La Ilustración y el Pensamiento Moderno: De la Razón a la Crítica Social

1. ¿Qué es la Ilustración?

La Ilustración es el movimiento cultural e intelectual que se desarrolla en Europa, abarcando el siglo comprendido entre la Revolución inglesa de 1688 y la francesa de 1789. También se le llama «Siglo de las Luces», porque su propósito es alcanzar y difundir el saber que iluminará a las personas y a la sociedad, que se encuentra en penumbras debido a la ignorancia, a la superstición y al fanatismo religioso. Su lema, formulado por Kant, es sapere aude: «Ten el valor de servirte de tu propia razón».

2. Los valores de la Ilustración

a) La confianza en la razón

La razón es un atributo natural del ser humano que le permite conocer, dominar la naturaleza y progresar hacia la justicia y la libertad. En la Ilustración se concibe como esencialmente:

  • Autónoma: Suficiente en sí misma, no depende de ninguna autoridad externa.
  • Crítica: Somete todo a revisión: la tradición, la moral, la religión, el poder, la filosofía e incluso a sí misma.
  • Universal: Es la misma en todo ser humano, con independencia de su origen o momento histórico.

b) La ciencia y el saber como luz

La ciencia y la técnica sacarán a la humanidad de la ignorancia y la esclavitud. Esta confianza en el poder de la razón y la ciencia para resolver todos los problemas humanos se denomina cientifismo ilustrado, y se debe en gran medida a Newton. Llevó a la confección de la Enciclopedia (Diccionario razonado de las ciencias, las artes y los oficios), dirigida por Diderot y D’Alembert, que compilaba todo el saber ilustrado en 35 tomos con el objetivo de democratizarlo. Fue censurada en muchos países.

c) La idea del progreso

Los ilustrados consideran la historia humana como un proceso continuo e irreversible de perfeccionamiento científico-técnico y político-moral. El ser humano es el protagonista de la historia, la construye y es responsabilidad suya. Gracias a la transformación que obrará la Ilustración, este proceso solo puede consistir en un ir hacia delante.

d) La crítica a la religión

Los ilustrados critican el dogmatismo y la superstición religiosa, aunque no son necesariamente ateos. Por medio de la razón buscan los elementos comunes de todas las religiones, que serán concebidos como una muestra de racionalidad y naturaleza universales. Esto se conoce como religión natural: una religión sin dogmas, no coercitiva, que incluye a todos los seres humanos. Frente a ella se pueden adoptar dos actitudes:

  • Deísmo: Dios ha creado el universo pero ya no interviene en él; el destino de los seres humanos depende únicamente de ellos.
  • Teísmo: Dios existe y sí interviene en la evolución del mundo y en el destino de las personas.

e) La defensa del liberalismo político y la democracia

Los ilustrados se oponen a la sociedad estamental del Antiguo Régimen. Para ellos, todos los individuos son libres e iguales. Esta idea permite pensar el concepto abstracto de ciudadanía, aplicable a cualquier ser humano con independencia de su nacimiento o clase social. Por otro lado, permite concebir el poder político como el resultado de un pacto social: el gobernante no ha sido elegido por Dios, sino por los ciudadanos, y estos tienen el poder de revocarlo si no cumple con lo pactado.

Los ilustrados defienden que estas ideas están insertas en el derecho natural y que deben plasmarse en el derecho positivo. No obstante, no todos defendían las mismas ideas políticas: Voltaire era partidario del despotismo ilustrado («todo para el pueblo, pero sin el pueblo»), mientras que Rousseau defendía el republicanismo democrático.

4. Olympe de Gouges (1748–1793)

Olympe de Gouges nace bajo el nombre de Marie Gouze en 1748 en Montauban (Francia). Gracias a su ingenio destacará en los salones, parlamentando siempre a favor de los oprimidos: la prisión por deudas, la esclavitud de los negros y los derechos de la mujer. Su interés por la literatura la lleva a convertirse en dramaturga.

En lo político mantuvo una postura moderada y se inclinó por la monarquía constitucional. En 1791 publicó la Declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadana, que complementa la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, extendiendo su universalismo a las mujeres. Su frase más célebre: «Si la mujer tiene derecho a subir al cadalso, debe tener igualmente el de subir a la tribuna».

Fue guillotinada el 3 de noviembre de 1793. El único derecho que el gobierno revolucionario le reconoció fue el del artículo X de su Declaración: el de subir al cadalso como los hombres.

5. Mary Wollstonecraft (1759–1797)

Nacida en Inglaterra, se formó de manera autodidacta y se emancipó a los diecinueve años. Sus primeras obras las publicó bajo seudónimo masculino, práctica común en la época para las mujeres escritoras.

6. Marx (1818–1883)

Filósofo alemán, autor de El Manifiesto Comunista (1848) y El Capital (1867). Sus conceptos clave incluyen:

  • Alienación económica: El trabajador produce bienes que no le pertenecen y el valor que añade (plusvalía) se lo apropia el capitalista.
  • Alienación ideológica: La economía determina las ideas. La religión es «el opio del pueblo», una forma de alienación que justifica el orden establecido.
  • Materialismo dialéctico: La historia es la historia de la lucha de clases.

7. Freud (1856–1939)

Médico vienés y fundador del psicoanálisis. Su obra clave es La interpretación de los sueños (1900).

Modelo de la psique

  • Primera tópica: Consciente, Preconsciente e Inconsciente.
  • Segunda tópica:
    • Yo (Ego): Media entre el ello, el superyó y la realidad.
    • Superyó (Superego): Interiorización de las normas morales.
    • Ello (Id): Matriz de deseos e impulsos (Eros y Thánatos).

El objetivo del psicoanálisis es hacer consciente lo inconsciente, revelando que los motivos más básicos de nuestras acciones no siempre son racionales.