”, definiendo al filósofo como aquel que busca constantemente lo que no termina de alcanzar.
3.2. Objetivos y Objetos de la Filosofía
La filosofía persigue dos fines históricos:
- La **Filosofía Teórica** busca **conocer la realidad** en su totalidad, estudiando su estructura y sentido a través de la observación conceptual (theoréin), abarcando temas como el pensamiento, la estructura del ser, Dios y la ciencia.
- La **Filosofía Práctica** se enfoca en **vivir una vida feliz**, analizando las **acciones libres** del ser humano, tanto individual como socialmente, incluyendo la organización política, la legitimidad de las leyes y el uso adecuado de los bienes.
La filosofía se divide en teórica (estudio de la realidad y el conocimiento) y práctica (estudio de la acción humana). La teórica incluye la lógica, metafísica, ontología, gnoseología, teodicea, antropología, filosofía de la naturaleza, ciencia, técnica y lenguaje; la práctica abarca la ética, política, derecho, retórica, economía y estética.
3.3. La Filosofía en su Historia
A lo largo de la historia se han sucedido diversos períodos, autores y problemas en el quehacer filosófico. Exponemos a continuación dos divisiones de la historia de la filosofía: la más común, por períodos; y otra, temática, atendiendo a los grandes temas de interés de cada período.
División por Períodos:
- **Filosofía Antigua** (VI a.C. – V d.C.): Incluye a los presocráticos, Sócrates, Platón y Aristóteles.
- **Filosofía Medieval** (V – XV): Destaca por pensadores como Santo Tomás y Averroes.
- **Filosofía Renacentista y Moderna** (XV – XVIII): Marcada por Descartes, Kant y Locke.
- **Filosofía Contemporánea** (XIX – Actualidad): Abarca desde el idealismo alemán (Hegel, Marx) hasta el existencialismo (Sartre) y pensadores españoles como Ortega y Gasset.
División por Temas:
La división temática de la filosofía atiende a las preguntas centrales de cada época:
- **Período Ontológico** (Antigüedad): Se centra en el ser y la naturaleza.
- **Período Ontoteológico** (Medieval): Se centra en Dios como causa primera.
- **Filosofía de la Conciencia** (Renacimiento al XIX): Prioriza el conocimiento (mundo y autoconocimiento).
- **Siglo XX**: Introduce el **Giro Lingüístico** (centrado en el lenguaje como organizador) y el **Giro Práctico** (centrado en la ética aplicada).
Estos temas, como el ser, el conocimiento, lo divino, el lenguaje y la ética, son constantes que han convivido a lo largo de toda la historia filosófica.
4. La Filosofía Hoy: ¿Para Qué?
El **saber filosófico** es un **ejercicio crítico y riguroso** que busca la estructura fundamental de la realidad, la razón y la vida humana. Su vigencia hoy es crucial porque los saberes positivos necesitan ser integrados y valorados éticamente (justicia y felicidad), tarea que no realizan. Además, la filosofía ofrece los **criterios para superar los prejuicios** y cuestionar los supuestos de la ciencia, siendo esencial para establecer fines razonables frente a las amenazas deshumanizadoras de la tecnología. Finalmente, la **capacidad de preguntar** es inherente a la dignidad humana, y su renuncia conduce a la desorientación y al dogmatismo.
El Saber Científico
1. Orígenes
1.1. La Ciencia en la Antigüedad
La ciencia en la Antigüedad se conoce como epistéme, el conocimiento verdadero de lo que es. Platón la limitó al mundo inteligible (eterno), oponiéndole a la dóxa (**opinión**) del mundo sensible. Aristóteles, en cambio, la definió como un saber universal, necesario y enseñable basado en principios, cuyo fin es la contemplación de la verdad, diferenciándola del saber sensible y particular. Durante la Edad Media, la ciencia se mantuvo bajo estas influencias sin separarse claramente de la filosofía.
1.2. La Ciencia desde el Renacimiento hasta Hoy
A partir del Renacimiento, **Francis Bacon** redefine la ciencia como una actividad práctica cuyo fin es **dominar la naturaleza** para el beneficio humano, lo que requiere eliminar los «ídolos» (prejuicios de tribu, caverna, plaza pública y teatro). La **Revolución Científica** (siglos XVI–XVII) formaliza la distinción tajante entre filosofía y ciencia al introducir métodos empíricos nuevos: la **experimentación planificada** y la **matematización** de los resultados, superando la mera discusión de teorías previas.
1.3. La Clasificación de las Ciencias
La física y la astronomía se establecieron como ciencias en los siglos XVI y XVII al definir sus objetos de estudio y proponer un **método propio** (del griego méthodos, “camino hacia”), lo que les otorgó autonomía. El método es un modo planificado de abordar la realidad para alcanzar un fin, y cada ciencia ha tenido su propia evolución histórica en este proceso. La clasificación de las ciencias se basa en sus objetos y métodos específicos.
La clasificación principal divide las ciencias en **Formales** y **Empíricas**:
- Las **Ciencias Formales** (Lógica y Matemáticas) trabajan con objetos ideales y usan la **deducción** (ej. Lógica de predicados, Álgebra).
- Las **Ciencias Empíricas** estudian hechos observables. Estas se dividen en **Naturales** (Físicas y Biológicas, como la Física o la Genética) y **Sociales** (como la Sociología, Economía o Historia), que analizan la dimensión humana y cultural.
2. Métodos Científicos
2.1. El Método de las Ciencias Formales
Las Ciencias Formales emplean el **formalismo**, un método sintáctico basado en un alfabeto y reglas de formación para la **deducción pura**. Evolucionaron de los sistemas axiomáticos (s. XIX–XX) a cálculos basados solo en deducción (post-1930). La validez de estos sistemas se mide por su **Corrección** (todos los teoremas son válidos, implicando consistencia) y **Completitud** (todas las leyes válidas son demostrables). No obstante, los **Teoremas de Gödel** demostraron que cualquier sistema formal consistente y lo suficientemente rico es incompleto, existiendo verdades indemostrables dentro del propio sistema.
2.2. El Método de las Ciencias Naturales
La **inducción** es el razonamiento de lo particular a lo general, siendo usualmente incompleta y arrojando conclusiones probables. El **Método Hipotético-Deductivo (MHD)** estructura la investigación empírica en tres niveles: protocolos (datos), leyes (hipótesis verificadas) y teorías (sistemas universales que unifican leyes). El MHD opera en ciclos:
- Se propone una **hipótesis** (imaginación).
- Se deducen consecuencias comprobables (lógica formal).
- Se contrasta la realidad mediante **verificación** o **falsación**.
- La hipótesis confirmada se eleva a ley.
Las teorías se construyen a partir de leyes y se someten al mismo ciclo para su validación.
2.3. El Método de las Ciencias Sociales
Las Ciencias Sociales estudian la realidad humana, enfrentando el reto de que el sujeto es también objeto, lo que dificulta la objetividad y prohíbe leyes universales debido a la **libertad** inherente a los actores. Este dilema metodológico ha generado tres concepciones clave:
- La **Empírico-Analítica**, que busca la explicación causal al modo naturalista.
- La **Hermenéutica**, centrada en la comprensión del sentido de las acciones.
- La **Crítico-Racional**, que añade una dimensión emancipadora mediante la crítica.
Para operar, estas ciencias utilizan métodos **Cuantitativos** (estadísticos, limitados por elementos inobservables como los valores) y **Cualitativos** (como entrevistas, enfocados en la comprensión contextual), los cuales suelen integrarse para abordar la complejidad social.
Conocimiento y Verdad
1. El Ámbito del Conocimiento
A las preguntas formuladas en el texto introductorio se les busca respuestas desde la **teoría del conocimiento** o **gnoseología**, es decir, desde la disciplina filosófica que se pregunta, en general, por el conocimiento.
1.1. ¿Qué es Conocer?
Conocer es una actividad cuyo objetivo es aprehender un objeto o estado de cosas para poderlo expresar y compartir, siempre con la pretensión de alcanzar la verdad, aunque esta no siempre se logre. Esta relación cognoscitiva es bipolar, constituida por el **Sujeto**, quien realiza la acción condicionado por sus capacidades, y el **Objeto**, que es la parte de la realidad captada. El **Conocimiento** se define como el resultado (efecto) de esta apropiación intelectual, diferenciándose de la actividad constante de búsqueda que lo origina, lo cual nos lleva a cuestionar la fiabilidad de lo que afirmamos conocer.
1.2. Los Grados del Conocimiento
Kant clasificó el conocimiento en tres grados según su justificación:
- La **Opinión** carece de pruebas objetivas y tiene escasa seguridad subjetiva.
- La **Creencia** implica una fuerte convicción subjetiva, pero carece de justificación objetiva universalmente válida.
- El **Saber** es el grado más alto, requiriendo tanto convicción subjetiva como pruebas objetivas que permitan defender la idea ante otros.
Al compartir las razones de nuestro conocimiento, entramos en el plano intersubjetivo, y si estas razones son aceptadas por otros sujetos racionales, el conocimiento adquiere el carácter de **objetividad**.
2. Sobre la Verdad
El conocer está relacionado con la búsqueda de la verdad, de ahí que podamos considerar que el conocimiento tiene que ver con la verdad hallada. Pero ¿qué entendemos por verdad cuando utilizamos la palabra «verdad»?
2.1. Raíces Culturales y Campos de la Palabra “Verdad”
El concepto contemporáneo de verdad integra herencias lingüísticas diversas:
- El griego alétheia la concibe como “**desvelamiento**” o aquello que no está oculto, siendo una propiedad intrínseca de la realidad que se muestra a la razón.
- El latín, con veritas, enfatiza el rigor y la exactitud en la expresión, conectando el decir con la veracidad del hablante.
- El hebreo emunah aporta la dimensión de **confianza** y fiabilidad en el cumplimiento de lo esperado.
Actualmente, distinguimos si el error es una **falsedad** (un yerro involuntario) o una **mentira** (un engaño intencional al saberse falso). Finalmente, la verdad se manifiesta en múltiples campos, desde la **verdad ontológica** (del ser) y **lógica** (del pensamiento) hasta la verdad científica, ética y teológica, mostrando su aplicación transversal a toda experiencia humana.
2.2. Tener por Verdadero
La tarea fundamental de la investigación, tanto científica como filosófica, es la búsqueda de resultados verdaderos, pero la seguridad sobre dicha veracidad se manifiesta en tres estados mentales distintos:
- La **Ignorancia** es el reconocimiento del desconocimiento.
- La **Duda** surge cuando las razones a favor y en contra de un juicio se equilibran, estado asociado a la opinión.
- La **Certeza** es el estado mental donde el sujeto afirma la verdad con seguridad completa, correspondiendo al saber.
Es crucial entender que la conciencia de la ignorancia y la duda no son obstáculos, sino fuertes incentivos que impulsan la búsqueda de la verdad y son necesarios para desarrollar un sentido crítico y aprender a pensar por uno mismo, exigiendo la revisión de nuestros criterios de verdad.
2.3. Criterios de la Verdad
Los **criterios de verdad** son pautas o reglas que permiten distinguir entre lo verdadero y lo falso, proporcionando un estado de seguridad sobre la validez de un enunciado. Entre los principales criterios se encuentran:
- La **autoridad**, que consiste en aceptar algo como verdadero cuando proviene de una persona considerada experta o confiable en la materia; aunque es recomendable contrastar varias fuentes y no depender de una sola.
- La **tradición**, que se basa en aceptar como verdadero aquello que ha sido transmitido y aceptado por generaciones a lo largo del tiempo.
- La **evidencia**, que se fundamenta en pruebas objetivas, comprobables de manera intersubjetiva, ya sean racionales (como en demostraciones lógicas o matemáticas) o empíricas (como en experimentos científicos).
La evidencia incluye tanto los primeros principios considerados indiscutibles, como el **principio de identidad** (todo ente es igual a sí mismo) y el de **no contradicción** (un enunciado y su contrario no pueden ser verdaderos simultáneamente), como aquellos conocimientos que se muestran como verdaderos tras un proceso de demostración racional o experimental, por ejemplo, teoremas matemáticos o comprobaciones en laboratorio, como la descomposición del agua en oxígeno e hidrógeno.
Resumen de Conceptos Clave
La **necesidad humana de saber** es la tendencia natural del ser humano a conocer la realidad y su propio lugar en ella, fundamentada en la menesterosidad: nacemos desvalidos, con pocos instintos y requerimos una larga crianza; además, somos conscientes de nuestra mortalidad y capaces de cuestionarnos, lo que nos impulsa a buscar conocimiento para orientar la vida hacia la felicidad y evitar la infelicidad que puede surgir del desconocimiento.
**Conocer** es la actividad mediante la cual el sujeto se apropia intelectualmente de un objeto, proceso que implica atención, análisis y síntesis, con el fin de poderlo expresar y compartir con otros; mientras que **saber** es el resultado organizado de ese proceso, un producto sistematizado que puede ser enseñado, evaluado y transmitido. Los **sentidos** son la puerta de entrada a la experiencia, permitiendo captar información del mundo exterior; la **razón**, en cambio, permite elaborar, ordenar y fundamentar esta experiencia a través de la **intuición**, la **deducción**, la **inducción** y la **reflexión**.
El **saber mítico** constituye la primera forma de conocimiento histórico: narraciones maravillosas, atemporales, protagonizadas por dioses o héroes, que explican el cosmos y la vida humana considerando a las fuerzas naturales como deidades sujetas al destino (moira); su función era ofrecer sentido a la existencia y explicar fenómenos incomprensibles, aunque carecían de rigor racional. El **saber literario** utiliza la palabra hablada o escrita para imitar la realidad (mímesis), centrarse en lo que podría suceder y provocar **catarsis**, proporcionando placer estético y reflexión emocional. El **saber religioso** busca el sentido de la vida a partir de la **revelación**, la fe y la tradición; parte de verdades indubitables y ofrece guía moral y existencial, diferenciándose de la filosofía, que somete toda afirmación a la duda racional. El **saber científico** es riguroso, sistemático y metódico, basado en hipótesis, leyes y teorías verificables; el **saber técnico** está ligado a la aplicación práctica del conocimiento para producir objetos y transformar la naturaleza mediante la tecnología; el **saber común** surge de la experiencia cotidiana, carece de sistematización y con frecuencia incluye prejuicios.
La **filosofía** es el amor a la sabiduría y la búsqueda racional de los principios últimos de la realidad, la vida humana y la acción ética; su **actitud filosófica** se basa en la admiración por el orden natural, la conciencia de la propia ignorancia y la necesidad de orientar la vida mediante reflexión crítica. La **filosofía teórica** estudia la estructura y sentido de la realidad, abordando el conocimiento, el ser, Dios y la ciencia, mientras que la **filosofía práctica** orienta la acción humana hacia la felicidad y el bien común, analizando la ética, la política, el derecho y la gestión de los bienes.
La **ciencia antigua** (epistéme) buscaba conocimiento verdadero y universal; la **ciencia moderna**, a partir de Bacon y la Revolución Científica, se orienta a dominar la naturaleza mediante la experimentación y la eliminación de prejuicios (“ídolos”), utilizando el **método científico**, que formula hipótesis, deduce consecuencias y las contrasta con la experiencia para confirmarlas o refutarlas. Las **ciencias formales** (lógica, matemáticas) trabajan con objetos ideales y deducción pura; las **ciencias empíricas** estudian hechos observables y se dividen en naturales (física, biología) y sociales (sociología, economía, historia), que combinan métodos cuantitativos y cualitativos. Las **ciencias sociales** enfrentan el reto de estudiar sujetos libres y conscientes, aplicando enfoques **empírico-analíticos** (explicación causal), **hermenéuticos** (comprensión del sentido) y **crítico-racionales** (dimensión emancipadora).
La **opinión** es un juicio en el que no se puede afirmar ni negar con seguridad, debido a que los argumentos a favor y en contra tienen igual peso; la **creencia** implica convicción subjetiva, pero carece de justificación objetiva completa; el **conocimiento** requiere certeza completa y justificación racional que pueda ser compartida y defendida ante otros. La **ignorancia** reconoce el desconocimiento, la **duda** suspende el juicio y la **certeza** afirma plenamente la verdad de un juicio. La **verdad**, según el contexto cultural, puede entenderse como alétheia (desvelamiento de lo oculto), veritas (exactitud y rigor en la expresión) o emunah (confianza y fidelidad); la **mentira** es afirmar algo falso sabiendo que lo es, mientras que la **falsedad** es un error involuntario. Los **criterios de verdad** incluyen la **autoridad** (aceptación basada en expertos), la **tradición** (aceptación heredada) y la **evidencia** (pruebas objetivas, demostraciones y comprobaciones intersubjetivas).