La visión de Hume sobre la religión
El problema de la religión ha sido una de las mayores preocupaciones de Hume. Por un lado, considera que las ideas religiosas surgen de las esperanzas y temores del ser humano. Más tarde, se plantea si la creencia religiosa tiene algún fundamento racional, destacando a tres personajes:
- El teísta: cree en la religión de forma tradicional, siguiendo a una determinada iglesia y sosteniendo la existencia de Dios.
- El deísta: partidario de una religión natural, sin necesidad de adherirse a ninguna iglesia, y cree en la existencia de Dios.
- El agnóstico: no se encuentra adscrito a ninguna religión y sostiene que no podemos saber nada acerca de cuestiones religiosas, especialmente la existencia de Dios.
La posición de Hume se adapta a la del tercer personaje, afirmando que no podemos saber nada con seguridad acerca de las cuestiones religiosas. Por tanto, sólo cabe:
- La duda: ya que no podemos establecer racionalmente su verdad.
- La incertidumbre: ya que no podemos salir de esta situación de duda.
- La contradicción: ya que si intentamos razonar las verdades religiosas, caeremos en continuas contradicciones.
De esta manera, Hume considera contradictorio que, si Dios es bueno y bondadoso, pueda existir el mal en el mundo. Así, el único razonamiento que cabe acerca de la existencia de Dios se basa en el orden del universo: en el universo parece haber un orden, es decir, una adecuación de medios a fines, por lo que ha de haber (probablemente) un autor inteligente del universo.
La moral y la religión en Kant
Para Kant, la moralidad no puede basarse en nada empírico: debe ser universal y necesaria. Una norma moral no puede establecer un fin o bien de la conducta, sino que debe contener sólo la forma de la moralidad.
Kant argumenta que la buena voluntad es la única cosa absolutamente buena en el mundo y que una voluntad que obra por deber, motivada por el respeto a la ley moral que se da a sí misma, es una buena voluntad. Obrar por deber significa actuar sin interés particular ni inclinación, sino motivado únicamente por el respeto a la ley moral.
Postulados de la razón práctica
- La libertad humana: Para que exista una acción moral, la voluntad debe actuar de forma autónoma, dándose a sí misma las leyes morales que guíen sus acciones. Kant afirma que para la razón teórica no hay libertad en el mundo; pero la razón práctica afirma que existe la libertad para que se pueda dar la moralidad.
- La inmortalidad del alma: La perfección moral es inalcanzable en esta vida, por tanto, necesitaremos otra vida para alcanzarla. Además, las acciones malas deberán ser castigadas para que la ley moral pueda triunfar.
- La existencia de Dios: Dios es el único ser en el que el deber ser y el ser coinciden, por tanto, es el modelo moral a seguir. Además, Kant defiende que el ser humano siente un deseo natural de felicidad, que sólo se logra cumpliendo el deber moral y siendo recompensados por Dios al haber alcanzado la virtud. La existencia de Dios garantiza que el hombre puede lograr en algún momento la felicidad eterna.
Kant sostiene que la existencia de Dios no puede ser probada ni negada, pero la suposición de su existencia es necesaria para la moralidad y la realización del sumo bien. La religión consiste en la creencia en Dios como una voluntad moralmente perfecta, que manda cumplir libremente con la ley moral y que es la garantía del logro del sumo bien y de la felicidad plena. La religión verdadera es una religión interior y racional, que no requiere de ceremonias ni intermediarios. La religión se reduce, en cierto modo, a la moral.
Crítica al cristianismo
Nietzsche hace una crítica a la religión de la cultura occidental y afirma la “Muerte de Dios”, que identifica con la liberación de un peso que abruma al hombre, ya que la idea de Dios es lo que impide al hombre llegar al superhombre. Por eso piensa que, para que viva el hombre, debe morir Dios. Con su muerte, el ser humano queda libre de cualquier sumisión y se convierte en el creador de su propio destino.
Propuesta: Ateísmo y creencia en el “Eterno Retorno”
La muerte de Dios tiene que conducir al inicio de una nueva humanidad (superhombre) que valora la vida más que cualquier cosa y que pretende vivirla con intensidad. Por eso mismo ya no tiene que creer en el más allá, sino en el “eterno retorno”, que consiste en la repetición infinita de todo lo que ha sucedido, por lo que los acontecimientos que vivimos adquieren una enorme importancia: “Vive de modo que desees volver a vivir”.
El “eterno retorno” pretende cambiar la noción lineal del tiempo (cristianismo) y volver a recuperar la vieja noción circular del tiempo propuesta por Heráclito. Básicamente, es una creencia que trata de hacer eterno al tiempo: tenemos que vivir una vida que deseemos vivir una y mil veces, y para ello tendremos que hacer aquello que realmente queramos hacer; no nos deben importar los momentos malos, ya que los vamos a repetir toda la eternidad.
Esta doctrina separa a aquellos que están dispuestos a aceptar todo el contenido de su vida de aquellos que no lo están. En ella no hay premio o castigo, sino que cada cual tendrá lo que ha vivido. De ahí que tengamos que aprovechar y vivir la vida con nuestra propia voluntad.