Literatura española: Modernismo, Generación del 98, Vanguardias y narrativa de posguerra (siglos XIX-XX)

Poesía de fin de siglo

Poesía de fin de siglo: Finales del siglo XIX: desastre del 98, España pierde Cuba, Puerto Rico y Filipinas; dictadura de Primo de Rivera; auge del anarquismo; tensiones que acabarán en la Primera Guerra Mundial.

Todo esto se debe a un pensamiento de signo antiburgués y regeneracionista. Rebeldía frente al mundo, rechazo del pasado; destacan el irracionalismo, el subjetivismo y el pesimismo. Pensamiento influido por el nihilismo de Nietzsche y el psicoanálisis de Freud; búsqueda del sentido de la vida. Deseo de evasión de la realidad y actitudes decadentistas.

Modernismo

Modernismo: Hispanoamérica 1888: Azul de Rubén Darío. Alejamiento del realismo; evasión de la realidad. Recuperación del mundo medieval y mitológico. La belleza y el mundo interior del autor como tema. Concepción ideal del amor y paganismo.

Rasgos formales

  • Musicalidad y colorismo.
  • Uso destacado de figuras retóricas y simbología; el color azul como libertad anhelada por el poeta.

Obras y autores relevantes: Prosas profanas (libertad creadora y escepticismo) de Rubén Darío; Manuel Machado (Alma, Cantares, El mal poema). Andalucismo con recuerdo melancólico y angustioso; búsqueda de una expresión musical. Antonio Machado: Soledades, galerías y otros poemas. El paisaje es reflejo del alma y constituye un ejemplo del mejor simbolismo español.

Generación del 98 (G98)

G98: Azorín, Unamuno, Antonio Machado, Valle-Inclán. Manifiesto de los tres; literatura crítica y regeneracionista que denuncia el atraso de España tras el desastre del 98.

Se considera que comparten características autobiográficas comunes, como la vivencia del 98 y la influencia de Nietzsche. Rasgos temáticos: compromiso con el mundo, preocupación por España, revalorización de los románticos y de los clásicos. Rasgos formales: renovación del lenguaje literario, defensa de la sobriedad y el anti-retoricismo, recuperación de palabras en desuso.

Destaca Campos de Castilla de Antonio Machado: identificación con la tierra castellana con mayor objetividad sin perder el enfoque intimista. El paisaje castellano visto desde el recuerdo conduce a temas de amor y muerte; poemas narrativos en forma de romances breves y filosóficos.

Narrativa de fin de siglo

Narrativa de fin de siglo: Finales del siglo XIX: desastre del 98, pérdida de las colonias (Cuba, Puerto Rico, Filipinas), dictadura de Primo de Rivera, auge del anarquismo y tensiones que desembocarán en la Primera Guerra Mundial.

Todo ello da lugar a un pensamiento antiburgués y regeneracionista. Rebeldía frente al mundo, rechazo del pasado; predominan el irracionalismo, el subjetivismo y el pesimismo. Influencias: nihilismo de Nietzsche y psicoanálisis de Freud. Búsqueda del sentido de la vida, deseo de evasión y actitudes decadentistas.

G98 en la narrativa

G98: Manifiesto de los tres; figuras relevantes: Pío Baroja, Azorín, Maeztu. Predomina la angustia existencial y el tema de Dios; rechazo del positivismo y presencia del irracionalismo. Reflexión sobre la existencia de Dios y la situación social y política de España.

Características de estilo: primitivismo, exaltación de lo pequeño y sencillo, lo vulgar y popular; manifestaciones medievales; uso de vocabulario arcaico; subjetivismo; idealismo romántico; renovación formal y transformación de la lengua. La novela sufre un proceso de ruptura que sacude a la burguesía.

En 1902 cuatro novelas certifican la superación del realismo e inician una renovación novelística: Amor y pedagogía de Unamuno, Camino de perfección de Baroja, La voluntad de Azorín y Sonata de otoño de Valle-Inclán.

Características de la narrativa

  • Introspección.
  • Personajes abúlicos y desorientados; crisis vital e inquietudes del autor.
  • Protagonistas mayoritariamente masculinos.
  • Simbolismo: los personajes expresan la crisis de la sociedad.
  • El elemento narrativo se debilita en favor de la reflexión, con deseo de renovación estilística.

Autores y obras

  • Pío Baroja: El árbol de la ciencia.
  • Azorín: Diario de un enfermo.
  • Unamuno: Niebla — en la obra Augusto Pérez decide suicidarse tras hablar con su amigo Víctor Goti sobre temas existenciales; al visitar a Unamuno, descubre que no puede suicidarse porque no está ni vivo ni muerto, sino que es un ente de ficción; Unamuno intenta matarlo y el personaje se niega. Paralelismo hombre–Dios / personaje–autor.
  • Otra obra destacada de Unamuno: San Manuel Bueno, mártir.

Teatro hasta 1936

Teatro hasta 1936: Regencia de María Cristina, desastre del 98, pérdida de las colonias, dictadura de Primo de Rivera, auge del anarquismo y tensiones que desembocarán en la Primera Guerra Mundial. Cronología clave: 1923–31 Primo de Rivera; 1931 Segunda República; 1936–39 Guerra Civil; 1939 dictadura de Franco. En el siglo XX se estrenan muchas obras y coexisten varias generaciones de dramaturgos.

Teatro comercial

Responde a los gustos del público: obras convencionales, visión acrítica y alta comedia.

  • Comedia burguesa: Jacinto Benavente, La malquerida (1913).
  • Teatro en verso: Hermanos Machado; ejemplo: Juan de Mañara (1927), tema de don Juan, musicalidad.
  • Teatro cómico: comedia costumbrista: Hermanos Quintero, El patio (1900), temas sentimentales.

Teatro renovador

Abandono del realismo, sentimiento antiburgués; el teatro se convierte en reflexión filosófica con gran valor simbólico, recuperación de formas primitivas, expresión de primitivismo, tragedia y farsa.

Federico García Lorca

  • Primeras obras: Mariana Pineda (1927), inspirada en la heroína liberal histórica.
  • Farsas: La zapatera prodigiosa (1930) — las esposas se disfrazan de sus maridos para poder trabajar.
  • Teatro de vanguardia: El público (1930) — tras Romeo y Julieta el director recibe la visita de tres hombres vestidos de frac.
  • Teatro mayor: Bodas de sangre (1933) — dos hombres se pelean por una mujer y mueren; tema de la frustración entre deseo erótico y libertad; presencia de personajes femeninos que ven cómo la realidad se opone a sus anhelos; mezcla de verso y prosa, signos no verbales y lenguaje poético.

Valle-Inclán

  • Ciclo modernista: El marqués de Bradomín.
  • Ciclo mítico: personajes regidos por la irracionalidad, Divinas palabras.
  • Ciclo de farsa: teatro de marionetas para criticar, La marquesa Rosalinda.
  • Ciclo esperpéntico: parodia y animalización de los humanos, Luces de Bohemia.

Narrativa de posguerra

Narrativa de posguerra: Años 40–50. Tras la Guerra Civil y durante la dictadura de Franco (1939–1975), la década de los 40 queda marcada por el aislamiento internacional, la represión política, la pobreza, el hambre y el estraperlo. Fuera de España se vive la Segunda Guerra Mundial. Con la Guerra Fría (años 50) el país inicia una recuperación económica gracias al turismo y la industrialización.

Durante la Guerra Civil mueren Unamuno y Valle-Inclán; se exilian Max Aub y Ramón J. Sender. España sufre un aislamiento que dificulta la entrada de nuevas formas narrativas, además de la censura y el desconcierto.

Corrientes en los años 40

En los años 40 conviven dos tendencias:

  • Ideológica (oficial): literatura falangista, escrita por jóvenes que quieren dejar constancia de la victoria y usan técnicas narrativas tradicionales (gesta heroica, religiosidad). Ejemplo: obras de carácter oficial y épico.
  • Existencialista: pesimista y sombría; se divide en dos corrientes:
    • Tremendista: crudeza en la narración, realidad violenta, escenas brutales y personajes contundentes — ejemplo: La familia Pascual Duarte de Camilo José Cela.
    • Existencialismo en sentido amplio: temas como la lucha del individuo frente al destino, la soledad y la frustración.

Ejemplos: Nada de Carmen Laforet; La sombra del ciprés es alargada de Miguel Delibes.

Década de los 50: novela social

Preocupaciones sociales y colectivas. La novela social aborda la dureza de la vida y las dificultades de la transformación de campesinos en trabajadores industriales; aparecen recuerdos de la guerra. El estilo suele ser sencillo para llegar a un amplio público.

  • Realismo testimonial: representación de la realidad desde una perspectiva objetiva.
  • Realismo crítico: denuncia social explícita; personajes de distintas clases sociales.

Destacan Ana María Matute con Primera memoria y Los niños tontos.

Camilo José Cela (1916–2002)

Premio Nobel de Literatura en 1989.

  • Primera etapa: línea existencialista con tintes tremendistas — La familia Pascual Duarte, donde un campesino narra su biografía para explicar los motivos de su muerte.
  • Segunda etapa: realismo social — La colmena (1951): tres días en una cafetería de Madrid en pleno invierno (el café de doña Rosa); cada asistente tiene una historia propia. Mediante el objetivismo se ofrece una imagen cruda y realista de Madrid mediante secuencias breves y costumbristas; la fragmentación de anécdotas conforma un conjunto de vidas cruzadas, como en una colmena. Publicada en 1955; contiene además subtramas y ambientes marginales.

Generación del 27 (G27)

G27: Primera mitad del siglo XX. Transformaciones en política, economía, ciencia y arte. La Primera Guerra Mundial provoca muerte e impacto psicológico; el triunfo de la Revolución Rusa y la Gran Depresión llevan al rechazo del liberalismo y al avance de movimientos comunistas y fascistas; todo ello desemboca en la Segunda Guerra Mundial. En ciencia aparecen la teoría de la relatividad y la mecánica cuántica. En España: 1923–31 Primo de Rivera; 1931 Segunda República; 1936–39 Guerra Civil; 1939–75 dictadura de Franco.

La Generación del 27 es un conjunto de escritores españoles dedicados al cultivo poético. En 1927 poetas viajaron a Sevilla para celebrar el tercer centenario de la muerte de Góngora. Fue un grupo relativamente homogéneo con estrechas relaciones de amistad (epistolarios, dedicatorias y elegías) y difusión de sus composiciones en las mismas revistas literarias. Buscan una síntesis entre tradición y vanguardia: crítica literaria, temas de amor, muerte y paraísos perdidos; preferencia por el verso libre y breve.

Temas y estilo

  • Temas: amor, arte, naturaleza, ciudad, preocupaciones sociales, inquietudes íntimas y la muerte o el sentido trágico de la vida.
  • Estilo: lenguaje cargado de lirismo, uso de la metáfora y la imagen visionaria; juego poético que busca coincidencias sensoriales y dificulta a veces la comprensión. Intento de crear una lengua de uso poético, inspirada en Góngora.

Principales autores

Destacan Pedro Salinas, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Luis Cernuda y las llamadas «sin sombrero», como Concha Méndez.

Evolución

  • Primera etapa: neopopularismo: retorno al primitivismo y al origen; poesía pura que busca la realidad esencial. Creacionismo.
  • Segunda etapa (1929): poetas influidos por el surrealismo, con expresión directa y angustiada de conflictos íntimos y rebeldía frente a las convenciones sociales.
  • Tercera etapa: tras el asesinato de Lorca y la marcha al exilio de muchos poetas, esta etapa se desarrolla desde el exilio.

Pedro Salinas (1891–1951)

Doctor en Filosofía y Letras, catedrático y maestro de Luis Cernuda; en 1936 se exilió a Estados Unidos. Su poesía evolucionó desde una influencia machadiana hacia una visión singular e intelectual de la realidad. El eje de su obra es el amor.

Rasgos: la poesía como conocimiento, el diálogo, la sencillez métrica, el verso libre y la asonancia. Trilogía sobre el amor: La voz a ti debida, Razón de amor, Largo lamento. Obras del exilio: predominan la soledad y la melancolía; el yo poético entabla un diálogo con el mar.

Vanguardias

Vanguardias: Primera mitad del siglo XX. Movimientos artísticos y literarios que reaccionan contra la tradición: tendencia a formar grupos, oposición a la tradición, cambio total y rechazo de la verosimilitud. La obra artística pretende crear una nueva realidad. Se rechaza el sentimentalismo, la subjetividad y muchas veces la lógica; hay una voluntad de renovación y experimentación poética, uso audaz de metáforas y entusiasmo por el mundo moderno.

Movimientos y características

  • Futurismo (Filippo Marinetti): exaltación de la velocidad, la técnica y la fuerza; uso de onomatopeyas y signos no verbales (tipografía variada).
  • Dadaísmo (Tristán Tzara, 1916): retorno a un estado de inocencia sin lógica; poesía fonética, collage y demolición de la cultura burguesa.
  • Surrealismo (André Breton, 1924): liberación del espíritu; ruptura con la moral y la razón; defensa del «amor loco»; reivindicación de la intuición, la imaginación y los sueños; escritura automática e imágenes oníricas. En España influyeron autores como Federico García Lorca y otros poetas.
  • Expresionismo: centroeuropeo; rechazo de la guerra y deformación grotesca como crítica a la sociedad.
  • Cubismo: imágenes fragmentadas y múltiples perspectivas; caligramas de Apollinaire y disposición visual del verso.
  • Ultraísmo: movimiento específico de la poesía en español; alejamiento de los sentimientos, captación de sensaciones, influencia futurista, disposición visual de las palabras, metáforas y supresión de los signos de puntuación.
  • Creacionismo: valoración de las palabras por su estructura y capacidad creadora de belleza (Vicente Huidobro).

En España las vanguardias adoptan un carácter antiburgués e irracionalista. En artes plásticas destacan Picasso, Miró y Dalí; en el terreno literario, Ramón Gómez de la Serna.

Ramón Gómez de la Serna

Al inicio de la Guerra Civil se exilió a Buenos Aires. Además de las greguerías (enunciados breves e ingeniosos que buscan sorpresa mediante metáforas, imágenes insólitas, personificaciones y humor — estilo de juego típico vanguardista), cultivó la biografía, la autobiografía, el teatro y la novela. Fue introductor de las vanguardias en España y dirigió la revista Prometeo.