Poesía arraigada
En esta corriente se manifiesta la ideología del régimen franquista, aunque a veces los autores se distancian de él. Es una poesía superficial, poco comprometida, que trata temas como la familia, el paisaje y el amor. Dios ocupa un papel importante dentro de estos temas. En cuanto a la forma, se trata de una poesía clasicista que sigue los cánones de la métrica española. Todos los poetas se agrupan en torno a dos revistas: Escorial y Garcilaso (por eso se les ha llamado «poetas garcilasistas»). Destacan autores como Leopoldo Panero, Luis Rosales, Dionisio Ridruejo y Luis García Nieto.
Poesía desarraigada
Los poetas permanecen callados, en su exilio interior, esperando el momento de poder expresar su dolor y su rebeldía. Contrariamente a la ideología de los poetas anteriores, para la poesía desarraigada el mundo es un caos y una angustia. Dios sigue siendo tema de estos poetas, pero expresan que Dios les ha abandonado y, por ello, el mundo está dominado por la soledad, el vacío existencial y el miedo a vivir. Espadaña es el nombre de la revista que los aglutina. Los poetas más importantes son José Hierro y Dámaso Alonso, con su obra Hijos de la ira. En ella, el poeta se rebela ante un mundo arrasado, regido por un Dios que está en silencio y al que el poeta pide cuentas. José Hierro es una de las voces más consolidadas de la posguerra española. Su tono, pesimista y amargo, deja traslucir una cierta esperanza. También debemos citar a Victoriano Crémer y Eugenio de Nora.
Poesía social de los años 50
Esta poesía es una continuación de la poesía desarraigada anterior, con algunas pequeñas modificaciones. Se abandona el tono pesimista y la angustia existencial para denunciar las injusticias y desigualdades sociales. Es una poesía dirigida a «la inmensa mayoría» (expresión de Blas de Otero). El poema debe emplear un léxico sencillo dirigido a todo el mundo. La poesía es un instrumento para transformar la sociedad. Por ello, Gabriel Celaya dirá que «la poesía es un arma cargada de futuro».
Temas principales de la poesía social
- Testimoniar las dificultades económicas: la alienación por el trabajo y las duras condiciones de vida.
- Cantar la solidaridad: la poesía entendida como una herramienta útil.
- Preocupación por España: la superación de las secuelas de la Guerra Civil.
Los poetas que cultivan esta poesía son, en gran medida, los mismos que hemos estudiado en el apartado de «poesía desarraigada»: Blas de Otero (Pido la paz y la palabra), Gabriel Celaya (Cantos íberos), Victoriano Crémer, Eugenio de Nora y José Hierro, poeta que nunca dejó de preocuparse por cuestiones formales (Agenda, Cuaderno de Nueva York).
Poesía de conocimiento de los años 60
A finales de los 50 irrumpe un grupo de poetas que, sin dejar los temas sociales, buscan una mayor elaboración del lenguaje y un desplazamiento de lo colectivo a lo personal. Se conocen como promoción de los 60, pues es en esta década cuando se consolida su obra. Conciben el poema como acto de conocimiento, ya que el poeta indaga en la realidad y descubre lo encubierto.
Temas y características
Si bien cada uno de los poetas del grupo sigue una trayectoria individual, se detectan ciertos temas comunes:
- El fluir del tiempo: muestra la fugacidad de la vida y se evoca con nostalgia el paraíso perdido de la infancia y la adolescencia.
- El amor y la amistad: el amor como experiencia individual y también la amistad que unió a muchos de sus integrantes.
- La creación y la metapoesía: reflexión acerca del propio proceso de escritura.
- Estilo reflexivo: se abandona el tono solemne y sentencioso por un lenguaje coloquial, el uso del verso libre, el humor y la ironía, que sirven de distanciamiento respecto de la realidad.
Autores destacados
Cada poeta tiene un estilo peculiar y trata unos temas diferentes. Por esta razón, la crítica ha puesto en duda que formen un grupo poético uniforme. Muchos de ellos empezaron a escribir en la década anterior:
- Claudio Rodríguez: Sus primeros poemas los publicó en la década anterior. En los años 60 escribe una poesía de carácter intimista en la que domina el interés por la meditación, la naturaleza y el paisaje.
- Jaime Gil de Biedma: Destaca por la expresión sincera y libre con la que aborda los temas poéticos (la experiencia civil, su historia personal, los temas eróticos). La ironía es uno de los valores de sus poemas. Su obra poética es muy relevante: empezó su singladura poética en la década de los 50, pero continuó escribiendo con posterioridad, profundizando en el valor de la palabra para conseguir una poesía estética.
- Ángel González: Trata asuntos cotidianos en los que mezcla la visión intimista con la realidad. Ha obtenido numerosos premios y fue miembro de la RAE.