La España del siglo XIX: De la Guerra de la Independencia al Trienio Liberal

Guerra de la Independencia (1808-1814)

La insurrección se extendió a muchas localidades y se formaron juntas para organizar el gobierno y la defensa. Los franceses intentaron imponer un sistema de gobierno basado en el liberalismo que quedó plasmado en el Estatuto de Bayona, que en realidad era una carta otorgada, ya que no respondía a una decisión popular, sino a una imposición imperial.

Antecedentes clave

  • Tratado de Fontainebleau: Firmado por Godoy, permitió la entrada a las tropas francesas con el pretexto de invadir Portugal, aliado de Inglaterra.
  • Manuel Godoy: Carlos IV delegaba su poder en él, por lo que ocupaba un papel muy importante. Fue quien firmó el Tratado de Fontainebleau.

La cuestión sucesoria y el origen del carlismo

Aunque Fernando VII era todo menos moderado, las reformas y la suavización del Antiguo Régimen extendieron la idea entre los absolutistas de que estaba en manos de los liberales. Los más radicales se organizaron en torno al hermano del rey, Carlos María Isidro. Fruto de este clima fueron las insurrecciones absolutistas carlistas.

El rey quería asegurar la sucesión, ya que no tenía descendencia. Casado con María Cristina de Borbón, en mayo de 1830 se anunciaba el embarazo de la reina. Un mes antes se había publicado la Pragmática Sanción que eliminaba la Ley Sálica, lo que permitía reinar a las mujeres. En octubre de 1830 nacía una niña, la futura Isabel II. Comenzaba así la llamada “cuestión sucesoria” y la aparición del carlismo. Este nacimiento radicalizó a la facción absolutista, que apoyaba como sucesor a Carlos María Isidro. El clima de guerra civil se anunció cuando Fernando VII falleció e Isabel II fue proclamada reina.

Desarrollo del conflicto

  • Dos de mayo de 1808: Ante la salida de los últimos representantes de la familia real, el pueblo de Madrid se alzó contra las tropas francesas.
  • Abdicaciones de Bayona: Napoleón obligó a Carlos IV y a Fernando VII a renunciar al trono para entregárselo a su hermano, José Bonaparte (José I de España).
  • Resistencia popular: El levantamiento sorprendió al ejército francés, que no pudo ocupar ciudades como Gerona, Zaragoza o Valencia, cuyos sitios fueron ejemplo de resistencia.

El desarrollo de la guerra

Napoleón aprovechó la ocasión para ocupar las ciudades vascas, pero la ocupación de España no fue tan rápida como creía. La victoria española en la batalla de Bailén (19 de julio de 1808) obligó al rey José I a abandonar Madrid y las tropas francesas se retiraron al norte de la Península.

Napoleón mandó un ejército, entró en Madrid y, durante su estancia, llevó a cabo reformas como la supresión de la Inquisición. Mientras, un ejército inglés al mando del general Wellesley desembarcó en la Península para ayudar a los portugueses. El ejército español colaboró con Wellington, permitiendo a Napoleón ocupar casi toda España, quedando libre solo Cádiz.

En 1812, los efectos adversos de la campaña de Rusia obligaron al emperador a retirar tropas de España. El debilitamiento francés fue aprovechado por las tropas anglo-españolas. La derrota francesa en Vitoria precipitó el abandono de España de José I. Napoleón, al borde de la derrota en Europa, firmó con Fernando VII el Tratado de Valençay, mediante el cual Fernando VII era repuesto en el trono.

Consecuencias políticas

Durante la ocupación francesa, se adoptaron dos actitudes:

  1. Los patriotas: Defensores de la monarquía borbónica y contrarios a la nueva dinastía. Surgieron dos posturas: los que buscaban reformar la monarquía bajo el liberalismo y los absolutistas defensores del viejo orden.
  2. Los afrancesados: Quienes se comprometieron con la nueva dinastía de José I. Contra ellos se desató una dura persecución, acusados de traidores.

Las Cortes de Cádiz

La revolución liberal burguesa se inició casi al mismo tiempo que la guerra, contemplando una convocatoria de Cortes generales y extraordinarias cuya iniciativa partió de la Junta Central en 1810.

Composición y labor legislativa

La elección de los diputados tropezó con grandes dificultades por la ocupación militar. Entre los diputados existían varias sensibilidades: un grupo pretendía mantener el sistema absolutista, mientras que los liberales proponían una cámara única que asumiera la soberanía nacional y elaborara una constitución. Esta última posición triunfó.

La obra legislativa fue ingente y representó una ruptura radical:

  • La soberanía residía en la nación.
  • Igualdad ante la ley (fin de la sociedad estamental).
  • Reformas: libertad de imprenta, supresión de la Inquisición, de los señoríos jurisdiccionales, de los gremios y de la Mesta, además de la libertad de comercio e industria.

La Constitución de 1812

Aprobada el 19 de marzo de 1812, se conoció popularmente como “La Pepa”. Sus principios fueron:

  • Afirmación de la soberanía nacional.
  • Reconocimiento de derechos y libertades individuales.
  • División de poderes: legislativo (Cortes), ejecutivo (Rey y gobierno) y judicial (independiente).
  • Religión católica como única oficial.
  • Sufragio universal masculino.
  • Creación de la Milicia Nacional.

El Trienio Liberal

Tras el pronunciamiento de Riego, Fernando VII juró la Constitución de 1812 y se inició una labor legislativa que recuperaba muchos decretos de las Cortes de Cádiz. Fue un periodo de reformas políticas y económicas.

Divisiones internas y fin del periodo

El liberalismo se dividió en:

  • Liberales moderados: Defendían un mayor poder del rey y el control de la prensa.
  • Liberales exaltados: Querían volver a la Constitución de 1812.

Los gobiernos estuvieron inmersos en una crisis constante debido a las conspiraciones, las intrigas del rey y la guerrilla realista. Finalmente, tras un intento de golpe de Estado fomentado por el rey, la Santa Alianza intervino enviando a los Cien Mil Hijos de San Luis, que invadieron España. Fernando VII restauró su poder absoluto y ordenó una persecución implacable contra los liberales.