La prosa y la poesía en la Edad Media

Métrica: Juan Ruiz emplea la cuaderna vía aunque a veces sustituye el metro alejandrino por el de 16 sílabas. Verso de arte – destaca el zejel.

Propósito

Destaca la ambigüedad. Podría referirse al amor humano, entendido algunas veces como un arte refinado y otras como una pasión desenfrenada. Puede aludir al amor divino y radicaría la intención moralizadora.

Prosa medieval

Las primeras manifestaciones de la prosa romance aparecen bajo el reinado de Fernando III el Santo, que eran traducciones de textos anteriores escritos en latín. Calila e Dimna y el libro de los engaños.

La prosa alfonsí

Alfonso X el Sabio, segunda mitad del siglo XIII, es el auténtico creador de la prosa castellana que dota a nuestros idiomas de los instrumentos para elevarlo a la categoría de lengua de cultura. El rey fijó el sistema ortográfico, flexibilizó las estructuras sintácticas y enriqueció el caudal léxico.

La prosa literaria

En el siglo XIV con la aparición de vigorosas personalidades asistimos al nacimiento de la prosa literaria. Ayala cultiva el género histórico con espíritu humanista, en su crónica de Pedro I enjuicia los hechos con sentido crítico, aborda el estudio psicológico de los personajes y anima el relato con diálogos y epístolas. Don Juan Manuel es el autor del Conde Lucanor, obra didáctica que constituye la cumbre literaria del siglo XIV.

Glosas silenses

Son anotaciones del siglo X y se han encontrado en códices de los monasterios de Silos y San Millán.

La novela

Siglo XIV, nace unida a la degeneración de la épica y la decadencia de la sociedad feudal que entra en crisis con el auge de la burguesía. Las primeras manifestaciones son: la novela de aventuras, la gran conquista de ultramar; y la caballeresca, el caballero Zifar.

El teatro medieval

Nace en la Edad Media ligado a las celebraciones religiosas, surge de la dramatización de las ceremonias de culto en el interior de las iglesias.

Auto de los Reyes Magos

La muestra más antigua de nuestro teatro medieval de la segunda mitad del siglo XII. Obra muy pobre dramáticamente, domina el monólogo sobre el diálogo.

El Mio Cid

Se conserva en un manuscrito del siglo XIV copiado por Per Abat pero compuesto antes, otros piensan que es de finales del siglo XII. Se ignora el autor, se piensa que es de San Esteban de Gormaz y de Medinaceli. El primero debió escribir el Cantar del Destierro y parte de los otros dos y recurre a frecuentes cambios de rima por lo que las tiradas son cortas. El segundo habría reformado el poema primitivo añadiéndole las partes restantes y los episodios más novelescos, olvida las rimas difíciles así las tiradas son de mayor longitud.

Argumento, tema y estructura

Exalta la figura del héroe, el Cid, que desterrado por el rey Alfonso V se va de Castilla y conquista Valencia. Después se reconcilia con la monarca y termina casando a sus hijas con los infantes de Navarra y Aragón. El tema es el proceso de engrandecimiento del héroe que desde una situación inicial deshonrosa recupera su honra y el encumbramiento social. Consta de 3 partes: el Cantar del Destierro, el Cantar de las Bodas y el Cantar de la Afrenta de Corpes.

Métrica

Irregularidad métrica, los versos están agrupados en tiradas monorrimas de extensión variable. Los versos constan de 2 hemistiquios de 6 a 8 sílabas cada uno. Rima asonante pero presenta anomalías que Menéndez justifica con la hipótesis de la -e paragógica.

Valores artísticos

Destaca su realismo, refleja la organización social y las costumbres de la época, refiere sucesos y renombra personajes que son verídicos, describe con exactitud los distintos escenarios, fuerte unidad de la obra frente al tema central, pericia del poeta al conjugar en la persona del protagonista la faceta heroica y humana, la maestría con la que el autor traza los caracteres. Se introduce el elemento humorístico.

Lengua y estilo

Confluyen rasgos idiomáticos propios de la épica y recursos de la lengua hablada. Característicos del estilo épico: pervivencias de arcaísmos, epíteto ritual y dualidades. En la lengua hablada destaca el uso del vocativo y de formas verbales en segunda persona del plural con los que el juglar se dirige a los oyentes para llamar su atención, la supresión del verbo introductor y la libertad en el uso de los tiempos verbales.