Evolución política de España: De 1854 a la Restauración

Bienio Progresista (1854-1856)

El periodo comenzó con la Revolución de 1854, un golpe de Estado que triunfó gracias al apoyo popular. Aunque el pronunciamiento de O’Donnell fracasó inicialmente en Vicálvaro, los rebeldes se reagruparon y publicaron el Manifiesto de Manzanares. Redactado por Cánovas del Castillo, este documento prometía:

  • Cumplimiento estricto de la Constitución.
  • Reforma de la Ley electoral y de la Ley de imprenta.
  • Reducción de los impuestos.
  • Restauración de la Milicia Nacional.
  • Convocatoria de nuevas Cortes Constituyentes.

La reina entregó el poder a los progresistas, con Espartero como jefe de gobierno y O’Donnell como ministro de Guerra. Esta coalición llevó a cabo un amplio programa de reformas, destacando:

  • Constitución de 1856 (conocida como la Nonnata).
  • Leyes económicas: Ley de Desamortización General.
  • Ley General de Ferrocarriles.
  • Ley de sociedades bancarias y crediticias.

La inestabilidad social, agravada por la epidemia de cólera de 1854, la subida de los precios del trigo, las malas cosechas y las protestas obreras reprimidas duramente, marcaron el fin de esta etapa.

La Unión Liberal

Hasta 1863 se vivió una etapa de estabilidad política, retornando al régimen moderado de la Constitución de 1845. Los hitos principales fueron el impulso al desarrollo económico y la caída de O’Donnell debido a levantamientos campesinos y problemas internos.

Los años finales del régimen

Entre 1863 y 1868 se sucedieron gobiernos de tendencia conservadora y autoritaria. La crisis económica, el aumento de la corrupción y el desprestigio de la reina Isabel II, debido a su conducta privada e injerencia política, aceleraron el fin del reinado.

El Sexenio Revolucionario (1868-1874)

El Sexenio Democrático o Revolucionario abarca desde el triunfo de la revolución de septiembre de 1868 hasta el pronunciamiento de diciembre de 1874, que dio inicio a la Restauración borbónica.

La Revolución Gloriosa, iniciada por el almirante Topete en Cádiz, triunfó con facilidad, provocando el exilio de Isabel II a Francia.

El Gobierno Provisional (1868-1871)

Presidido por Serrano, con el general Prim en el Ministerio de Guerra, el nuevo gobierno convocó elecciones a Cortes Constituyentes mediante sufragio universal. La nueva Constitución estableció una monarquía democrática con Cortes bicamerales.

Monarquía democrática: Amadeo I (1871-1873)

Tras el asesinato de Prim, el principal apoyo del nuevo rey, Amadeo de Saboya, el reinado se vio marcado por una enorme inestabilidad política. Ante la imposibilidad de gobernar, Amadeo I abdicó en 1873, dando paso a la proclamación de la Primera República.

La Primera República

La República nació con escaso apoyo social y una fuerte oposición. A pesar de su debilidad, se impulsaron reformas radicales como la supresión del impuesto de consumos, la abolición de la esclavitud en Cuba y Puerto Rico, y la separación de la Iglesia y el Estado. El régimen enfrentó desafíos bélicos como la Tercera Guerra Carlista y la Guerra Larga en Cuba.

La Restauración Monárquica (1875-1898)

Los grupos conservadores impulsaron la Restauración de los Borbones buscando estabilidad. Cánovas del Castillo diseñó un sistema para superar el intervencionismo militar y el partidismo excluyente.

La Constitución de 1876

Inspirada en el liberalismo doctrinario, estableció la soberanía compartida entre el Rey y las Cortes, y un sistema bicameral. Aunque inicialmente tuvo sufragio censitario, en 1890 se aprobó el sufragio universal masculino.

Bipartidismo y turno pacífico

Cánovas instauró un sistema de alternancia entre el Partido Conservador y el Partido Liberal. El ejército quedó subordinado al poder civil, y se logró el fin de las guerras carlistas y la pacificación temporal de Cuba mediante la Paz de Zanjón (1878).

Vida política y caciquismo

El sistema se sustentó en los partidos dinásticos, pero se vio empañado por el falseamiento electoral y el fenómeno del caciquismo.