Grandes poetas españoles del siglo XVI y XVII

Garcilaso de la Vega

Nació en 1501. Participó como soldado en numerosas campañas, algunas al lado del emperador Carlos V. Residió en Nápoles, donde pudo conocer el ambiente cultural. Casado con Elena de Zúñiga, se enamoró de Isabel Freire, a la que le dedicó gran parte de su poesía. Murió en el asalto al castillo de Le Muy (Provenza) en 1543. Su obra poética fue publicada por la viuda de Boscán en un volumen que recogía la obra de ambos. Su breve vida no deja espacio sino a una obra breve: 3 églogas, 2 elegías, 1 epístola, 5 canciones y 38 sonetos. Su pasión por Isabel Freire, no correspondida, y el dolor que le produjo su muerte, son los motivos principales que inspiran las 2 primeras églogas y buena parte de sus sonetos. El tema central de la poesía de Garcilaso es el amor, sentimiento que explora hasta el detalle. Otros temas presentes en sus versos son también la amistad y la naturaleza. En sus composiciones, el amor es expresado mediante los códigos de la literatura bucólica y los tópicos literarios del beatus ille y del locus amoenus. También utiliza el tema pagano del carpe diem que nos recuerda la fugacidad de la vida y la necesidad de disfrutar del placer. Garcilaso da forma castellana al nuevo estilo italianizante, en un lenguaje metafórico, perfectamente medido, que recrea la serenidad del clasicismo.

Lope de Vega

Nació y murió en Madrid (1562-1635) y se cree que estudió en la Universidad de Alcalá y Salamanca. Se casó con Isabel de Urbina, se alistó en la Armada Invencible y vivió en Valencia. Cuando murió su esposa, regresó a Madrid para casarse y tener muchas aventuras amorosas. De nuevo vuelve a la viudedad y al haber perdido un hijo decide meterse a sacerdote. Su obra fue reflejo de su vida azarosa. Muy pronto se mostraron en él dos facetas más características: su enorme facilidad para escribir versos y su temperamento enamoradizo, que lo llevó a vivir intensas y conflictivas pasiones. La extensa obra de Lope abarca todos los géneros y en todos ellos hizo gala de una extraordinaria capacidad creadora. Su lírica cumple la función de su obra. Su estilo recorre desde las formas poéticas más populares a las más cultas, en forma de romances, letrillas, sonetos, odas, elegías. Lope manifiesta una sensibilidad muy próxima al cancionero tradicional, pero bebió también de las fuentes petrarquistas y participó de los juegos de artificio de la estética barroca. Características: el popularismo, el lirismo y el dinamismo. Obras: goza de unas 400 obras más o menos en las que se distinguen: de historia extranjera, religiosas, mitológicas, de historia y leyenda españolas, costumbristas y de carácter, de honor.

Quevedo

Nació en Madrid en 1580. Se educó en ambiente de la corte real, donde recibió una completa formación humanística en las universidades de Alcalá y Valladolid. Pronto fue celebrado su genio poético en los salones cortesanos, donde desarrolló su faceta de político. Por su enemistad con Felipe IV fue condenado a 4 años de prisión. Pasó los últimos años de su vida retirado en Torre de Juan Abad (Ciudad Real). Murió en 1645 en Villanueva de los Infantes. Quevedo fue un hombre de amplísima cultura y talante, conservador aunque rebelde y controvertido. Con una fina inteligencia y una gran agudeza lingüística, denunció a menudo mediante la sátira y la burla la degradación moral y la decadencia de la España de los últimos Austrias. En su extensa obra en verso y en prosa se advierte una clara intención moral junto con una actitud escéptica y pesimista. Su estilo elegante y condensado, con tendencia al mensaje sentencioso, sobresale por su fuerza expresiva y su prodigioso dominio del lenguaje. La brillantez lingüística es característica de su poesía que, compuesta por sonetos, letrillas, romances y otras formas, sigue 3 tendencias: la amorosa, la sátira y burlesca, la metafísica.

Jorge Manrique

Es el poeta más significativo del siglo XV y uno de los que más trascendencia ha tenido en la historia de la literatura española. Manrique escribió poesías amorosas, con los recursos característicos de los poetas de cancionero. Las composiciones que se han conservado, unas 50, no habrían bastado para lograr el sitio de honor que en la literatura alcanza con una obra muy breve, pero de gran penetración lírica y humana: las coplas a la muerte de su padre. La muerte del maestre don Rodrigo inspira al poeta la famosa elegía que surge para lamentar la pérdida del ser querido y alabar sus virtudes, pero que se convierte en todo un tratado de filosofía cristiana sobre la fugacidad de la vida y la trascendencia de la muerte. Las coplas son poesía moral. Manrique lleva a esta obra toda una tradición medieval en torno a la inquietud y los sentimientos contradictorios que suscita la muerte. Elementos de la tradición literaria presentes en las coplas: la elegía, la pregunta sin respuesta ubi sunt, el tema de la fortuna y la fama. Los motivos principales de esta obra son los que preocupan a los hombres del siglo XV. La originalidad de Manrique estriba en haber sabido tratarlos desde la sinceridad de su vivencia personal, con un enfoque y un lenguaje de gran modernidad. Las coplas están compuestas por 40 sextillas dobles de pie quebrado, formada por pares de versos octosílabos cortados por un verso tetrasílabo, con la rima 82,8b,4c. Tiene 3 partes: 1º (copla I – XIV) expone las consideraciones filosóficas propias de la concepción cristiana. 2º parte (coplas XV – XXIV) revisa la historia pasada y se pregunta ¿dónde están? Ubi sunt 2º. (Coplas XXV- XL) el poeta se centra en don Rodrigo, su padre, recordando sus cualidades morales y su conducta virtuosa. El lenguaje de las coplas es ágil y natural, doctrinal y solemne, que sigue cultivando al hombre de hoy.

Mio Cid

Es un cantar de gesta que fue compuesto en el periodo de plenitud de la épica castellana medieval, y llegó hasta nosotros en un único manuscrito que se conserva en la Biblioteca Nacional. Contiene 3730 versos y está incompleto. No hay acuerdo sobre si intervino un poeta o más de uno en la versión del códice. Presenta una gran unidad argumental, apoyada en una serie de motivos que reaparecen una y otra vez a lo largo de la composición, todos ellos relacionados con Rodrigo Díaz de Vivar, su protagonista. La obra se divide en 3 cantares: Cantar del destierro, Cantar de las bodas de las hijas del Cid, Cantar de la afrenta de Corpes. El poema de Mio Cid tiene 2 líneas argumentales: la primera de ellas se refiere a la aventura que sigue al destierro del Cid, que da lugar a la conquista de Valencia, a la recuperación de la honra perdida y a la reconciliación entre el rey y su vasallo. La segunda línea relata las bodas de las hijas del Cid, la afrenta de Corpes y la consecución de la gloria por el protagonista, después de haber conseguido casar a sus 2 hijas con 2 futuros reyes de España. Es un poema narrativo en verso, que sigue el esquema métrico propio del mester de juglaría, su métrica se caracteriza por el empleo de versos de medida irregular, con una cesura que los divide en 2 hemistiquios, la rima de los versos es asonante y los que presentan una misma rima se agrupan formando una tirada. Fue escrito bien en Burgos bien en Soria, entre los siglos XII y XIII. Rasgos: escasez de adjetivos, léxico concreto, claridad y sencillez en el lenguaje, expresiones de acción de gracias, llamadas de atención al auditorio. Los temas del Cid son el del destierro injusto, el del buen soldado, el del vasallaje, el de la guerra como medio para obtener riquezas, honor y fama, el de la envidia, la venganza, la injusticia pero por encima de todos está el de la recuperación de la honra perdida. El Cid, un infanzón, pertenece a la baja nobleza, pese a ocupar un puesto inferior en la jerarquía nobiliaria, actúa como un hombre de gran personalidad, superior a nobles de mayor alcurnia. Su fama se cimenta en sus virtudes y su comportamiento heroico. El retrato del protagonista de las cantas nos ofrece la imagen ideal de un hombre movido por los resortes de la mesura, la fidelidad a su rey, la religiosidad, la valentía e incluso el humor. El mito del guerrero triunfador se extiende hasta en el ámbito familiar, donde el Cid se muestra como un hombre tierno y sensible.