Sistema político de la Restauración
Causas y orígenes de la Restauración
La inestabilidad del Sexenio Democrático provocó un viraje de la burguesía hacia posiciones conservadoras. El fracaso republicano despertó el anhelo de la restauración monárquica. Antonio Cánovas del Castillo fue la figura política del momento y el artífice de la Restauración: preparó la vuelta a España y el acceso al trono de Alfonso XII. Redactó y hizo firmar a Alfonso XII el Manifiesto de Sandhurst, pero la Restauración se desencadenó por el pronunciamiento en Sagunto del general Martínez Campos, que proclamó rey de España a Alfonso XII.
Cánovas y la teoría del sistema político de la Restauración
Cánovas del Castillo diseñó un nuevo sistema político —aspiraba a que fuese estable y sólido— inspirado en el modelo inglés (alternancia en el Gobierno y consolidación de la monarquía y del Parlamento). El proyecto se apoyaba en tres pilares:
- El rey y las Cortes
- El bipartidismo dinástico (Partido Conservador y Partido Liberal)
- Una Constitución moderada
El rey y las Cortes
Se volvía a las ideas del liberalismo doctrinario, defendiendo la soberanía compartida entre el rey y las Cortes. El proyecto aumentaba las prerrogativas del monarca dentro de un marco constitucional.
Partido Conservador y Partido Liberal
Ambos eran partidos dinásticos. El Partido Conservador tenía como líder a Cánovas e integraba a los antiguos moderados y a los alfonsinos cercanos a su persona. El Partido Liberal estaba liderado por Sagasta. Carlistas y republicanos quedaban excluidos de gobernar.
Constitución moderada de 1876
Tras las elecciones se reunieron Cortes constituyentes que dieron como resultado la Constitución de 1876: de carácter moderado, basada principalmente en la de 1845 con aportes de la de 1869. Era compatible con gobiernos de muy distinto signo político, lo que daba estabilidad al sistema.
Características principales:
- Soberanía compartida entre el rey y las Cortes.
- Aumento de las prerrogativas del rey.
- Cortes bicamerales con poder limitado: el Senado era elitista y conservador; el Congreso era electivo.
- Contenía una declaración de derechos semejante a la de 1869 pero más general, dejando lo concreto a las leyes ordinarias.
- Declaraba el catolicismo como religión oficial del Estado, reconociendo la libertad individual de culto pero no las manifestaciones públicas de otras religiones.
Funcionamiento real del sistema
Turno de partidos
El llamado turno pacífico consistía en la relevación pactada del poder con plazos razonables: cuando un partido consideraba que le tocaba o que debía dejar el Gobierno lo pactaba con el otro y con el rey. Éste disolvía las Cortes y convocaba nuevas elecciones que, con frecuencia, serían manipuladas para garantizar la alternancia.
El caciquismo y el fraude electoral
El caciquismo funcionaba como una red piramidal: en Madrid la oligarquía decidía los resultados electorales y los comunicaba a los gobernadores civiles. Estos realizaban el encasillado con los candidatos que debían salir y lo comunicaban a los caciques locales, que aseguraban el resultado en los pueblos mediante influencias, amenazas o pucherazos (cambios de votos en el recuento). La capacidad de fraude y manipulación era mucho menor en las ciudades.
Reinado de Alfonso XII (1875-1885)
Alfonso XII murió a los 28 años; su reinado fue una fase de construcción y consolidación del sistema político diseñado por Cánovas. Inicialmente gobernó el Partido Conservador y, entre 1881 y 1884, se inició el turno pacífico.
Fue una década de éxitos políticos: la Constitución de 1876 (estable y duradera) y la liquidación de la guerra carlista y de la de Cuba.
Estabilización y consolidación
Aunque el sistema era corrupto y antidemocrático, ofreció estabilidad política al país durante la restauración del orden borbónico.
Finalización de la Tercera Guerra Carlista (1876)
La guerra entró en su fase final por el desgaste militar de las tropas carlistas y por la mayor capacidad militar del nuevo régimen. Finalizó cuando Carlos VII cruzó la frontera con Francia, desapareciendo el carlismo como amenaza militar pero no como oposición política.
Finalización de la guerra de los Diez Años en Cuba (1878)
En 1876 se envió al general Martínez Campos con un ejército de 25.000 hombres, que combinó victorias militares con gestiones políticas. Con la Paz de El Zanjón (1878) terminó la guerra con mejoras de condiciones políticas y administrativas en la isla y un amplio indulto a los insurrectos y desertores españoles. Al año y medio estalló la Guerra Chiquita (1879), reducida con relativa facilidad, y posteriormente se desencadenó la guerra de independencia de Cuba (1895-1898).
Regencia de María Cristina (1885-1902)
Tras la muerte de Alfonso XII, su viuda María Cristina de Habsburgo asumió la regencia hasta la mayoría de edad de Alfonso XIII. Se normalizó la práctica del turno de partidos y la regencia comenzó con un Gobierno del Partido Liberal de Sagasta.
Labor legislativa del Gobierno Liberal (1885-1890)
El relevo en el Gobierno buscó garantizar la estabilidad del régimen durante la regencia (pacto de El Pardo). Tras la muerte de Alfonso XII, Sagasta sustituyó a Cánovas y se inició una fase de cinco años de gobierno liberal continuo, durante la cual se promovieron importantes reformas legislativas:
- Código de Comercio (1885) y Código Civil (1890).
- Ley de Asociaciones (1887): permitió la legalización de organizaciones obreras. Anteriormente se había creado la Comisión de Reformas Sociales (1883) para estudiar las condiciones de vida de los trabajadores y cómo mejorarlas.
- Ley de Jurado (1888): posibilitó el juicio por jurados para ciertos delitos.
- Ley de Sufragio Universal (1890): en la práctica, el caciquismo y el fraude electoral reducían su impacto real.
Desastre colonial y crisis de 1898
En 1898 se produjo el fin del imperio colonial español como consecuencia de la guerra entre España y Estados Unidos en Cuba y Filipinas.
De la guerra de Cuba a la guerra con Estados Unidos (1895-1898)
En 1895 se produjo una nueva revuelta en Cuba bajo la dirección de José Martí (Partido Revolucionario Cubano) y los generales Máximo Gómez y Antonio Maceo. Comenzó la tercera guerra de Cuba contra España. Los insurrectos cubanos estaban impulsados por el Partido Revolucionario de Martí (Martí murió en combate al poco de comenzar la guerra).
España envió al general Martínez Campos, cuya política negociadora no funcionó, y fue reemplazado por el general Valeriano Weyler, cuyo objetivo fue la victoria militar sin concesiones (política de reconcentración). Estados Unidos intervino como actor clave del conflicto; el detonante fue la explosión del acorazado Maine en 1898 (enviado para proteger a los estadounidenses en Cuba), y con ese pretexto Estados Unidos declaró la guerra a España. La flota española fue aniquilada en Santiago de Cuba mientras las tropas estadounidenses invadían Cuba y Puerto Rico.
En las islas Filipinas surgieron movimientos nacionalistas que también estaban en conflicto con el dominio español.
Tratado de París y liquidación de las colonias
La guerra culminó con la capitulación de España y la firma del Tratado de París. Estados Unidos impuso a España la pérdida de Cuba y la cesión de Puerto Rico, Guam y las Islas Filipinas (España acabó vendiendo lo que le quedaba en el Pacífico a Alemania). Los soldados reclutados en Cuba, Filipinas y Puerto Rico procedían mayoritariamente de las clases trabajadoras debido a un sistema de cuota que permitía liberarse del servicio militar pagando.
Efectos de la crisis de 1898
La literatura del desastre reflexionó sobre la decadencia española. El desastre colonial tuvo múltiples consecuencias: pérdida de mercados coloniales, repartición de capitales y la crisis de conciencia nacional que dio lugar al regeneracionismo y a la Generación del 98.
Regeneracionismo
El regeneracionismo fue una corriente de pensamiento surgida a raíz de la crisis de 1898. Su figura más representativa fue Joaquín Costa, que criticó con dureza el sistema político de la Restauración y abogó por reformas para regenerar la vida pública y económica de España.