La novela después de la Guerra Civil

EL Realismo


El movimiento realista pretende reaccionar contra los excesos ROMánticos y su abuso de la subjetividad, de la imaginación, de las evasiones a mundos antiguos o exóticos, y contra su estilo ampuloso. En cambio, ahora se va a valorar la observación minuciosa y precisa de la realidad con­temporánea. Como consecuencia, el género predominante será la novela, que se ajusta con mayor propiedad a los presupuestos estéticos del Realismo. El Siglo XIX es la gran época de la novela europea. La conjunción de autores como Flaubert y Zola en Francia, Tolstoi y Dos­toievski en Rusia, Dickens en Gran Bretaña, por nombrar sólo a los más relevantes, produce una gran cantidad de obras maestras narrativas. El género más cultivado por el Realismo fue la novela. Las carácterísticas que se detallan a continuación son las carácterísticas de la narrativa realista. La observación objetiva.
En contra del subjetivismo y de la imaginación ROMántica, la obra realista nace de una observación y de un análisis previo de la realidad, La descripción y la presentación de la vida real, estudiada desde todos los ángulos posibles, es el objeto de la narrativa realista, Las obras de ficción se nos presentan como si fueran trozos verdaderos de la realidad, Conseguir la verosimilitud, producir esa impresión de realidad, es el fin estético del novelista.

Ambientación contemporánea

El escritor refleja el momento en que vive, no huye hacia otros ambientes ni otras épocas. Se instala en su sociedad, en la parcela que él puede conocer, y la reproduce para que el lector la reconozca y comparta, Así, ante los ojos del lector desfilan todas las clases sociales, desde la aristocracia hasta las más humildes, aunque se da un cierto predominio de los ambientes de clase media. Los espacios (las casas, las calles, las ciudades) son concretos y reconocibles. Cualquier lector del momento encontraría natural verse como un personaje de esas novelas.

Planteamiento de tesis

La escritura suele estar guiada por una tesis ideológica que el autor pre­tendé defender con su creación y con la que pretende convencer al lector. Ello repercute en un cierto maniqueísmo en la composición de los personajes, fácilmente reducibles a buenos y malos, y también en la pretensión de verosimilitud: a veces, se ve que la realidad representada ha sido forzada para ajustarse a las ideas previas del escritor. 


Análisis psicológico de los personajes


La descripción del carácter de los personajes lleva a un estudio minucioso de los ambientes familiares, de la educación, de los acontecimientos pasados, como explicación de una determinada conducta o comportamiento. En general, dominan los personajes de clase burguesa, pero a medida que llega el final del siglo, los per­sonajes proletarios y marginales van ocupando un lugar más amplio e importante.

Presencia de un narrador omnisciente

El tipo de narrador más habitual en la novela deci­monónica es el narrador omnisciente. El narrador omnisciente controla hasta el último detalle de la materia que va a relatar: conoce hasta el último rincón del alma de sus personajes, lo sabe todo sobre sus acciones, organiza el tiempo y los hechos a su antojo, cambia la perspectiva según su voluntad e inter­viene frecuentemente en el relato emitiendo juicios o avanzando hechos que sucederán más tarde.

El periódico, como canal de difusión

Muchas de las obras realistas se publicaron por entregas en los periódicos antes que en forma de libro. Los capítulos iban apareciendo con una perio­dicidad generalmente mensual. Esto afecta, en ocasiones, a la estructura novelística, que trata de mantener el interés dejando en suspenso la historia al final de cada entrega. Este modo de publicación alcanzó gran popularidad al dar lugar a un subgénero novelesco caracterizado por la truculencia de su argumento, por los personajes estereotipados, por las situaciones inve­rosímiles y por el ritmo narrativo supeditado a su aparición periódica.

Temas

El amor es un componente fundamental, aunque a menudo aparece en el marco de una relación problemática. Surgen de este modo el tema de los problemas conyugales y el del adulterio, presente en las más famosas novelas realistas. La Religión aparece de forma constante en la novela a partir de 1868, a través de la oposición clericalismo/anticlericalismo. Frente a los sacer­dotes que asesoran y protegen a los protagonistas (El escándalo, de Alarcón; Sotileza, de Pereda), aparecen clérigos sometidos a la invenci­ble tentación del amor humano (La Regenta; Tormento, de Galdós). 
La Política constituye tema importante en las novelas de tesis. Se maní­fiesta a través de la crítica al liberalismo, al caciquismo, al sufragio universal, a la ideología conservadora o a la precariedad de los funcio­narios.
La ciudad y el campo enfrentados, como representación -según la ideología del autor- de las mejores virtudes y los peores vicios.

La realidad regional

Por lo general cada novelista explora las peculiari­dades de su regíón, al situar allí la acción novelesca. Galdós en las calles de Madrid; Emilia Pardo Bazán en Galicia o Clarín en Oviedo y los pueblos de alrededor. 

EL Naturalismo

El Naturalismo surgíó en Francia de la mano del novelista Emile Zola, que tratará de aplicar a la novela procedimientos de la ciencia experimental. He aquí algunos de ellos. El escritor observa minuciosamente y luego describirá con la imparciali­dad del científico los diversos comportamientos humanos. La conducta de los personajes aparece condicionada por tres factores: el medio social y geográfico en el que se desenvuelven, la herencia bioló­gica y el momento histórico. Es lo que se conoce como Determinismo. El narrador no sólo no retrocede, sino que se recrea ante los aspectos más crudos y sombríos de la realidad. Abundan los personajes neuróti­cos, alcohólicos, tarados o viciosos. El erotismo irrumpe con fuerza en la literatura. En España el Naturalismo ocasiónó un amplio debate, al que Emilia Pardo Bazán dedicó un polémico ensayo: La cuestión palpitante. Con todo, puede decirse que los novelistas no se sintieron demasiado seducidos por un moví­miento literario que limitaba en gran medida la libertad creadora del escritor.


DESDE 1898 HASTA LA Guerra Civil (1936-1939).Contexto socio-histórico


En este período se produce una “aceleración de la historia”: se suceden las guerras, se modifican los mapas, avanzan vertiginosamente las ciencias y la tecnología. De la Primera Guerra Mundial sale Europa debilitada y en Rusia se ha producido la revolución comunista (1917). En el plano ideológico sigue el enfrentamiento entre liberales y socialistas, entre el comunismo y el fascismo. Entre las formas de pensamiento que más influyen en la literatura predominan las corrientes irracionalistas, como Schopenhauer (el mundo es impulsado por fuerzas ciegas e irracionales), Nietzsche o Kierkegaard. Uno de los principales movimientos es el Existencialismo, que concibe al hombre como “un ser para la muerte”, que está en el mundo como “arrojado ahí”. Este pensamiento lleva a la angustia existencial. El  Psicoanálisis  acentuará la idea de que el hombre es dirigido por un impulso irracional que lo orienta al placer y que aparece y orienta la creación literaria. En España este período comienza con la pérdida de las últimas colonias (Cuba, Puerto Rico, Filipinas) en 1898, señal inequívoca de la decadencia española. Continúa con fuertes conflictos sociales como la Semana trágica de Barcelona, la guerra de Marruecos, la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930), el triunfo de la Segunda República (1931). El enfrentamiento entre los bloques sociales y políticos estalla en 1936 con la Guerra Civil. En literatura son tres los movimientos que destacan: el Modernismo, la Generación del 98 y la Generación del 27. 

Modernismo

El Modernismo fue un movimiento literario de ruptura con la estética vigente, se desarrolló hasta la Primera Guerra Mundial. Fue el primer movimiento literario que se inició en Hispanoamérica, con Rubén Darío, y de allí se extendíó a la Península.

Sus carácterísticas son: Refinamiento aristocrático, Cosmopolitismo,

Una profunda renovación estética del lenguaje y la métrica


Los autores modernistas no se sienten a gusto en el mundo en que viven por lo que se automarginan llevando una vida bohemia y manifestando en sus poemas   una exaltación gozosa de la belleza percibida a través de todos los sentidos (nos transmiten emociones a través de la vista, el oído, el tacto o el olfato, recurriendo en ocasiones a la sinestesia(mezclan palabras que se captan con diferentes sentidos)
, es decir, adjudicando a un determinado sentido sensaciones que no le son propias: salada fragancia, sonoridad de oro, áspero olor). Dice Valle-Inclán que los jóvenes escritores modernistas sienten más empeño por expresar sensaciones que ideas.

El Modernismo fue una síntesis de dos influencias fundamentales:

La influencia francesa y la de Bécquer.  La influencia francesa se concreta en dos movimientos, el Parnasianismo y el Simbolismo. Del primero, el Modernismo cogíó el gusto por los temas exóticos y el cuidado de la forma. Del Simbolismo, la musicalidad y el arte de sugerir a través de símbolos.

A esto se suma el tono intimista y sentimental de Bécquer


TEMAS


: presentan una doble vertiente:

Sensorial, de culto a la belleza y al goce de los sentidos, con poemas en los que se cantan paisajes bellos, jardines elegantes, princesas y mujeres hermosas, en un intento de evasión en el tiempo y en el espacio, en busca de mundos bellos que les hagan olvidar el prosaísmo del mundo real.


Intimista, triste y melancólica o vitalista y sensual, con un gusto por lo otoñal, lo crepuscular, donde los paisajes se presentan como símbolos de la intimidad –en donde se nota la influencia del Romanticismo de Bécquer–. Los poetas se sienten frustrados en el mundo en que viven y esto les conduce a la melancolía. Los poetas modernistas españoles conectan más con esta corriente intimista y melancólica.

ESTILO

El Modernismo supuso un enriquecimiento en el lenguaje literario, plasmado en el abundante uso de recursos fónicos como la aliteración, onomatopeyas… consiguiendo abundantes efectos sonoros. El léxico se enriquece con abundante adjetivación, cultismos, exotismos…  El color adquiere todas las tonalidades, las imágenes son abundantísimas y novísimas. La búsqueda de innovaciones formales se plasma en la renovación de la métrica, destacando la polimetría e incluso versos compuestos de pies acentuales con su marcado ritmo. La capital cultural y artística anhelada por todos los poetas modernistas es París.
Su color simbólico es el azul, y el cisne es el símbolo de la belleza.

GENERACIÓN DEL 98

La formaron un grupo de escritores de principio del Siglo XX cuyas preocupaciones eran el problema de España y cuestiones filosóficas, básicamente. Tradicionalmente, los escritores más relevantes adscritos a la Generación del 98 son los siguientes: Miguel de Unamuno, Pío Baroja, Azorín, Ramiro de Maeztu, Antonio Machado y Valle-lnclán.

REQUISITOS GENERACIONALES 1)

Escasa diferencia de edad: todos nacieron entre 1864 (Unamuno) y 1875 (Machado).
2) Relaciones personales entre ellos: Azorín, Baroja y Maeztu formaron el grupo de Los Tres, con el que firmaban sus colaboraciones; todos frecuentaban los mismos ambientes y tertulias; algunos –Unamuno, Azorín, Baroja– adoptaron posturas revolucionarias, socialistas y anarquistas, en su juventud.
3) Un acontecimiento generacional que los une, en este caso el desastre de 1898, año en que España perdíó sus últimas colonias: Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Este hecho, además, da nombre a la generación.

TEMAS. Su preocupación por el problema de España

Coincidiendo con el desastre del 98, se había extendido por todo el país una sensación generalizada de crisis y decadencia. Sin embargo, frente a los problemas concretos y prácticos, económicos y sociales, los autores del 98 buscaron en general respuestas abstractas y filosóficas. Es decir, el tema de España les interesaba especialmente en el plano de las ideas y creencias. Por eso buscan la esencia de lo español en el idioma, en la tradición, en la literatura medieval, en las vidas de las gentes sin historia o en el paisaje castellano.

Las preocupaciones filosóficas

Cuestiones como el sentido de la existencia o el destino del hombre son fundamentales en muchas de sus obras. Estos temas derivan de la influencia ejercida por los filósofos de la época.

ESTILO

Búsqueda de un lenguaje preciso y natural, alejado del barroquismo y de la retórica de buena parte de la literatura del XIX; Fueron grandes innovadores de los géneros literarios, particularmente en la novela y en el ensayo.

Miguel DE Unamuno(1864-1936)VIDA

Miguel de Unamuno y Jugo nacíó en Bilbao en 1864. Estudió Filosofía y Letras en Madrid, y en 1891, recién casado, ganó la cátedra de griego en la Universidad de Salamanca, ciudad en la que vivíó hasta su   muerte y con la que todavía hoy se le sigue identificando.  


OBRA


La personalidad contradictoria y atormentada de Unamuno se refleja en toda su producción literaria. Escribíó siempre sobre sí mismo y sobre sus preocupaciones personales, que fueron el sentido de la vida, la angustia ante la muerte, la existencia de Dios, el ansia de eternidad, el tema de España, etc. Unamuno utilizó el marco de la novela para expresar sus preocupaciones existenciales y filosóficas. En su deseo de renovar la novela, le dio un nombre diferente:

Nivola

. Centrándose todo el interés del relato en la interioridad del personaje y sus problemas íntimos. Niebla (1914), subtitulada nivola, trata sobre los problemas existenciales y de identidad de Augusto Pérez, el protagonista. [Es famoso el episodio en que Augusto Pérez, personaje de ficción, acude a ‘ver’ a Unamuno, personaje real y autor de la novela, con el que se enfrenta en una larga discusión]. San Manuel Bueno, mártir (1931 )es la  historia de un sacerdote atormentado por su falta de fe en la vida eterna, situación que él oculta para no alterar la conciencia de sus feligreses, que viven en paz gracias a él. En la novela aparecen los temas unamunianos de siempre: la identidad personal, el sentimiento trágico de la vida, el destino del hombre y la  inmortalidad.

PÍO BAROJA (1872-1956)VIDA

Pío Baroja y Nessi nacíó en San Sebastián en 1872. Estudió Medicina en Madrid, profesión que ejercíó por poco tiempo en Zestoa. Después se ocupó de una panadería familiar, que abandonó para dedicarse exclusivamente a la literatura y al periodismo. Los rasgos más destacados de la personalidad de Baroja son su visión pesimista de la vida y el mundo (por influencia de sus lecturas de Nietzsche y Schopenhauer), su actitud individualista y solitaria, su carácter inconformista e independiente y su escepticismo radical acerca de la religión, la política y la sociedad.

SU CONCEPCIÓN DE LA NOVELA

Según Baroja la novela debe basarse en la observación directa de la realidad.  Y como la vida, ha de carecer de una estructura previa; por lo tanto, debe estar abierta a todos los acontecimientos y desarrollarse sin plan alguno. Todo ello con un único objetivo: entretener al lector.

ESTILO

Claro y sencillo, antirretórico, de frases cortas y párrafos breves, contribuye, junto con la abundancia de los diálogos, a crear la sensación de vida y naturalidad que transmiten sus novelas.

CLASIFICACIÓN DE SUS NOVELAS

El propio Baroja clasificó buena parte de sus novelas (treinta y cuatro) en trilogías, aunque no siempre existe relación argumental o temática entre las novelas que forman parte de una misma trilogía. A la trilogía La Raza pertenecen La dama errante, El árbol de la ciencia y La ciudad de la niebla.