Pensamiento Filosófico: De la Metafísica a la Ética y la Política

1. Problema del conocimiento y la metafísica

Immanuel Kant inicia su filosofía con una crítica a la metafísica, ya que observa que, a diferencia de las matemáticas o la física, esta no ha alcanzado un conocimiento seguro y está llena de disputas. Por ello, se plantea analizar la propia razón para determinar hasta dónde puede conocer. Este ejercicio da lugar a su filosofía crítica, que consiste en examinar las condiciones del conocimiento.

Kant intenta superar la oposición entre racionalismo y empirismo. Afirma que todo conocimiento comienza con la experiencia, pero no todo procede de ella, ya que la mente posee elementos a priori que hacen posible conocer. De este modo, el conocimiento es el resultado de la unión entre lo que recibimos por los sentidos y lo que aporta nuestra mente.

Para explicarlo, distingue dos facultades:

  • Sensibilidad: Capacidad de recibir datos a través de los sentidos, ordenados según el espacio y el tiempo (formas a priori). El resultado es el fenómeno.
  • Entendimiento: Organiza esos datos mediante conceptos puros a priori llamados categorías (como la causalidad o la sustancia).

Sin embargo, Kant afirma que solo podemos conocer fenómenos, no la realidad en sí misma, que denomina noúmeno. Esto implica que el conocimiento humano tiene límites claros. Por tanto, la razón teórica no puede demostrar cuestiones como la existencia de Dios, la libertad o la inmortalidad del alma.

2. Problema del hombre

En relación con el ser humano, Kant establece una doble perspectiva:

  • Como fenómeno: Es un ser natural sometido a las leyes causales de la naturaleza.
  • Como noúmeno: Posee conciencia moral, lo que implica la idea de libertad.

Kant distingue entre razón teórica (cómo son las cosas) y razón práctica (cómo debemos actuar). Es en este ámbito moral donde adquieren sentido conceptos como la libertad. Por ello, Kant afirma que ha tenido que limitar el conocimiento para dar lugar a la fe.

3. Problema de Dios

Kant sostiene que la razón humana tiende de forma natural a plantearse cuestiones sobre realidades últimas (alma, mundo y Dios), llamadas ideas trascendentales. Aunque no pueden ser objeto de conocimiento científico, cumplen una función reguladora: orientan el conocimiento hacia una mayor unidad y coherencia. En el ámbito de la razón práctica, Dios adquiere un papel fundamental.


4. Problema de Dios (Santo Tomás de Aquino)

Santo Tomás de Aquino representa la culminación de la Escolástica medieval. Para él, razón y fe no se oponen, sino que se complementan. Distingue tres tipos de verdades:

  • Verdades de fe (ej. Trinidad).
  • Verdades de razón (ej. matemáticas).
  • Preámbulos de la fe: Conocibles por ambas (ej. existencia de Dios).

Para demostrar la existencia de Dios, propone las cinco vías, basadas en el principio de causalidad y la experiencia sensible (movimiento, causas eficientes, contingencia, grados de perfección y orden del mundo). Una vez demostrada su existencia, utiliza la vía negativa y la vía afirmativa (analogía) para referirse a su esencia.

5. Problema del hombre (Santo Tomás)

El ser humano es una unidad de cuerpo y alma. El alma es la forma del cuerpo y se divide en vegetativa, sensitiva e intelectiva. El alma humana posee entendimiento y voluntad, permitiendo la libertad y la inmortalidad.

6. Problema de la virtud: ética y política

La ética de Santo Tomás es eudemonista y teleológica: busca la felicidad plena en la contemplación de Dios. Las virtudes (intelectuales, morales y teologales) son hábitos que permiten alcanzar este fin. La ley natural, universal e inmutable, deriva de la naturaleza humana y está subordinada a la ley eterna. En política, el Estado debe buscar el bien común, siempre bajo la guía de la Iglesia.

7. Problema del conocimiento y la realidad (Santo Tomás)

El conocimiento comienza por los sentidos. El entendimiento abstrae la esencia universal de las imágenes sensibles. Introduce la distinción entre esencia y existencia: en los seres creados son distintas (contingencia), mientras que en Dios coinciden (ser necesario).


8. Problema del conocimiento (San Agustín)

San Agustín aborda la relación entre fe y razón bajo la máxima: “cree para comprender” y “comprende para creer”. Frente al escepticismo, afirma la certeza de la propia existencia (autoconciencia). Distingue tres niveles de conocimiento:

  1. Sensible (poco fiable).
  2. Racional inferior o ciencia.
  3. Racional superior o sabiduría (contemplación de verdades eternas mediante la iluminación divina).

9. Problema del conocimiento y la realidad (Descartes)

René Descartes propone un método basado en la evidencia, análisis, síntesis y revisión. Utiliza la duda metódica para alcanzar una verdad indudable: el “pienso, luego existo” (cogito ergo sum). Define tres sustancias:

  • Sustancia infinita: Dios.
  • Sustancia pensante: Alma.
  • Sustancia extensa: Cuerpo.

10. Problema de Dios (Descartes)

Descartes demuestra la existencia de Dios a partir de la idea de un ser infinito y perfecto, que no puede proceder de un ser finito. Al ser Dios perfecto, no puede ser engañador, lo que garantiza la veracidad de nuestras percepciones claras y distintas.

11. Problema del hombre y la moral (Descartes)

Defiende un dualismo entre alma (pensante) y cuerpo (extenso), comunicados a través de la glándula pineal. Propone una moral provisional basada en la obediencia a las leyes y costumbres mientras se construye un sistema científico seguro.


12. Problema del conocimiento y el hombre (Rousseau)

Jean-Jacques Rousseau sostiene que el ser humano es bueno por naturaleza, pero la sociedad lo corrompe. En el estado de naturaleza, el hombre es libre e igual.

13. Problema de la sociedad, política y libertad

La desigualdad surge con la propiedad privada. Para restaurar la justicia, propone el contrato social, donde la soberanía reside en la voluntad general. El individuo pierde su libertad natural pero gana una libertad civil al obedecer leyes que él mismo se da.

14. Educación

En su obra Emilio, Rousseau defiende una educación natural, centrada en el desarrollo libre del niño frente a la imposición social.