Conocimiento y realidad
Para Marx, la realidad se va construyendo a partir de la relación entre el hombre y la naturaleza por el trabajo, en los de diferentes modos producción históricos que han ido apareciendo sucesivamente: desde el comunismo tribal, en el que apenas había división de trabajos, con muy poca productividad; luego en la ciudad antigua griega y romana, en donde ya aparece la propiedad privada y surgen dos clases enfrentadas: ciudadanos libres y esclavos; la sociedad feudal en la Edad Media, en donde se oponen los señores a los siervos de la gleba; y por último, en la historia occidental, el Capitalismo, en donde la clase dominante es la burguésía, propietaria de los medios de producción, y el proletariado, la clase oprimida. Para Marx, toda la historia de la humanidad se puede resumir en una lucha entre clases sociales. Como parte de la realidad tenemos la sociedad en cuya estructura siempre tenemos que distinguir la infraestructura económica y social de la superestructura ideológica. La infraestructura: es la base económica, la forma en la que se organiza la producción de los bienes y las relaciones sociales que se establecen a partir de la propiedad de los medios de producción. Es la base material que determina la estructura y la organización de la sociedad, así como el desarrollo y el posible cambio social. Incluye: las fuerzas productivas y las relaciones de producción . La superestructura: es, por una parte, el Estado con sus instituciones y normas para organizar la sociedad y, por otra, la estructura ideológica . En definitiva, el conjunto de ideas que sirven para legitimar la situación de la clase dominante, en función de sus intereses. Lo que pretende es conservar lo establecido, creando falsa conciencia en la clase dominada. Infraestructura y superestructura están siempre influyéndose mutuamente en una relación dialéctica, aunque Marx quiso poner el acento en la base material de la infraestructura económica para rebatir el idealismo ingenuo de la época. Al darle más importancia a lo material, considerando lo ideológico como un mero reflejo de las condiciones de vida, Marx establecía un determinismo que ha sido muy criticado. Al final de su vida reconocíó que la influencia entre infraestructura y superestructura se da en ambos sentidos. Esto sirve para dar coherencia a sus ideas sobre la posibilidad de transformar la realidad social. En cada época histórica, en cada modo de producción, las contradicciones internas 5 de la sociedad harán que esta entre en crisis. Cuando el desarrollo de las fuerzas productivas desborda el marco jurídico establecido en las relaciones de producción y se despierta la conciencia de la clase oprimida, se crean las condiciones necesarias para que pueda darse una revolución de la clase proletaria.
Los ilustrados llamaron la atención sobre el parasitismo de los nobles, que tenían por cuna toda clase de privilegios, cuando la verdadera riqueza la creaba la burguésía, que formaba parte del pueblo llano en el Antiguo Régimen. Según Marx el enfrentamiento entre esas dos clases (burguésía y proletariado) debería dar pie a una revolución de la que podría surgir una nueva sociedad: la sociedad comunista, que superaría la injusta división entre clases sociales, una vez abolido aquello que la causaba: la propiedad privada. Por esta comprensión de la realidad y la historia, el marxismo es considerado un materialismo dialéctico, ya que es la materia, es decir, la economía, la que con sus tensiones, hace avanzar la historia en un proceso de confrontación y superación. En cuanto al conocimiento, este solo es auténtico cuando posee una doble dimensión: teórico-práctica, ya que el objetivo de los análisis teóricos es la transformación del mundo. En cuanto teoría la filosofía de Marx lleva a cabo un análisis económico, sociológico e histórico del modo de producción capitalista. En cuanto práctica, la filosofía de Marx es un programa político de transformación de la sociedad capitalista, posible gracias a una revolución del proletariado que permitirá el tránsito a la sociedad comunista. Pero dado que el filósofo no puede actuar aislado, necesita al proletariado como sujeto histórico. Marx elaboró su filosofía como praxis, con la intención de despertar la conciencia del proletariado.
Ser Humano
Marx rompe con la tradición filosófica que, desde Grecia, había sobrevalorado en el ser humano la actividad espiritual e intelectual, privilegiando el alma y la razón sobre el cuerpo. Frente a esta antropología de carácter idealista Marx defiende una antropología de carácter materialista que se basa en las siguientes ideas:
1
El hombre es el ser supremo: según el cristianismo Dios es el creador del hombre. Marx, en cambio, señala que Dios es un producto humano, creado para encontrar consuelo a sus sufrimientos. Los atributos divinos no son más que atributos humanos.
2
El hombre es un ser natural activo: es natural porque forma parte de la naturaleza y depende de ella para poder satisfacer sus necesidades vitales. Es activo porque, a diferencia del animal, transforma la naturaleza por medio del trabajo para obtener todo lo que necesita para vivir. Por tanto, lo que distingue esencialmente al ser humano de los animales es el trabajo.
3. El hombre es un ser social: pues es en la sociedad donde se desarrolla el trabajo. El hombre produce siempre para otros hombres y con otros productores, es decir, está siempre en relación con otros.
4. El hombre es un ser histórico: no existe una esencia humana inmutable y universal. El hombre se define en función de las relaciones que establece con la naturaleza y con los demás hombres en el proceso productivo, en el trabajo, y puesto que esas relaciones se modifican históricamente, el hombre también va cambiando históricamente
Una vez que Marx ha analizado qué es el ser humano, analiza las condiciones en las que se desarrolla el ser humano en la época que a él le tocó vivir, la del capitalismo industrial, y al observar que se trata de una sociedad opresora, concluye que el ser humano está alienado. El término alienación se utiliza para designar el estado en que se encuentra el ser humano cuando se ve desposeído de sí mismo y vive engañado, sin poder realizarse en su trabajo. Marx utilizó este término para designar la situación del ser humano en la sociedad capitalista donde es explotado y convertido en una mercancía más, es decir, que el trabajo tal como se desarrolla en la sociedad capitalista, deshumaniza al hombre e impide su realización. Existen varios tipos de alienación que veremos más adelante, pero la más importante y origen de todas las demás es la alienación económica, en la que se distinguen cuatro dimensiones:
1. El trabajador queda alienado con respecto al producto de su trabajo: no puede disponer de sus productos, son otras personas las que son sus propietarias. El objeto de su trabajo se convierte en mercancía y, con la transacción, acaba siendo capital.
2. El trabajador se aliena con respecto a la propia actividad de trabajar: la actividad productiva no ofrece satisfacciones al trabajador, no le permite desarrollar sus energías físicas y espirituales. En su trabajo no se afirma, sino que se niega, no se siente feliz, sino desgraciado, mortifica su cuerpo y arruina su espíritu. Es un trabajo impuesto por la fuerza de las circunstancias, un simple medio para sobrevivir.
3. El trabajador queda alienado con respecto a su propia naturaleza: lo que distingue al ser humano de los animales es que los humanos producen de forma ilimitada y creativa.
4. El trabajador queda alienado con respecto a los otros hombres: como en la sociedad burguesa dominan las relaciones mercantiles y de competencia, cada hombre mira por sus intereses y se convierte en enemigo de los demás hombres. Esta alienación económica se concreta en la plusvalía: la acumulación de capital solo es posible si unos pocos acaparan los medios de producción. Se produce un plus en el valor del producto, una diferencia que únicamente favorece al capitalista, ya que proviene de aquello que no se le retribuye al obrero en su salario. La plusvalía es inherente al capitalismo, donde todo, incluso el trabajo humano, se convierte en mercancía y queda supeditado a las leyes de la oferta y la demanda. Marx concluye señalando que la causa de la alienación en el trabajo es la propiedad privada de los medios de producción y la división del trabajo