1. El problema del ser humano en Hume
La crítica humeana de la metafísica se extiende asimismo a la idea de una sustancia espiritual o alma. Este concepto había jugado el papel principal en la explicación del ser humano dentro de la historia de la filosofía. Según Hume, no tenemos impresión del alma y, por tanto, la idea de alma no es válida, pues no procede de impresión alguna. En realidad, señala Hume, aquello que Descartes llamaba “mente” o “sustancia pensante” se reduce a un simple conjunto o haz de percepciones (impresiones e ideas) que se suceden temporalmente. La existencia de un yo o sustancia espiritual idéntica a sí misma y permanente es, a su juicio, un mero objeto de creencia y en ningún caso un conocimiento válido. Aunque todos tengamos conciencia de identidad personal mantenida a lo largo del tiempo, esto se debe solo al efecto de la memoria, la cual nos permite hilvanar una conexión entre las múltiples impresiones.
La memoria no crea una identidad, solo un conjunto de impresiones sensoriales impresas en el tiempo. La noción del yo es solo una «ficción de la mente», una simplificación de nuestro verdadero ser: «La mente es una especie de teatro en el que las distintas percepciones se presentan de forma sucesiva; pasan, vuelven a pasar, se desvanecen y mezclan en una variedad infinita de posturas y situaciones. No existe en ella ni simplicidad en un momento determinado, ni identidad a lo largo de momentos diferentes; son solamente las percepciones las que constituyen la mente».
Todo esto supone que cada cúmulo de experiencias vividas nos forma como en realidad somos; si se hubieran modificado nuestras experiencias y percepciones, darían lugar a un cúmulo distinto, a un ser distinto. Nuestra serie de vivencias únicas e irremplazables nos define; la identidad no es algo fijo, sino que cambia permanentemente.
2. El problema de la ética y la moral en Hume
Uno de los principales objetivos de la filosofía humeana es aplicar el método experimental al estudio de la naturaleza humana y, por tanto, a la investigación sobre la conducta moral. Hume pretende averiguar el origen de las normas y juicios morales:
- Norma moral: Principio que nos incita a actuar, indicando qué debemos hacer.
- Juicio moral: Aprobación o reprobación de ciertas conductas o actitudes.
Hume considera que el conocimiento racional no es el fundamento de nuestros juicios morales. La razón solo conoce hechos y relaciones entre ideas, pero no nos impulsa a actuar. La falacia naturalista consiste en deducir juicios de valor a partir de cuestiones de hecho. La razón no puede valorar, solo conocer.
Emotivismo moral
Hume reivindica el papel de las emociones: la razón es esclava de las pasiones. El fundamento de la moral es subjetivo y reside en el sentimiento moral: el agrado o desagrado desinteresado ante las acciones. Lo que provoca placer es bueno; lo que produce dolor, malo. Como compartimos una naturaleza humana común, la moral no es puramente relativa.
El utilitarismo
Debido al sentimiento de simpatía, aprobamos aquello que es útil para la sociedad. La ética de Hume es un precedente del utilitarismo, donde la razón ayuda a determinar qué es útil para el bienestar común.
3. El problema de la política y la sociedad en Hume
3.1. Crítica del contractualismo
Hume critica la tradición naturalista y el contractualismo (Hobbes, Locke, Rousseau). Considera que el «estado de naturaleza» es una ficción y que los pactos solo tienen valor dentro de una sociedad ya constituida. La historia demuestra que el origen de las sociedades proviene del uso de la fuerza y la violencia, no de contratos.
3.2. La utilidad como origen de la sociedad
La sociedad nace porque es útil. La vida en común aumenta la fuerza, la habilidad y la seguridad. Los gobiernos surgen para mantener la justicia y fomentar el bienestar, aunque pueden existir sociedades sin gobierno.
4. El problema del ser humano en Rousseau
4.1. El estado de naturaleza
Rousseau postula una naturaleza humana ideal para criticar el «estado social» vigente. El estado de naturaleza es un modelo hipotético que permite juzgar nuestro presente. El ser humano, en su estado primitivo, se distingue por su libertad natural y su perfectibilidad. Aunque carece de moralidad, es bueno por naturaleza, guiado por el amor de sí mismo y la piedad.
4.2. El origen de la desigualdad: la propiedad privada
La propiedad privada corrompe al hombre, generando egoísmo, desigualdad e infelicidad. El pacto social que surge de la necesidad de proteger la propiedad suele ser injusto, legitimando la tiranía de unos sobre otros.
5. El pensamiento de Descartes
5.1. El método cartesiano
Descartes busca fundamentar la ciencia con el rigor de las matemáticas mediante cuatro reglas:
- Evidencia: No aceptar nada que no sea claro y distinto.
- Análisis: Dividir problemas en partes simples.
- Síntesis: Reconstruir el conocimiento de lo simple a lo complejo.
- Enumeración: Revisar para evitar errores.
5.2. La duda metódica
Descartes duda de los sentidos, de la distinción entre vigilia y sueño, e incluso de las matemáticas mediante la hipótesis del genio maligno. Su primera certeza es el cogito, ergo sum (pienso, luego existo).
5.3. Las tres sustancias
- Res cogitans (sustancia pensante): El yo, el pensamiento.
- Res infinita (Dios): Garantía de la realidad externa.
- Res extensa (sustancia extensa): El mundo material, concebido como una máquina (mecanicismo).
6. El problema del ser humano en Descartes
Descartes sostiene una antropología dualista: el ser humano es la unión de alma (res cogitans) y cuerpo (res extensa). El cuerpo es una máquina, mientras que el alma es libre. La interacción entre ambas ocurre, según Descartes, en la glándula pineal.
7. La filosofía crítica de Kant
Kant busca superar el conflicto entre racionalismo y empirismo. Su «giro copernicano» establece que el conocimiento comienza con la experiencia, pero es estructurado por las formas a priori de la sensibilidad (espacio y tiempo) y las categorías del entendimiento. Kant distingue entre fenómeno (lo que conocemos) y noúmeno (la cosa en sí, incognoscible).